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Don José Delfino, uno de los primeros comerciantes de Cipolletti

Atendió la proveeduría del Ferrocarril antes de que Cipolletti fuese fundada, compró tierras y forjó su vida en el pueblo junto a los primeros pobladores.

José Sebastián Delfino había nacido en Sezze, hoy Sezzadio, provincia de Alesandria, Piamonte, en 1863 y falleció en Cipolletti en 1945. Había llegado a la Argentina con sus padres a los tres años: se radicaron en provincia de Buenos Aires. Cuando tenía18 años volvió a Italia, a Génova, hasta que a los 21 años, en 1885, regresó a Argentina. Se radicó, nuevamente, en la provincia de Buenos Aires y realizó tareas rurales en estancias. Ahí lo contrataron para atender la proveeduría del Ferrocarril instalada en Cipolletti en 1898, durante la construcción del puente ferroviario que la une con Neuquén.

Una vez terminado el puente en 1902, instaló un boliche que concentraba todo el comercio de la zona cordillerana. Además, recibía todo el suministro de muebles y materiales del Ministerio de Educación de la Nación: se encargaba de repartirlo en la zona y hasta la cordillera.

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En 1903, al fundarse el pueblo, compró terrenos y construyó su casa y el negocio, donde continuó con su actividad de comerciante. En cumplimiento de su función le dejaban bienes de alto valor económico sin ningún tipo de comprobantes, lo que denotaba la confianza que él se había ganado con la gente, producto de su conducta.

El general Fernández Oro construyó el Hotel Argentino, en la calle que llevaba su nombre, que se inauguró para el aniversario de la Revolución de Mayo en 1910 frente a la estación de Ferrocarril. José Delfino lo amobló, compró vajilla y la totalidad de los bienes necesarios para el desarrollo de la actividad: se transformó en socio de Fernández Oro. Ese edificio lamentablemente fue demolido hace unos cuantos años. Allí se realizaban festejos y eventos de la vida social del pueblo.

Más allá de lo que surge del relato de historia de vida y actividades de don José Delfino donde se trasluce su personalidad y bonhomía, la confianza que depositaban en él en las relaciones comerciales, incluso a distancia, manejándose sólo con la palabra, completa la descripción, como también algunas anécdotas o historias familiares y amigos, corroboran la pintura de su personalidad.

En la fundación de Cipolletti en 1903, el general Fernández Oro le ofreció que ocupara una manzana a excepción de la designada para construir la plaza, cosa que él rechazó con el fundamento de que su interés era que se poblara y progresara el pueblo sin intereses personales.

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Una de sus nietas relató que don José todos los días se trasladaba caminando de la chacra hasta la zona céntrica a comprar el diario y volvía leyéndolo, hábito que mantuvo hasta avanzada edad. “Nuestra abuela mantenía una amistad con visitas con doña Lucinda González Larrosa, esposa del general Fernández Oro, que bautizó a Colonia Lucinda en su homenaje, que luego se convertiría en Cipolletti", contó.

La familia aún conserva el rifle que era el arma personal, no de guerra, del general Fernández Oro. Le realizaron grabados en su honor para luego obsequiársela, en la ciudad de San Juan, lugar de su natalicio. Según recuerda algún integrante de la familia, doña Lucinda fue la encargada de hacer entrega como obsequio para la familia.

En 1925, terminó la sociedad y dejó la actividad; compró una chacra, a la que se fue a vivir. La emparejó, plantó alfalfa y luego frutales, y él y su familia vivieron por muchos años. La chacra estaba ubicada en la actual esquina de Naciones Unidas y Alem. Fue el lugar en que transitaron o vivieron todos sus nietos y aún recuerdan los juegos y anécdotas infantiles, la fantasía de la edad, el entorno y el mismo recuerdo de épocas pasadas. De su primera pareja con Jova Chavero nacieron tres hijos: uno de ellos falleció muy pequeño.

Tanto Guillermina Ñata como Juan José, que vivían en Buenos Aires, pasaban largas temporadas en la chacra de la familia, donde compartían con hermanos y la nueva esposa de su padre. Guillermina se radicó los últimos años de vida en Cipolletti en la casa de la familia, hasta su deceso.

