Fallo inédito a favor de una cipoleña que quiere ser madre

La Justicia obligó a una prepaga a cubrir el tratamiento para que la mujer congele sus óvulos.

Guadalupe Maqueda

maquedag@lmneuquen.com.ar

Una mujer cipoleña con expectativas de ser madre quiso congelar sus óvulos y lo logró luego de recurrir a un amparo judicial que obligó a una empresa de medicina prepaga a hacerse cargo de la práctica que solicitaba la demandante.

En un fallo inédito para la Cuarta Circunscripción judicial, el juez de Familia Jorge Benatti ordenó a la obra social en cuestión que dé cobertura total, integral, interdisciplinaria e inmediata a la mujer que solicitó preservar y congelar sus óvulos.

Hizo lugar a la acción de amparo que interpuso la demandante sobre la base de un diagnóstico médico asociado a la infertilidad. Según una reconocida clínica de reproducción, la paciente presentaba una baja reserva de óvulos. Así lo habían determinado por exámenes de laboratorio y en un recuento de folículos en la ecografía.

Entonces, y por la edad de la paciente, el especialista que la trató sugirió que preserve sus óvulos a fin de preservar su fertilidad. De esta manera, la afiliada tendría la posibilidad de consumar algún día su derecho de ser madre. Llegó a recurrir al amparo porque la empresa de medicina prepaga le rechazó la práctica solicitada de alta complejidad (crioconservación de óvulos). En su lugar, le ofreció un tratamiento de fertilización in vitro o, en su defecto, realizar el procedimiento y luego reclamar el reintegro del dinero.

La obra social no quería cubrir la práctica porque no consideraba que la baja reserva de óvulos o la falta de una pareja implicara de por sí un problema de salud que comprometa su capacidad de procrear en el futuro por medios naturales.

Al resolver el conflicto, el juez invocó el derecho a la salud de la amparista, que incluye la salud reproductiva, en los términos que impone la OMS, como así también los derechos de toda mujer a la maternidad y a formar una familia, reconocidos por la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales.

Existe, además, un decreto reglamentario -el 956/2913- que comprende la práctica de criopreservación dentro de las técnicas de alta complejidad, junto con la donación de ovocitos y embriones y la vitrificación de tejidos reproductivos, todo lo cual es reconocido por la Ley 26862 (de reproducción médicamente asistida).

El magistrado advirtió que la negativa de la empresa se funda en una opinión personal y se contrapone con el criterio médico que aconseja la criopreservación de óvulos debido a la baja reserva que presenta y compromete la salud reproductiva de la paciente.

“Indudablemente, la condición planteada –baja reserva de óvulos- debe ser considerada como una limitación funcional del aparato reproductivo de la amparista, por lo que corresponde hacer lugar a la acción deducida”, sostuvo el juez Benatti en su sentencia.

El fallo está firme, de modo que la empresa tiene que ofrecer cobertura total para que la paciente pueda acceder a la práctica. Además, deberá hacerse cargo de los honorarios de los letrados que patrocinan a la amparista, por la suma de 11 mil pesos, más los del apoderado, que ascienden a los 4 mil pesos y los que representaron a la parte demandada (otros 11 mil pesos).

Un precedente en el Alto Valle

La primera vez

El fallo del juez de Familia Jorge Benatti es el primero en su tipo en el Alto Valle. El magistrado consideró que la mujer tenía argumentos para reclamar congelar sus óvulos para no tener problemas de infertilidad cuando tenga la intención de ser mamá.

La defensa

La empresa prepaga desconoció el consejo de los médicos y le sugirió hacer un tratamiento de fertilización asistida.

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