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Enfermedades del corazón: primera causa de muerte en mujeres

Las enfermedades cardiovasculares, desde el infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular, enfermedad arterial periférica, entre otras, siguen siendo la primera causa de mortalidad en las mujeres, afectando a un tercio de esta población.

Por Sebastián Ezequiel Soloaga. Médico (MPRN 6553; MPNQN 7600) Jefe de la Unidad de Cuidados Especiales - Leben Salud y docente universitario UNCo. (*)

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Existe una idea extendida sobre que la enfermedad cardiovascular afecta principalmente al hombre y que la principal causa de muerte de la mujer son las enfermedades oncoginecológicas.

Sin embargo, gracias a las continuas campañas de detección y tratamiento precoz se logró disminuir la mortalidad por cáncer, con una conciencia extendida de solicitar y realizar los controles correspondientes.

Y hoy se sabe, con datos certeros, que la enfermedad cardiovascular (infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular, enfermedad arterial periférica) sigue siendo la primera causa de mortalidad en las mujeres, afectando a un tercio de ellas. Si relacionamos la mortalidad entre patología oncológica y cardiovascular la relación es la siguiente: cada 8 mujeres que fallecen de enfermedad cardiovascular, una lo hará por cáncer de mama.

En contexto del mes de la mujer, y en el marco de la campaña +Salud, que llevan adelante LM Neuquén, LU5 y la Legislatura de Neuquén, Legislatura Activa, compartimos parte del consenso de enfermedad cardiovascular en la mujer del área “Corazón y Mujer” de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Debemos comprender que la mayor parte de la patología cardiovascular es prevenible, y se relaciona con los factores de riesgos cardiovasculares, que los podemos dividir en convencionales y no convencionales.

Dentro de los convencionales encontramos: hipertensión arterial, dislipidemias, diabetes, sobrepeso y obesidad, inactividad física, tabaquismo y estrés. Aunque presentan la característica de ser ampliamente difundidos y extendidos en ambos géneros, representan mayor riesgo para la mujer que para el hombre.

Por otra parte, entre los factores de riesgo no convencionales que en su mayoría son predominantes o exclusivos de las mujeres, agrupamos: factores relacionados con el embarazo (trastornos hipertensivos del embarazo, parto pretérmino y retardo del crecimiento intrauterino, diabetes gestacional, persistencia de sobrepeso luego del embarazo), enfermedades autoinmunes, cáncer de mama, trastornos hormonales (insuficiencia ovárica prematura, menopausia precoz) e hígado graso.

La conciencia de la gravedad de la enfermedad cardiovascular es baja, muchas veces solo se reconoce el riesgo cardiovascular en la mujer luego de la menopausia. Esto provoca un bajo número de consultas médicas orientadas a la prevención y control de factores de riesgo, menor tratamiento farmacológico y menor indicación de cambios en el estilo de vida en comparación con los hombres ante un similar riesgo cardiovascular.

En lo que respecta a la hipertensión arterial, existen diferentes situaciones clínicas con ciertas diferencias fisiopatológicas y claras diferencias farmacocinéticas y de biodisponibilidad sexo-específicas: hipertensión en la mujer en edad fértil, hipertensión arterial en el embarazo y la lactancia, hipertensión arterial en la menopausia.

En cada una de ellas encontramos recomendaciones, indicaciones y contraindicaciones puntuales. Por ejemplo, en pacientes en tratamiento con anticonceptivos orales combinados se recomienda tomar la tensión arterial antes de iniciar el tratamiento y cada 6 meses (una persona sana debe conocer su presión arterial al menos 1 vez al año).

A pesar de las consideraciones especiales, las siguientes son recomendaciones con un gran impacto en la salud cardiovascular e incluso la primera línea de tratamiento ante la elevación crónica de la tensión arterial:

-Restringir la sal común a menos de 5 gramos al día.

-Dieta rica en frutas, verduras, lácteos descremados, pescados, aves, nueces y pobre en carnes rojas y bebidas azucaradas.

-Ejercicio aeróbico de 150 minutos a la semana de intensidad moderada o 75 min semanales de actividad física de alta intensidad.

-Control del peso corporal, mantener índice de masa corporal entre 20 y 25 con una circunferencia de cintura menor de 80 cm para las mujeres (menos de 94 cm para el hombre).

-Cese del hábito tabáquico.

Existen diferencias de género en los factores de riesgo, en la fisiopatología de las afecciones, las manifestaciones clínicas, la evolución de las enfermedades cardiovasculares y tratamiento. Debemos entender que la prevención comienza en la niñez y aunque hay diferencias el camino de la prevención es similar.

(*) Fuente: Volberg VI, Rubilar BA, Aquieri A, Giorgini JC, Seijo M, Álvarez JM, et al. Consenso de Enfermedad Cardiovascular en la Mujer. Sociedad Argentina de Cardiología. Rev Argent Cardiol 2021;89 (Suplemento 5):1-191. http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v89.s5

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