La ciudad y un triste récord de femicidios:

Cipolletti es tristemente conocida a nivel nacional por su violencia machista. En los últimos 30 años se registraron 14 casos.

Alberto Rivero / Katia Giacinti

acipolletti@lmneuquen.com.ar

La fecha fue elegida al azar pero su propósito, no. Ni Una Menos nació en el 2015 como una impulsiva convocatoria de periodistas a través de las redes sociales contra la violencia machista. El detonante fue el femicidio de Chiara Páez, quien fue encontrada muerta en el patio de la casa de la familia de su novio en Santa Fe, y que terminó por convertirse en el emblema de una histórica lucha que trascendería las fronteras. Desde entonces, cada 3 de junio miles de personas se movilizan para decirle basta a una problemática que se agrava con el paso del tiempo y que parece no tener fin.

En este contexto de batalla, dolor y bronca, en Cipolletti es imposible no recordar cada uno de los femicidios ocurridos en los últimos 30 años y que golpearon con brutalidad el corazón de toda una comunidad, provocando una herida que aún no deja de sangrar.

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El caso de Janet Opazo, de 29 años, fue el primero en sacudir a la ciudad. Fue asesinada de un balazo en misteriosas circunstancias el 26 de junio de 1993 cuando paseaba en bicicleta en las inmediaciones del barrio Labraña. La joven iba junto a su mejor amiga, Claudina Kilapi, quien logró sobrevivir al feroz ataque.

Por este sangriento hecho, dos sospechosos quedaron en la mira de la Justicia: un allegado a la víctima, Fabián González, y Claudio Kielmasz, quien luego protagonizaría las páginas policiales cipoleñas por muchos años más. Ambos fueron sobreseídos por falta de pruebas. Tiempo después se comprobó que el arma utilizada, un revólver calibre 22, fue la misma con la que asesinaron a las hermanas González en el primer triple crimen de 1997.

Ciudad femicida

Primer triple crimen

El derrotero de sangre ya se había iniciado, pero las tragedias más impactantes todavía no habían llegado. La herida más grande de los cipoleños, y que aún continúa generando dolor e impotencia, se produjo el 11 de noviembre de 1997 cuando un vecino de la localidad encontró los cuerpos de las tres chicas que habían desaparecido el domingo 9 por la tarde tras salir a caminar por un sector rural de la localidad. Las jóvenes víctimas eran María Emilia González, de 24 años, su hermana Paula Micaela, de 17, y una de sus mejores amigas, Verónica Villar, de 22.

La búsqueda duró dos días y el hallazgo marcó un antes y un después en la historia de la ciudad, así como también en los corazones de todos los vecinos. Los cadáveres de las chicas fueron hallados al costado de las vías, en un sector conocido como Los Olivillos. Paula tenía dos disparos -uno en la espalda y otro en la sien-, María Emilia murió de un balazo en la cabeza y Verónica fue degollada. Las tres estaban atadas, amordazadas y semienterradas.

Por el crimen, sólo una persona se encuentra cumpliendo condena por secuestro agravado y reagravado seguido de muerte con dolo eventual: Claudio Kielmasz, el mismo que había estado acusado por el crimen de Opazo años antes. Otro de los acusados, Guillermo González Pino, fue absuelto por falta de pruebas. Sin embargo, se cree que en el brutal femicidio participó más de una persona, pero la causa no avanzó y el crimen quedó, al igual que tantos otros, impune.

Cipolletti sería, por algunas semanas, el centro de atención del país, con masivas marchas y pedidos de justicia. Con el tiempo, las cámaras y los flashes se fueron retirando, pero la herida quedó abierta.

Ciudad femicida

Asesinato de la bioquímica

Ana Zerdán fue asesinada el 17 de septiembre de 1999 en su laboratorio del barrio San Pablo, ubicado en la calle San Martín, a metros del cruce con Brentana. Juan Carlos Aguirre, pareja de Ana, y su hijo, Juan Manuel, fueron detenidos y acusados por el crimen y, a su vez, por encubrimiento. Se realizaron dos juicios por el mismo hecho, pero en ambos fueron absueltos. Según las pericias médicas, la bioquímica murió producto de los fuertes golpes que sufrió en la cabeza con un tubo de oxígeno y una tapa de inodoro. Juan Carlos murió en mayo del año pasado, mientras que Juan Manuel aún sigue gritando a los cuatro vientos que ellos no fueron los culpables.

