Megaproyecto de Alem y Kennedy: voces a favor y en contra entre los vecinos de Cipolletti
La iniciativa para transformar casi cuatro manzanas genera opiniones diversas entre quienes viven, trabajan o utilizan diariamente el sector. Recorrida de LM Cipolletti.
La transformación del predio de Kennedy y Alem todavía no comenzó, pero ya genera una fuerte discusión entre los vecinos cipoleños. El espacio, marcado por décadas de abandono, podría convertirse en una nueva centralidad comercial para la ciudad.
El proyecto presentado por Carrefour Argentina y Planet Partners contempla una inversión superior a los 30 millones de dólares, un supermercado, más de 50 locales comerciales, gastronomía, servicios, espacios deportivos y un parque público.
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También se proyectan más de 300 lugares de estacionamiento, paneles solares y una explotación comercial durante 30 años. Una vez cumplido ese período, la infraestructura construida pasaría a manos de la Municipalidad de Cipolletti.
Pero mientras la iniciativa avanza por el circuito formal de evaluación municipal, quienes viven y trabajan en los alrededores ya tienen una opinión formada. LM Cipolletti recorrió el lugar y encontró posiciones diferentes frente al futuro del predio.
Vecinos que esperan una transformación
Entre los vecinos consultados predominó, en algunos casos, la expectativa de que finalmente se aproveche un espacio que permaneció durante décadas sin una utilización definida. Para ellos, la llegada de comercios significaría movimiento y servicios más cerca.
Una vecina que vive en las inmediaciones desde hace aproximadamente 30 años fue contundente cuando se le preguntó por la iniciativa. “Me parece muy bien, porque tenemos que seguir con el progreso y esperar que lo hagan también”, sostuvo.
La mujer recordó que durante todos esos años observó el terreno prácticamente vacío. Para quienes tienen una mirada similar, la propuesta aparece como una oportunidad para recuperar una zona estratégica y mejorar la actividad comercial del sector.
Otro vecino, ubicado a una cuadra del futuro emprendimiento, también respaldó la iniciativa. “Buenísimo, justo estamos a una cuadra, así que para mí está buenísimo. Sí, para el barrio hermoso”, afirmó al ser consultado por LM Cipolletti.
La necesidad de contar con determinados servicios apareció entre los argumentos de quienes apoyan el proyecto. “Hace falta, porque siempre, por cosas así, vas a Neuquén”, explicó el vecino, al destacar la posibilidad de realizar compras y actividades sin trasladarse.
El centro comercial como alternativa a viajar a Neuquén
La mirada favorable también apareció entre jóvenes y otros habitantes de Cipolletti que ven en la propuesta una posibilidad de recuperar el movimiento comercial de Alem. Para ellos, la ciudad necesita ampliar su oferta de servicios, entretenimiento y gastronomía.
Uno de los vecinos consultados señaló que el proyecto podría devolverle protagonismo a una avenida que históricamente tuvo una importante actividad comercial. “Me parecería muy bueno tener un centro comercial cerca de acá”, afirmó.
Otro cipoleño consideró que la iniciativa podría potenciar la economía local y recuperar una zona que lleva demasiado tiempo sin una función definida. “El centro comercial es lo mejor”, sostuvo, al mencionar también la falta de propuestas como un cine.
La opinión se repitió entre otros vecinos consultados. “Sí, obvio, que estoy de acuerdo, siempre hay que ir hasta Neuquén para todo”, plantearon dos jóvenes, quienes se mostraron a favor de contar con una propuesta comercial de esas características.
Para ellos, un espacio de compras y entretenimiento permitiría que parte del consumo que actualmente se realiza en Neuquén permanezca dentro de Cipolletti. La expectativa está vinculada tanto con la comodidad como con una eventual reactivación económica.
La feria, una de las principales preocupaciones
Sin embargo, en medio del entusiasmo por la transformación aparece una preocupación concreta: qué ocurrirá con los feriantes de frutas y verduras que trabajan allí durante todo el año y que llevan décadas ocupando ese espacio.
Uno de los trabajadores consultados por este medio contó que desarrolla su actividad allí desde hace más de 20 años. Su postura frente al proyecto es particular: considera que la propuesta está buena, pero teme perder el lugar que sostuvo su actividad.
“Está bueno, sí, el tema es que nos vamos a quedar sin laburo acá, nosotros. Creo que vamos a quedar sin laburo”, expresó el feriante cuando fue consultado sobre el futuro de la feria.
El trabajador aseguró además que hasta el momento no recibió información sobre una eventual reubicación. “Nada, no sabemos nada de nada”, respondió cuando se le preguntó si alguien se había comunicado con los feriantes.
Pese a esa incertidumbre, tampoco rechazó de plano la transformación. “Está bueno para la gente y para todos”.
Su posición sintetiza una de las principales tensiones que aparecen en el sector: la posibilidad de que llegue una inversión importante y genere actividad económica, pero también el temor de quienes ya desarrollan allí su fuente de trabajo o incluso de aquellos comercios de cercanía que podrían verse afectados en cuanto a ventas.
El pedido para que la feria siga
Otro vecino consultado fue todavía más contundente al referirse a la feria de frutas y verduras. Su preocupación no está vinculada solamente con los trabajadores, sino también con el acceso a productos frescos y precios que, según consideró, son difíciles de encontrar en otros comercios.
