Golpes de calor, un gran riesgo para las mascotas

A perros y gatos les cuesta mucho más regular su temperatura en el verano.

Katia Giacinti

giacintik@lmneuquen.com.ar

Las mascotas que se exponen a temperaturas altas y a la humedad son propensas a sufrir golpes de calor y, en el peor de los casos, hasta pueden morir. Por esta razón, es necesario ofrecerles cuidados especiales en los meses más calurosos.

La llegada del verano y el aumento de la temperatura en la ciudad significan un gran problema para perros y gatos que, al no poder regular su temperatura mediante el sudor, son propensos a sufrir golpes de calor. Es por eso que es de suma importancia que quienes tengan mascotas les brinden todos los cuidados necesarios para evitar un problema de salud que, en muchas ocasiones, suele terminar de la peor manera.

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Sin embargo, el calor intenso y la humedad no son los únicos factores que pueden llevar al extremo la salud de los animales sino también los espacios reducidos o con poca ventilación. Uno de los errores más comunes los cometen quienes dejan a su perro dentro de un vehículo en plena temporada veraniega mientras salen a hacer las compras, un trámite o a pasear. En tan sólo 10 minutos pueden sofocarse.

Si bien son muchos los vecinos que creen que bajar la ventanilla al menos cinco centímetros es suficiente para refrescar el ambiente, la realidad es que las posibilidades de que el aire circule con normalidad son nulas.

Mariano Pérez, médico veterinario de la región, explicó a LM Cipolletti que algunas de las recomendaciones para pasar los meses de verano de la mejor manera son tener agua fresca disponible para nuestra mascota todo el día y, si están afuera, asegurarse de que tengan sombra suficiente donde descansar. Además, remarcó que es indispensable tener cuidado con “la actividad física en horas de sol y mucho calor” y nunca, bajo ninguna circunstancia, dejarlos dentro del auto.

Cómo cuidarlos

“Esto aplica sobre todo a los animales braquicéfalos, o de cabeza chata, presente en razas como el bulldog francés o inglés, pequinés y pug carlino. Ellos tienen el paladar blando más largo y, como consecuencia, les cuesta más jadear y regular su temperatura corporal”, señaló el veterinario. Es que los perros se deshacen del calor a través del jadeo y los gatos lamiéndose el pelo, ya que no pueden hacerlo mediante el sudor.

A su vez, el profesional remarcó que las mascotas que ya han llegado a la vejez, los cachorros, los que sufren de sobrepeso y los que tienen problemas cardíacos o respiratorios también necesitan más cuidados. Para ellos, la actividad física y las condiciones climáticas significan un posible golpe de calor capaz de terminar con su vida. No obstante, si los síntomas son identificados con tiempo la situación puede revertirse, aunque es fundamental que reciban atención veterinaria profesional lo antes posible.

Las señales de alerta a tener en cuenta para determinar si el animal sufrió o no un golpe de calor son la falta de energía, dificultad para respirar, temblores y aumento del ritmo cardíaco. En estos casos, el dueño debe bajar su temperatura corporal refrescando a su mascota en lugares clave como la cabeza, las axilas, el cuello y evitar usar agua muy fría porque podría provocarle importantes consecuencias. También es esencial mantenerlos hidratados.

10 minutos en los que un perro encerrado puede morir

Dejar el perro en el auto con una ventanilla apenas abierta es una costumbre de muchos cipoleños. Según los veterinarios, puede ser mortal. La falta de circulación de aire es la causa.

Las claves para que estén sanos

El calor afecta más a las mascotas que a los seres humanos. Es que los perros se deshacen del calor a través del jadeo y los gatos lamiéndose el pelo ya que no pueden hacerlo mediante el sudor. Tenerlo presente es importante para aliviarlos en días de calor.

Las señales de alerta para determinar si el animal sufrió o no un golpe de calor son la falta de energía, dificultad para respirar, temblores y el incremento del ritmo cardíaco. En esos casos, hay que consultar a un veterinario.

Además de hidratarlos, hay que refrescarlos con agua tibia en la cabeza y otras partes del cuerpo. Hay que llevarlos a un lugar fresco, pero dentro de la casa para evitar que estén al sol o se quemen las patas con el piso caliente. Quien quiera sacarlos a tomar aire al patio o la vereda debe hacerlo durante la mañana.

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