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Vende el Falcón de colección y le fía miel a los que más la necesitan

La historia de Ariel, el inspector al que no le gustaba hacer multas, ex publicista de TV que vende miel en las rutas. ¿Cuánto pide por la joyita?

Deben circular cientos de autos por allí a esa hora. Por más imponentes que sean o velocidad que le impriman sus conductores, ninguno genera tantas miradas y hasta elogios como el Falcón clarito, casi de colección, que está estacionado a un costado del camino. Y eso que ya es un clásico de las rutas rionegrinas y a nadie debería sorprender.

Cinco tarros de un kilo de miel pura en el capó, otra decena arriba del techo y un par más en la parte trasera. Un cartel con la inscripción Miel y otro con los datos de Mercado Pago en el vidrio delantero y un tercero sobre una ventanilla lateral anunciando que también está a la venta la reliquia fierrera. ¡Sí, se desprende de la joyita!

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Vende miel hace 16 años años en la zona. Este jueves está en la Ruta 151. Foto Anahí Cárdena.

Vende miel hace 16 años años en la zona. Este jueves está en la Ruta 151. Foto Anahí Cárdena.

“Vendo o permuto, titular, GNC”, anuncia el mismo. Y al poner primera en la charla con Ariel -58 años- le consultamos a este popular vendedor ambulante justamente porqué le está por decir adiós su fiel vehículo.

“Es que quisiera modernizarme un poco, ya demasiadas satisfacciones me dio. Lo tengo hace 6 años, se lo compré a un amigo. Yo traía con un trailer unos 500 ó 600 kilos de miel desde Pedro Luro, en la zona de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, y este me parecía un tractorcito para esa tarea... Es un caño de verdad”, destaca a su “noble compañero”.

Asume que una vez que se desprenda del histórico coche se perderá, en parte, esa identificación de los clientes con su emprendimiento.

“Muchos me dicen ‘no vendas el Falcón porque no te vamos a encontrar’… Donde quiera que vaya me reconocen por el auto. Una señora un día me dijo ‘soy de Bariloche y ando buscando miel y me dijeron que le compre al del Falcón. Y se llevó como 10 kilos para su ciudad. Todos me identifican como ‘el del Falcón clarito”, recuerda la anécdota y saluda a tres muchachos que pasan caminando por la banquina en Ruta Chica.

“Algunos me lo quieren comprar. ¿Por qué también vendo una goma acá al paso? Porque necesito una rodado 14 para ponerle y esta es rodado 15, pido 20 mil por el neumático”, explica el “hombre dulce” como lo apodan simpáticamente por el comestible que comercializa.

¿Cuánto pide por la reliquia? “Dos millones de pesos. Tiene motor chico, le puse gas, no trae frenos de disco adelante pero yo le coloqué, también caño de escape nuevo, tira bien abajo y arriba, le puse caja de cuarta. Y papeles al día”, promociona a su eterno y querido vehículo.

De inspector y publicista de radio y TV a vender miel

Ariel es de Allen y trabajó en la Municipalidad de esa vecina ciudad, si bien lo suyo siempre “fue la venta”.

“Fui Inspector de Comercio, pero no servía para hacer boletas. No hice ninguna multa en 6 meses jaja. Luego me ofrecieron ser inspector de tránsito, menos iba a aceptar”, recuerda entre risas.

Lejos está en ser un improvisado en el rubro de la miel. “Hace 25 años empecé como apicultor, fui al campo a revisar abejas, controlar que no estuvieran enfermas, no me gustó demasiado, se caminaba mucho y prefería vender. Trabajé también en empresas nacionales como Aurora Grundig y hasta en la radio y la televisión bahiense vendiendo publicidad. Hasta que me lancé solo. Estoy desde marzo al 20 de diciembre acá en la zona y el resto del año en Bahía Blanca. Hace 14 años que vendo miel”, explica quien tiene 4 hijos y 6 nietos.

Recorre miles de kilómetros con el Falcón al que hoy le da un poco de respiro. “Ya no voy a buscar la miel yo, me la traen. Siempre se vende, ahora recién empieza la temporada”, aclara pasadas las 20, sobre el final de otra larga jornada.

Precios, bondades de la miel, solidaridad y anécdotas

“Yo la vendo a 4.500 pesos el kilo, es miel pura, todo natural. Es que viene de una zona con mar, a la vera del cuál nace el cardo natural que da origen a la miel. Esta, la mía, no tiene fertilizantes ni colorantes”, reivindica a su mercadería.

Sensible y solidario, asegura que lo tiene mal “la crisis actual, hay gente con la que hablo que no llega a mediado de mes” y es por eso que trata de ser generoso con sus clientes: “a algunos les fío, hay gente que tiene un chico o padre enfermo y les digo ‘llévatela’ y al otro día pasan y me pagan”.

Los otros puntos estratégicos en los que se ubica son la ruta 151 y Mariano Moreno (“cerca de la rotonda, allí van despacio y pasa todo el Sur”), la entrada de Allen y el ingreso a Cinco Saltos. Aunque cada tanto se anima a llegar con el interminable Falcón hasta Bariloche y El Bolsón.

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Ariel ofrece un producto natural y medicinal como la miel.

Ariel ofrece un producto natural y medicinal como la miel. "Ojalá mejore el país", señala. Foto Anahí Cárdena.

Cuenta que el pico más alto de venta se registra naturalmente con el frío por el uso medicinal y las propiedades curativas de la miel.

“En invierno se vende bien. Cuando estaba en Oro llegué a vender 100 kilos por día, me sacaron los inspectores luego… Pero muchos me dicen que se han curado con mi miel, es un alimento sano. Yo de hecho aún ando con un poquito de tos pero dejé atrás una gripe tomando miel, te negro y jengibre. El otro día, por ejemplo, paró un hombre con un nene de 8 años que era su nieto recién operado de la vesícula y como el médico le recetó la cucharadita de miel la llevó de acá con total confianza. Es que esto es serio, no podés bromear con la salud”, deja en claro su sentido de la responsabilidad.

Divorciado en “buenos términos”, es un amante de la pesca y lamenta no poder despuntar el vicio del fulbito con amigos, su otro hobby, ya que “me lesioné el pie derecho y chau...”.

Son muchas horas las que dedica a su emprendimiento independientemente del ocasional resultado de las ventas. “Es que si vendes bien tenés que quedarte y aprovechar, ¿para qué te vas a ir? y si toca un mal día hay que quedarse a remarla y ponerle el hombro, no te podés ir tampoco. Pero no me quejo, siempre me gustó. Si me reniego un poquito nada más con la gente cuando teniendo un cartel gigante con el precio me preguntan ‘¿cuánto sale?”, dice y se toma la cara.

Se despide con un profundo y emotivo deseo: “Que mejore todo esto, está difícil la cosa, de hecho ese cartel del precio ahora no lo tengo en el vidrio del auto porque me duele tener que cambiar cada 10 días el precio”.

Ariel, el hombre dulce, el del Falcón cremita, el que vende la miel y a su joyita. Una máquina.

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Ariel vende miel y también vende el Falcón clarito.

Ariel vende miel y también vende el Falcón clarito.

Teléfono de contacto para los interesados en el Falcón: 2916439714

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