“Espero que no saquen la feria de acá porque es la mejor feria que hay de fruta”, afirmó. Luego destacó que en ese lugar se pueden conseguir productos a precios más accesibles que en algunas verdulerías tradicionales.
“Los precios que conseguís acá no los conseguís en ningún otro lado”, sostuvo, antes de explicar que los comercios que deben afrontar alquileres y otros costos terminan trasladando esos gastos al precio final de frutas y verduras.
Por eso, ante la posibilidad de que el nuevo emprendimiento contemple un espacio para los feriantes, modificó su postura. “Eso estaría buenísimo, más para ellos, para que tengan el tema de los puestos ya fijos y, bueno, nada, baños, electricidad, todo lo que falta”, planteó.
La alternativa de integrar la feria al nuevo desarrollo aparece así como una posibilidad capaz de acercar posiciones. La Desarrolladora y el Municipio, todavía no definieron públicamente cuál será el destino de esta actividad que lleva más de dos décadas en el sector. La posibilidad de habilitar la feria en otro espacio también estaría bajo análisis.
También hay vecinos que rechazan el proyecto
La postura contraria también está presente y plantea argumentos diferentes. Una de las personas consultadas expresó directamente su desacuerdo con la iniciativa y sostuvo que el sector debería convertirse en un espacio público y verde.
“Total desacuerdo”, respondió cuando se le preguntó qué opinión tenía sobre el proyecto. Su principal argumento es que Cipolletti necesita preservar espacios abiertos y evitar que grandes emprendimientos comerciales avancen sobre terrenos que podrían convertirse en pulmones verdes.
“La ciudad necesita más espacios verdes, necesita espacios públicos que pueda el pueblo disfrutar”, sostuvo. Además, cuestionó que este tipo de desarrollos comerciales se ubiquen dentro del radio urbano y planteó que deberían localizarse en otros sectores.
La preocupación también alcanza a los servicios públicos. El vecino advirtió que el sector ya presenta dificultades y teme que un emprendimiento de mayor escala profundice esos problemas, especialmente en materia de agua, electricidad y cloacas.
“El barrio ya tiene problemas con el agua, en el verano desaparece, se corta la luz cuando hay un vientito o algo, me imagino lo que va a ser la cloaca”, afirmó durante la recorrida.
La discusión por el espacio verde
El impacto ambiental fue otro de los puntos señalados por quienes se oponen al desarrollo. La principal crítica apunta a la superficie que podría quedar impermeabilizada por construcciones, estacionamientos y circulación vehicular.
“En vez de parquizar y hacer acá un espacio verde con especies nativas que atraigan fauna nativa, aves, para recuperar el Bioma Monte, que es donde está Cipolletti, lo que se hace es seguir impermeabilizando el suelo”, cuestionó.
Desde el proyecto, en cambio, se plantea una superficie superior a los 8.000 metros cuadrados destinada a parque público. Además, los desarrolladores explicaron que el diseño ubica el espacio verde hacia los barrios residenciales para funcionar como una transición entre el complejo y las viviendas.
Para el vecino crítico, sin embargo, esa superficie no alcanza para resolver la cuestión. “No lo tenés que tener en cuenta con respecto a eso, sino a la población circundante”, explicó, al considerar que los espacios públicos existentes ya son utilizados intensamente.
El eucalipto que seguirá en el lugar
En medio de la discusión también aparece uno de los símbolos históricos del predio: el eucalipto centenario ubicado sobre la esquina de Kennedy y Alem. Su futuro había generado preocupación entre vecinos luego de conocerse el proyecto.
Planet Partners confirmó a LM Cipolletti que el ejemplar será conservado. “El árbol no se va a tocar ni modificar; la propuesta es conservarlo tal como está e incorporarlo al masterplan, respetando su ubicación existente”, informó la desarrolladora.
El árbol tiene una historia vinculada con la identidad local y fue protegido por vecinos en distintas oportunidades. En 2009 se realizaron trabajos para resguardar su perímetro, mientras que durante años el predio también fue utilizado por circos, parques, feriantes y ladrilleros.
La conservación del eucalipto es uno de los puntos que atraviesa las diferentes miradas sobre el proyecto. Para algunos representa una forma de mantener parte de la historia del lugar, mientras que para otros la prioridad debería estar puesta en preservar un espacio verde de mayores dimensiones.
Una diversidad de opiniones que recién comienza
El recorrido por Kennedy y Alem evidenció que no existe una postura única entre los vecinos frente al megaproyecto. La propuesta despierta entusiasmo entre quienes esperan nuevos comercios y servicios, pero también críticas por su impacto urbano y ambiental.
El proyecto contempla más de 400 puestos de trabajo permanentes cuando funcione a pleno y prevé una primera etapa de apertura dentro de los 12 meses posteriores a una eventual adjudicación, con nuevas etapas cada seis meses.
Mientras el expediente continúa su recorrido administrativo, el debate ya está instalado. Para algunos, Kennedy y Alem pueden convertirse en una nueva centralidad para Cipolletti; para otros, el desafío será evitar que el progreso implique perder espacios públicos o actividades arraigadas.
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