En Cipolletti cada vez menos parejas quieren adoptar

Este año sólo hubo un caso concretado y las consultas apenas llegan a la decena.

Las reformas introducidas en el nuevo Código no movieron demasiado el amperímetro a nivel local en cuanto a la cantidad de consultas por parte de los adultos interesados en convertirse en padres o madres por adopción. Este año, en Cipolletti, sólo una pareja adoptó a un bebé.

Desde la delegación local del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Ruagfa) señalaron que la Cuarta Circunscripción Judicial de la provincia recibe alrededor de 10 a 15 consultas al año y que de ahí pueden vehiculizarse tres o cuatro casos.

Actualmente el Ruagfa cuenta con 5509 legajos en todo el país, de los cuales 186 son rionegrinos y 19 cipoleños. Del total de inscriptos a nivel provincial, el 77% son matrimonios o parejas heterosexuales, el 21% monoparentales y el 2% parejas del mismo sexo.

Un dato algo preocupante es que al igual que en el resto del país, los cipoleños no quieren niños ni adolescentes, sino bebés. Y es por eso que hay actualmente cinco chicos de entre 9 y 14 años de Cipolletti que no encuentran una familia.

La provincia cuenta con 172 legajos de familias que aguardan abrir sus hogares a pequeños de 1 año y 165 dispuestos a hacerlo con nenes de 2 años. Las posibilidades de adopción son más acotadas a medida que crecen y se acercan a la adolescencia. Para la población infantil de 6, 10 y 12 años, el número de legajos se reduce a 59, 8 y 2, en cada caso.

A su vez, la salud y las dificultades en el desarrollo de quienes se encuentren en situación de adoptabilidad inciden considerablemente en las preferencias de aquellos que desean convertirse en padres o madres ya que, por ejemplo, sólo el 15 por ciento de los aspirantes se mostró presto a hacerse cargo de chicos que presenten algún tipo de discapacidad.

En cuanto a los que aceptan grupos de niños, el 69% de los postulantes respondieron afirmativamente, mientras que el 20% manifestó que no está abierto a esa posibilidad.

El proceso y sus dos aristas

Para que un niño esté en situación de adopción tiene que haber una resolución por parte de un juez de familia. Si existe una situación de riesgo, la Justicia puede tomar una medida de excepción para resguardar a los niños de sus padres y definir en el lapso de seis meses si están dadas las condiciones para que el chico vuelva con sus familiares de origen o permanezca bajo la tutela de la familia ampliada (abuelos, tíos).

Si estas opciones no son viables, se dicta la declaración de adoptabilidad y se notifica al núcleo familiar de origen para que firme la resolución. A partir de allí, el magistrado queda habilitado para solicitar al registro de adoptantes los legajos de quienes reúnan las condiciones para brindarle un hogar al niño. La etapa de guarda preadoptiva (en la cual se establecen los primeros vínculos entre el menor y sus nuevos padres) se realiza bajo el seguimiento de un equipo multidisciplinario. Pasados los seis meses, la familia ya está en condiciones de pedirle al juez la sentencia definitiva con la que concluye el trámite de adopción.

Desde el punto de vista de las personas que buscan adoptar, el primer paso es ir Ruagfa (Roca 870). Allí se deberán anotar y luego deberán afrontar una pericia social y psicológica y, después, una entrevista en un juzgado de Familia donde, a través del trabajo de sus autoridades y los equipos técnicos se determinará si pueden ser adoptantes.

¿Quiénes pueden iniciar el trámite?

Concretar una adopción no es un trámite sencillo y no todas las personas son aptas para hacerlo. Según lo estipula la ley nacional, para poder iniciar un trámite de este tipo hay que ser mayor de 25 años, con cinco años como mínimo de residencia en el país. Este plazo, obviamente, no se exige a quienes tengan la nacionalidad argentina o estén naturalizados.

Las personas casadas o en unión convivencial pueden adoptar sólo si lo hacen conjuntamente. Dentro de este caso, la adopción puede ser unipersonal si los cónyuges o convivientes están separados de hecho o uno de ellos ha sido declarado persona incapaz o de capacidad restringida.

El nuevo Código Civil creó un tercer tipo de adopción, “por integración” (adopción del hijo del cónyugue), y amplió el espectro de postulantes incorporando a las parejas “en unión convivencial”, reduciendo la edad de admisión (de 30 a 25 años) y la diferencia de años exigida entre el aspirante a guardador y el niño, niña o adolescente en estado de adoptabilidad (de 18 a 16 años).

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