El valor de tomar algo calentito y calmar el hambre en medio del frío polar: agradecen a panadera solidaria
El testimonio y la gratitud de personas que desayunan o meriendan gracias al gran corazón de esta comerciante. Historias que conmueven.
Los rostros detrás de cada taza de café reflejan historias de lucha diaria, pero también de profundo agradecimiento. Hace poco contamos la conmovedora movida solidaria de una conocida panadería de barrio con sedes en Viedma y Carmen de Patagones, cuyos dueños decidieron abrir las puertas y el corazón: regalan desayunos y meriendas para quienes más lo necesitan, además de llevar adelante una campaña de donación de ropa de abrigo para combatir el frío polar.
La iniciativa, que nació de manera silenciosa, hoy abraza a decenas de personas en situación de vulnerabilidad, abuelos y trabajadores que encuentran en el local no solo algo caliente para el estómago, sino también un refugio humano.
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Pues bien, ahora los que se expresan son quienes asisten diariamente a "El Maná", que es mucho más que una panadería para ellos; es el impulso para arrancar el día con otra fuerza y sin ese ruidito de hambre en la panza.
El valor de un café caliente: testimonios emotivos
"Vengo a desayunar y merendar todos los días con la señora que nos tiene el café calentito, la facturita. Muchas gracias por todo esto que nos da. Fui el primero que vino acá. Estoy sin trabajo, limpio vidrios y vendo bolsitas de residuos, que es lo único que sale", señala Gustavo, quien se encuentra en situación de calle e intenta dejar atrás un duro pasado. Le habla a LMC pero también a Daniela, esa mujer con un corazón enorme que en medio de su tarea diaria atiende a los que la pasan mal.
Damián, de 23 años, también se acercó a brindar testimonio en la fría mañana de Viedma: "Yo también vengo cada mañana. Muy rico todo, la verdad muy bueno. Ando en situación de calle, pero trato de mantenerme, de andar bien. Son unos capos, arranco el día a pleno. Vengan acá que la van a pasar bien", recomienda con una sonrisa.
"Nos gustaría estar mejor, no pedir, venir y comprar; pero vamos a salir adelante", se ilusionan. ¡Sí, se puede!
La dueña: "Es un trabajo del corazón, me gusta"
Detrás de los mostradores y las bandejas está Daniela, una mujer que conoce de cerca el esfuerzo y la vida de barrio. Criada en el complejo habitacional IPPV, una zona humilde, y madre soltera desde los 15 años, sabe perfectamente lo que significa pelearla desde abajo.
"Preparé en una mañana 5 termos y unas cuantas bandejas de tortas fritas, vienen los abuelos también. Es un trabajo del corazón, me gusta. Me crié en un barrio, conozco a todos", relata con sencillez.
Sin embargo, el éxito de la convocatoria superó las expectativas: "La gente sigue colaborando con té, con café, con azúcar. En un momento lo compraba yo, pero no pensé que iba a venir tanta gente, se complica", admite.
La vocación solidaria de su familia no es nueva. Durante la pandemia, entregaban viandas y panes de manera anónima en los barrios más necesitados. "Íbamos, les golpeábamos la puerta y nos volvíamos sin decirles quiénes éramos, porque la ayuda tiene que ser desinteresada, anónima si se puede", reflexiona Daniela.
"Acá todos saben que no somos una familia adinerada, más bien de barrio. Tenemos la panadería principal en Patagones y otra más pequeña, de reventa, en Viedma".
Del dolor a la acción: cómo nació la iniciativa
El detonante para lanzar esta campaña formal fue un hecho triste. El pasado 14 de mayo, coincidiendo con la llegada de los primeros fríos intensos, la panadería sufrió un robo. Lejos de encerrarse en el resentimiento, a Daniela y su familia "les hizo un click". Decidieron canalizar la energía en ayudar.
El público que asiste varía según la localidad, mostrando distintas facetas de la necesidad actual. En Viedma: El perfil está marcado por personas en situación de calle. A las 8:30, los termos, vasos y el azúcar quedan afuera. "No te roban nada; entre tanta delincuencia que hay, ellos respetan", destaca la dueña.
En Carmen de Patagones, en tanto, quienes se acercan son trabajadores esenciales del día a día: repartidores, recolectores de residuos, barrenderos y trabajadores del campo que buscan mitigar las heladas antes de su jornada.
Daniela comparte una anécdota que resume el espíritu de su proyecto: "El otro día una señora de 80 años me dijo: 'Vine exclusivamente a este lugar para ver si era verdad. Este sueño lo tuve siempre, estaba esperando ganar la lotería para llevarlo a cabo'. La señora una divina, pero mi reflexión es que no hace falta esperar a ganar la lotería; con poquito se puede hacer mucho. Hay que empezar con lo que uno tiene y puede".
Cómo sumarse a la campaña solidaria
La demanda es alta y los recursos de la panadería no son infinitos, por lo que la comunidad juega un rol fundamental. Desde "El Maná" remarcan que no aceptan dinero bajo ninguna circunstancia, sino únicamente colaboraciones materiales que vayan directo a quienes lo necesitan.
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¿Qué se necesita? Té, café, leche, azúcar, ropa de abrigo, zapatillas, gorros y camperas.
Teléfono de contacto: 2920564322 — "Llamanos si querés ser parte de esta movida solidaria".
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