“Respecto de mi abuela Teodora Norma Caporaso Pichona, se casó con mi abuelo José Sebastián Delfino el 25 de noviembre de 1916”, recuerda una de las nietas. Surge del relato que el padre de Teodora, en 1910, ingresó a trabajar como cocinero en el Hotel Argentino, que estaba a cargo de Delfino, por ese motivo se conocieron. “Este hecho era desconocido al menos para los nietos o no lo recordábamos”.

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De su vida en el hotel y el paso de distintos cocineros, que siempre recordaba, Guillermina adquirió una gran habilidad y gusto por la cocina, que toda la familia disfrutaba y los nietos hasta el día de hoy recuerdan algunas de ellas como insuperables. Tuvieron dos hijos: Raquel Carlota Delfino Perila y Américo Pascual Delfino.

Raquel nació en 1917 y falleció en 2008 en Cipolletti. Al concluir la escuela primaria, se trasladó a Buenos Aires para cursar el magisterio en un Colegio religioso y vivió con su hermana Ñata y su tía Lidia Caporaso (hermana de su mamá), una de las primeras maestras nacidas en Cipolletti que ejerció en su ciudad. De la misma manera, lo hizo en El Cholar, Vilú Mallín, Aluminé, Andacollo y en la zona en su ciudad, en La Falda, Allen, Barrio Pichi Nahuel, Currilamuen y se jubiló como Inspectora de la zona Sur de la Pcia. de Río Negro.

En Aluminé conoció a Carlos Roberto Raggio, también docente de gran trayectoria, con el que se casó, y se trasladaron a Cipolletti. Tuvieron dos hijas: Norma Raquel Cutupa y Mirta Inés (fallecida). Américo, conocido por su sobrenombre Pachilo, nació en 1919 y falleció en 1999, en Cipolletti.

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Desde muy chico mostró un gran interés por la música y distintos instrumentos, a los 12 años le regalaron su primer acordeón verdulera y a partir de ahí comenzó una historia con la música que lo acompañó hasta sus últimos días. Cuando tenía 15 ó 16 años, Francisco Canaro lo quiso llevar para que integre su orquesta, según relatos familiares, a lo que sus padres se opusieron debido a su corta edad.

Transitó por el acordeón a piano, luego bandoneón y en sus últimos años incorporó el piano y órgano. Dio clases de música en su casa, tocó en muchos casamientos de vecinos y amigos, en Cipolletti y ciudades aledañas, formó una orquesta con músicos de la zona, entre los que se encontraba Cholo Pérez.

La familia aún conserva el bandoneón doble A (Alfred Arnold): un bien muy preciado para ellos. Compartía la música con distintos trabajos como huerta para venta de hortalizas, criadero de cerdos y luego aves.

Su otro hobby fue la carpintería: fabricaba muebles pequeños y elementos artesanales y utilitarios en madera torneada, alguno de los cuales aún cumplen función en hogares de sus hijos. En 1949 se casó con Dora Zulema García, nacida en 1929 en Punta Alta (Buenos Aires) y falleció en 2017 en Cipolletti, hija de los inmigrantes españoles Laureano García y Candelaria García.

En su infancia se trasladó a Cipolletti, donde su padre cumplía funciones en la antigua Agua y Energía y luego como agricultor y su madre de costurera, se conocieron compartiendo un trabajo, cuando ella era muy jovencita, comienzan un noviazgo de varios años. De esa unión nacieron sus hijos Alfredo Jorge, Lidia Beatriz y José María. Varios nietos y bisnietos completan la historia.

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En homenaje a don José, el Municipio cipoleño denominó la Plazoleta de los Pioneros que está en calle Alem, entre Naciones Unidas y Pastor Bowler, con su nombre.

Dada la fecha de fallecimiento de José Delfino, ninguno de sus nietos tuvo posibilidad de conocerlo, pero siempre estuvo presente en los relatos, recuerdos, anécdotas, tanto familiares como de amigos y vecinos de Cipolletti, donde quedaba en claro que era una persona que hacía que llevar su apellido fuera un orgullo y generara el compromiso de continuar con su legado.

Historia pionera de Cipolletti, don José Delfino compartió los primeros años con hombres del ferrocarril asentados en esas tierras, con comerciantes como Miguel Muñoz, con hombres dedicados a la fabricación de ladrillos como los Scianca, y tantos otros que engrandecieron el valle con su trabajo tesonero. Hoy los homenajeamos.

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