Dos motochorros ofrecieron pagar $7 mil para evitar ir a la cárcel

Los motochorros cipoleños que golpearon a un joven orense para robarle su celular le ofrecieron compensarlo "simbólicamente" con 7 mil pesos. De esta manera, podrían evitar ir a juicio.

También estuvieron dispuestos a despojarse de la moto, valuada en 70 mil pesos, que utilizaron para atacarlo y realizar terapia por un año.

Javier Molina, de 19 años, fue el joven acusado de pegarle a la víctima. Por ello, ofreció reparar el daño causado con 5 mil pesos. Su cómplice Emiliano Nicolás Arruiz, de 21, quiso aportar $2 mil. Su planteo fue rechazado de plano por la fiscalía, que los quiere llevar a juicio, aunque el delito que se les imputa es el de robo simple.

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“Si en todos los casos de robo simple, el juez concede una probation –suspensión del juicio a prueba-, por qué no con estos imputados”, indicaron ayer fuentes judiciales cercanas a la defensa pública.

Sin embargo, la fiscalía rechazó el pedido por considerar que si bien fue un robo simple, el hecho fue cometido con una violencia desmesurada y que, aunque las lesiones que sufrió la víctima fueron leves, le trajeron consecuencias importantes.

Por otra parte, la víctima estuvo presente en la audiencia y no dio su consentimiento.

Pautas de conducta

Además de la reparación económica, los imputados están dispuestos a cumplir ciertas pautas de conducta como fijar domicilio, presentarse todos los meses y por un año en la Oficina Judicial, no cometer nuevos delitos y evitar acercarse al damnificado.

“Yo solo espero que los metan presos, no quiero una probation. No me interesa el dinero, ni es por dinero que reclamo justicia por mi hijo. Lo hago porque fue alevoso lo que le hicieron. El daño que le causaron, cómo lo golpearon”, sostuvo Daniel Gragetto.

En diálogo con LM Cipolletti, consideró que estos pibes son un peligro y confió: “Espero que alguna vez se haga Justicia”.

Por los golpes, su hijo tuvo comprometido uno de sus ojos y tuvo que ser operado. Le dieron el alta pero no se descarta que tenga que ser nuevamente operado. Todavía no puede superar lo que le pasó, pero inició terapia e intenta seguir con su vida.

“No fue que le robaron el celular, fue el daño que le hicieron y puede que haya una segunda operación. En 30 días más lo sabremos”, acotó su padre.

A la defensa pública le resulta esperable que sea terrible para un padre que le peguen a su hijo, pero recaló en el dato objetivo de las lesiones certificadas por un médico forense, que fueron leves.

De la audiencia participaron el defensor Juan Pablo Piombo, mientras que por la fiscalía estuvo presente Giovanna Moro. El jueves próximo, el juez Marcelo Gómez deberá resolver el planteo, es decir, si los imputados van a juicio o acceden a una probation.

“Espero que los metan presos, no quiero una probation. No me interesa el dinero. Reclamo porque fue alevoso cómo lo golpearon”, consideró Gragetto.

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