Delincuentes no le temen al coronavirus ni se toman descanso

En los últimos tres días, la Policía tuvo bastante trabajo. Junto a los vecinos, frustraron el accionar de varios delincuentes cipoleños, algunos de ellos, motochorros. Incluso, en un caso, el cuidador de una chacra no dudó en poner el cuerpo para reducir al delincuente hasta que fue detenido.

Mientras cientos de cipoleños temen al contagio de coronavirus y se quedan en sus casas, y hay una parate generalizado y progresivo en la actividad, los delincuentes que deambulan por esta ciudad, a la siga de una oportunidad, en horas de la noche no se toman descanso.

Sin embargo, la reclusión de tantos vecinos, mucho más atentos a todo lo que pasa a su alrededor, es una variable que no tuvieron en cuenta y juega a favor de la Policía. Tanto es así que, en los últimos tres días, el aviso de los vecinos, más la rápida acción de los efectivos, frustró varios robos. Algunos de ellos protagonizados por motochorros.

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Intentaron huir con una bici de 200 mil pesos

Durante la madrugada del lunes, vecinos observaron a dos delincuentes que cargaban un televisor, sobre calle Perito Moreno y las vías del tren, y dieron aviso. Cuando se dirigió el móvil al lugar, el móvil policial recorrió las inmediaciones y no encontró el televisor, pero sí interceptó a cuatro motochorros que intentaban huir con una bicicleta verde fluorescente, informaron fuentes policiales.

Entonces se inició una persecución por calle O`Higgins, hasta llegar a Lugones, donde el patrullero los acorraló. En esas circunstancias, uno de los delincuentes se despojó de la bici. Luego, junto a su acompañante y los otros dos motochorros esquivaron a la Policía, dieron la vuelta en “U”, tomaron nuevamente por O`Higgins, y en la intersección con Uspallata se separaron para seguir distintas vías de escape.

Tres de los delincuentes tuvieron suerte y se perdieron de vista, pero al conductor de una de las motos involucradas en el hecho -un joven de 18 años- lo detuvieron efectivos de la Comisaría Cuarta, en calles Ecuador y 25 de Mayo.

Se informó que la bici recuperada por la Policía es de descenso y vale en el mercado alrededor de 200 mil pesos.

Los delincuentes no le temen al coronavirus

Deambuladores

El martes por la madrugada, un móvil de la Comisaría Cuarta advirtió que dos motochorros daban vueltas por el barrio San Pablo, a bordo de una Yamaha, modelo YBR 125, que no tenía dominio. La Policía siguió a los delincuentes hasta la calle Rodolfo Woolf, casi intersección con Kennedy, donde pudo demorarlos. Los delincuentes andaban indocumentados. Tampoco pudieron acreditar que la moto fuera de ellos; y fueron detenidos, informaron fuentes policiales.

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Fugitivo en los paredones

Más tarde, un vecino denunció al 109 haber visto a un extraño en el patio de una vivienda, que luego saltó el paredón y se dio a la fuga por la calle Independencia, hacia el sur. Atento a la denuncia, la Policía comenzó a recorrer la zona para dar con el supuesto delincuente, a quien encontró en Independencia y Velez Sarfield. El joven, de 22 años, fue demorado y conducido a la Comisaría Cuarta.

Lo delataron las gallinas

En otro hecho ocurrido el martes, poco antes de las 22, el cuidador de una chacra –ubicada en calle B-22, retuvo a un delincuente, de 41 años, hasta que llegó la Brigada Rural y se lo llevó detenido. Lo tenía reducido en inmediaciones de un cerco perimetral lindante al galpón de la granja.

El delincuente había intentado hacerse de dos baldes de pintura –de 20 litros- y alrededor de 15 cartones de huevos. Pero el cacareo de las gallinas encerradas en los galpones lo delató. El ladrón intentó huir, cortando el alambre tejido del cerco perimetral de la chacra, con una pinza tipo alicate, pero el cuidador se le fue encima y logró reducirlo.

Luego, el delincuente quedó detenido por tentativa de robo, a disposición del fiscal Martín Pezzetta.

Motochorros robaban cables de cobre

El trabajo para la Policía no terminó ahí porque en la noche de ayer, la Brigada Rural solicitó la presencia de personal de la Comisaría Cuarta, por unas averiguaciones que realizaban en la calle Mastrocola. En esas circunstancias, los efectivos observaron que, a escasos cien metros de la Ruta 22, dos hombres sustraían cables a bordo de una moto.

Los motochorros quisieron escapar, pero cayeron en un canalito. Dejaron ahí tirados los cables robados y la moto; y comenzaron a correr, favorecidos por la oscuridad de la noche y el conocimiento que tenían del lugar. La Policía los perdió de vista, en medio de las chacras. Pero secuestraron los cables robados y la moto en la que se trasladaban.

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