Tucumanos a la deriva en la terminal de Cipolletti consiguieron trabajo

Mañana, cuatro de ellos comienzan a trabajar en la cosecha de pera, pero otros tres más siguen boyando. Agradecen la solidaridad de la comunidad cipoleña.

Se abrió una puerta para los tucumanos a la deriva en la terminal de ómnibus de Cipolletti. Cuatro de ellos consiguieron ayer trabajo en la cosecha de la pera, otros tres siguen buscando, y cuatro más ya volvieron a Lules, en la provincia de Tucumán. Sus familiares pudieron pagarles un boleto de regreso.

José Luis Alberto Barraza, de 49 años, es uno de los trabajadores golondrinas que salió de la situación de calle en la que se encontraba. Le dicen “el santiagueño”, pero hace 20 años que vive en Tucumán, así que ya se considera uno más.

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En diálogo con LM Cipolletti, contó que es la primera vez que desembarca en esta ciudad para trabajar en la cosecha. Otras veces lo hizo en Neuquén y Chimpay. Tiene cuatro hijos, el mayor de 18 años y la menor de 12, y en Tucumán no consigue trabajo. “El pobre allá no consigue nada, por ahí tenés para comer, a veces no, y encima no pagan lo que pagan acá. Por eso uno se larga a venir”, expresó “el santiagueño”.

Él fue uno de los que estaba dispuesto a trabajar en lo que sea. Dijo que también es albañil y carpintero, pero aclaró: "Me gusta mucho más el campo”. Tan es así que está dispuesto a seguir trabajando en la cosecha de la manzana, por ejemplo, cuando su empleo actual de temporada llegue a su fin.

Es conocido de Mauricio Chamorro, el otro tucumano que vino en el mismo cole y tuvo suerte un poco antes para reubicarse en una chacra de Allen. Los dos comienzan a trabajar mañana. Pero no saben nada de los tres trabajadores que quedaron boyando en la terminal, sin rumbo fijo. “No tenemos idea, hasta ayer estaban en la terminal de ómnibus”, dijo Chamorro.

Del grupo de tucumanos que llegó el jueves a esta ciudad, solo tres fueron efectivamente tomados por la empresa que los trajo. Para el resto no había más lugar; y en el derrotero, al menos cinco de ellos ya pudieron reubicarse en otros empleos.

Dicen que les ha costado mucho llegar hasta acá, tanto que no es cierto que lo hicieron en un colectivo pagado por el gobierno de Tucumán. “Nosotros hemos pagado hasta los bolsos”, aseguró “el santiagueño”, quien agradeció la oportunidad laboral, como también la solidaridad que encontraron mientras tuvieron que dormir en inmediaciones de la terminal.

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