La marcha Ni Una Menos se realizará hoy en la ciudad. Arrancará a las 18, desde la plaza San Martín.

El caso Del Frari

El 14 de agosto del 2001, el barrio San Pablo volvió a ser noticia por otro brutal asesinato. Esta vez la víctima fue Diana del Frari, una conocida kinesióloga, que fue encontrada muerta en un charco de sangre luego de recibir al menos 30 puñaladas en diferentes partes del cuerpo. La halló su esposo, Pablo Scilipoti, quien fue a buscarla alarmado porque no regresaba a su casa. El informe de la Morgue Judicial develó que la mujer también presentaba golpes en el rostro. La causa no tuvo sospechosos ni acusados, simplemente fue archivada, sumándose así a la ya larga lista de femicidios impunes en la ciudad.

Ciudad femicida

Segundo triple crimen

En mayo de 2002 la ciudad volvió a convertirse en escenario de otro estremecedor hecho de violencia y odio, el segundo triple crimen. Las víctimas del ataque, otra vez tres mujeres. Todas se encontraban en un consultorio de análisis clínicos cuando fueron sorprendidas: la bioquímica Mónica García, de 28 años, la psicóloga Carmen Marcovecchio, de 30, y Alejandra Carbajal, una paciente de 40 años. La única sobreviviente fue Ketty Bilbao, de 70, quien esperaba para ser atendida.

Tanto testigos del caso como la Policía explicaron horas más tarde que un hombre -de quien aún no se sabe nada- había ingresado a los consultorios ubicados en la céntrica esquina de Roca y 25 de Mayo y que en cuestión de minutos asesinó a las tres mujeres a cuchillazos y tirándoles ácido acético.

Alejandra fue degollada y su cuerpo apareció tirado en el patio del laboratorio, mientras que Mónica agonizó tres horas en el hospital local tras ser quemada con ácido y recibir cuatro puñaladas. Finalmente, Carmen falleció luego de recibir 12 puntazos. La hija de Ketty fue la única en ver al asesino y asegura que hasta cruzaron palabras. Sin embargo, el caso nunca fue resuelto.

El último

Finalmente, el 29 de mayo de este año, una mujer murió asesinada de un escopetazo en el rostro. Su nombre era Dora García, tenía 56 años y vivía en la casa de su madre junto a su hermano mellizo, autor del crimen y a quien había denunciado por violencia de género en cuatro oportunidades.

El fiscal a cargo de la investigación, Martín Pezzetta, informó que el trágico desenlace se produjo tras una discusión. El hombre golpeó a su hermana en la cabeza, la acuchilló 16 veces, fue a buscar su escopeta y le dio un disparo en la cara mientras la retenía en suelo con un pie. El miércoles pasado le formularon cargos por homicidio doblemente calificado y deberá permanecer en prisión a la espera del juicio.

Son 14 las víctimas de femicidio en la ciudad (incluyendo Fernández Oro) y 14 las razones por las cuales las cipoleñas enfurecen día a día por la falta de justicia, por tener que dormir con un ojo abierto durante las noches para lograr despertar al día siguiente.

Ciudad femicida

Sangre en Fernández Oro

Fernández Oro también sufrió femicidios que la marcaron a fuego. El primero de ellos fue el de Daniela Calfupán (14), quien apareció en un baldío, con las manos en la cabeza y un disparo en el abdomen. Otro de los casos resonantes fue el de Otoño Uriarte, a quien violaron, asesinaron y arrojaron al canal principal de riego. Tenía 16 años. Había desaparecido el 23 de octubre de 2006 y la hallaron el 24 de abril del año siguiente. Su cuerpo estaba irreconocible. Su papá la identificó por la campera. Las irregularidades en la causa dejaron a la Policía de Río Negro y a las autoridades judiciales en el ojo del huracán. El hecho fue vinculado a la trata de personas. La Justicia ahora espera una pista milagrosa para continuar con el proceso judicial. Otro de los femicidios fue el de Agustina Mazzina, en el 2009. El asesino, Alex Velázquez Barrientos, ingresó por una ventana del primer piso de la casa y la apuñaló al menos 20 veces mientras dormía. Tenía 17 años. Sufrió heridas en la cara y en un brazo. El femicida fue condenado a prisión perpetua por homicidio agravado por haber actuado con alevosía y ensañamiento. Un cuarto femicidio en Fernández Oro fue el de la médica Marta Marrero (60), a quien mataron en su casa este año. No hay detenidos.

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