Las fiestas electrónicas esquivaron los controles

Se conocieron imágenes de eventos clandestinos realizados en Año Nuevo en Cipolletti

La falta de opciones seguras y legales para celebrar el fin de año hizo que proliferaran las fiestas clandestinas en la ciudad.

Desde la Municipalidad destacaron como un gran logro la clausura de un after ilegal en Ferri. Sin embargo, en las primeras horas del 2019 comenzaron a viralizarse imágenes de diferentes eventos en los que se cobró entrada y no contaban con autorización.

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Uno de los casos más resonantes fue el de una fiesta que se extendió hasta el mediodía del primero de enero. Sin referencias muy claras para despistar a los inspectores, también se publicitó a través de las redes sociales bajo el nombre Open Air.

Si comprabas la entrada de forma anticipada, salía $200; si lo hacías en la puerta de ingreso, costaba $300. Para mayor información, había que contactarse con los organizadores de forma privada. Mientras que la locación de la fiesta electrónica era “secreta” hasta el día del festejo. De esta manera, quisieron asegurarse de que nada iba a frustrar el evento, y lo consiguieron.

Hay filmaciones que prueban la concurrencia masiva de pibes a una fiesta electrónica que, presumiblemente, se realizó en inmediaciones del club de Caza y Pesca ubicado en la Isla Jordán.

El Municipio no autoriza las fiestas electrónicas al aire libre porque no tienen cómo controlarlas. Este año los eventos se mudaron a Fernández Oro.

El titular de la dirección de Comercio, Juan Carlos Colombo, dijo a LM Cipolletti que no recibieron denuncias al respecto. Adelantó que van a investigar lo ocurrido.

Se sabe que muchas otras fiestas electrónicas que están vetadas en Cipolletti y Neuquén se realizaron con éxito en Fernández Oro, porque allí el Municipio no pone trabas para la ejecución de este tipo de eventos masivos al aire libre.

La prohibición surgió luego de la fatídica fiesta Time Warp, realizada en un predio de Costa Salguero (Buenos Aires), en abril de 2016. Allí murieron cinco jóvenes, uno de los cuales era cipoleño: Nicolás Becerra.

Con la excusa de que algo así pudiera ocurrir en Cipolletti, el intendente Aníbal Tortoriello les bajó el pulgar a fiestas que ya eran un clásico en cada fin de año. Para el Municipio, resultaban incontrolables.

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Los inspectores se quedaron cortos

Llegaron justo

Los inspectores municipales de Comercio lograron clausuran un “after” el primer día del año. Ocurrió en un domicilio de Ferri, donde se promocionaba un evento que arrancaba a las 6 de la mañana y se extendía hasta el mediodía.

Fiestas sin control

Otras fiestas, como la que tuvo lugar en inmediaciones a la Isla Jordán, se organizaron de manera más inteligente y al no haber ninguna denuncia formal, los inspectores no aparecieron por el lugar, por lo que se realizaron sin problemas.

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