La radiografía de la nueva toma en la Isla Jordán

Son parejas jóvenes que alquilaban o vivían en casas de familiares.

Guadalupe Maqueda

maquedag@lmneuquen.com.ar

La nueva toma que se gestó en Cipolletti hace poco menos de dos semanas en cercanías a la Isla Jordán, y que intenta ser desactivada por la vía del diálogo, se compone de jóvenes que no superan los 30 años, la mayoría de ellos con varios hijos a su cargo y la necesidad de ofrecer a su familia un techo propio, ya que viven “de prestado” en la casa de sus padres o sus suegros.

De acuerdo al censo social que llevó a cabo personal municipal del área de Desarrollo Territorial, la edad promedio de los ocupantes es de 20 a 30 años. Son 19 familias compuestas por 31 adultos y casi la misma cantidad de niños (25). Más de la mitad de los grupos familiares relevados (12) tienen hijos y siete son parejas jóvenes.

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“Es una población joven, en consonancia con la realidad de la Patagonia, y viven en Cipolletti”, comentó la directora de Hábitat, Adriana Gallinger.

Otro dato relevante que compartió la funcionaria municipal con LM Cipolletti es que la procedencia de las personas que participan de la toma es heterogénea. Es decir que antes de tomar posesión del predio fiscal de la Isla vivían en la vivienda de un familiar o alquilaban una propiedad en barrios como San Pablo, Villarino y Luis Piedrabuena.

Ninguno de ellos declaró domicilio en alguna toma ya existente y consolidada cuando los técnicos y asistentes sociales de la Municipalidad recorrieron el asentamiento para conocer sus historias.

19 familias censó el Municipio en la Isla Jordán

Según el censo oficial, todos son cipoleños o residen en la ciudad desde hace años. Del total, 12 son parejas con hijos. El promedio de edad está entre 20 y 30 años.

Zona inundable

Esta nueva toma tiene la particularidad de que se gestó en una zona inundable, por estar muy cerca del río Negro, lo que representa un peligro potencial para los ocupantes, si persisten en el lugar y se asientan de forma definitiva en esas tierras. La misma situación complica o impide la urbanización de asentamientos históricos de la ciudad en la zona ribereña.

Pero, más allá de su ubicación geográfica, Gallinger advirtió que presenta el común denominador de otros asentamientos irregulares en la ciudad: “Es gente joven, con hijos, que busca un espacio propio” en el que construir su vivienda definitiva.

Hasta ayer, el Ejecutivo municipal y los ocupantes seguían en el camino de la conciliación, que sostiene la Fiscalía; y la situación no había variado. El Municipio está dispuesto a facilitar su reubicación, pero pretende que desalojen el predio.

Las opciones que planteó la Muni

El Municipio quiere desactivar la toma a través de una negociación con las familias en la que se compromete a gestionarles terrenos en otro sector de la ciudad. Las alternativas son dos: lotes que surgirán cuando se urbanicen las tomas de la zona norte, que serán expropiadas, o en el Distrito Vecinal Noreste. Los vecinos esperan un compromiso firmado y la definición del tiempo estimado para la entrega de los terrenos. Ambas partes cedieron en sus posiciones en los últimos días para evitar un desalojo. La Fiscalía otorgó plazo para que dialoguen, pero la acción penal sigue su curso.

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