En el refugio canino conviven con ratas, pulgas y hongos

El gremio Sitramuci denunció ayer las malas condiciones de trabajo en que se desempeñan los cinco empleados de la guardería canina de la Isla Jordán. El personal atiende a diario unos 500 perros sin contar con agua potable, ni baños para asearse bien, y sin tener tampoco equipos ni productos de limpieza. Tampoco disponen de ropa de trabajo ni calzado adecuado y deben convivir y comer con ratas que se pasean por las paredes y caen por agujeros en el techo, a la vez que tienen que soportar las picaduras de pulgas, garrapatas y mosquitos. Dos de los empleados han tenido que ser tratados por infecciones de hongos asociados a los canes.

El duro informe fue elaborado luego de dos relevamientos y una inspección concretados, respectivamente, los días 2, 10 y 18 del mes en curso. El texto lo suscribe el titular del sindicato, Omar Meza, y cuenta con el aval del abogado Juan Huenumilla. Será enviado al intendente Aníbal Tortoriello para que se revierta la situación de completo abandono descrita.

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En el documento se afirma que los trabajadores tienen que realizar el mantenimiento del predio y la limpieza de los excrementos y de los bebederos de los animales. A veces, se encuentran con perros y ratas muertos, con canes lastimados, sarnosos y enfermos y para cuidarlos “no poseen ningún tipo de protección”.

En el pobre lugar de refrigerio de la guardería, los trabajadores “conviven con una incontable cantidad de ratas” y “todas las paredes” de la cocina, el comedor y el retrete “se encuentran impregnadas de orina” de los roedores, lo que “genera un olor inmundo y atrae moscas y enfermedades”.

Cuando los empleados hacen un alto, “las ratas caen desde el cielorraso roto sobre las mesas donde comen o toman un té. Todos los techos están mordidos por roedores”, que se pasean a sus anchas y con posibilidad de contagiar “enfermedades como el hanta virus”. Las alimañas inclusive “les comen la ropa y el calzado”. Hace más de un año que no se fumigan las dependencias.

En el lugar no hay agua potable de cañería ni un mero dispenser y sólo se cuenta con un bidón de “precarias condiciones”. El llamado baño tiene las cañerías y la cámara cloacal rotas, con desagote casi nulo, sin calefón y duchas clausuradas. Para calefaccionarse se usa una salamandra pero el Municipio no pone la leña. Las conexiones eléctricas se extienden por fuera de las paredes y abundan los cables pelados y el peligro.

Falta hasta lo más indispensable

Ropa vieja y mucho frío

Los empleados del refugio canino usan mamelucos y zapatos vetustos y que no son de su talle, y no tienen guantes. Hoy soportan el frío intenso ya que todos los vidrios están rotos.

Mucho para hacer

Se deberán hacer reparaciones, disponer de insumos de limpieza y ropa adecuada y cuidar la salud de trabajadores y canes.

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