Así, Raúl (54), retirado de la Policía de Neuquén, y Marcela (29), consiguieron un techo donde vivir con sus dos hijitos, de tan solo un año y medio y 4 meses de vida. Les prestaron una vivienda en El 30. Además, el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia les donó colchones y frazadas, para que tuvieran una mínima comodidad a la hora de dormir.

Si bien la ayuda recibida fue importante y la familia agradece mucho todo lo que hicieron por ellos, todavía les falta contar con un baño para poder vivir dignamente. Cuentan sólo con un inodoro, pero necesitan algunas canillas y cañerías para poder completarlo.

“Nos habían prometido que nos iban a traer las cosas para completar el baño, pero todavía no tuvimos novedades. Yo me doy maña para armar todo, sólo necesitaríamos alguna canilla y cañerías”, comentó Raúl.

El hombre explicó que todo lo hace por su mujer: “Tiene una discapacidad. Ella no puede vivir en cualquier lado o en cualquier condición. Tener un baño para poder asearse es algo importante para todos y sobre todo para ella”. También lo es, claro está, para sus pequeños hijos.

Salvando el baño, el resto está en orden. Raúl contó que un vecino, después de leer LM Cipolletti, se acercó y le regaló una estufa eléctrica con la que le están haciendo frente al invierno, que ya se hace sentir, sobre todo en esa zona rural de la ciudad.

La familia está compuesta por Raúl (54), retirado de la Policía de Neuquén, Marcela (29), quien padece una discapacidad, y sus dos hijos de un año y medio y 4 meses.

Terminaron en una plaza

La familia estaba viviendo en una casilla ubicada en la toma Las Cabañitas, pero por recomendación médica se tuvieron que ir de allí. Es que el humo de la estufa a leña, único medio para calefaccionarse y para cocinar que tenían, les provocó serios inconvenientes en los pulmones a los dos chicos.

Se fueron de la precaria vivienda, pero sin un destino claro a donde ir. Así, terminaron tirados en una plaza.

Un eterno peregrinar lleno de necesidad

De la toma a la calle

La familia vivía en una casilla en Las Cabañitas, pero los bebés comenzaron a tener problemas respiratorios por el humo de la leña que usaban para calefaccionarse y cocinar, por lo que se fueron por recomendación médica.

La ayuda de los vecinos

Se fueron a vivir a una plaza. Muchos vecinos se solidarizaron con ellos y le ofrecieron una casa, ubicada en una chacra en El 30. Allí viven ahora, pero les falta contar con un baño completo, ya que sólo tienen un inodoro.

LEÉ MÁS

La familia que vivía en la plaza encontró una vivienda

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario