Lo asaltaron camino a la escuela y le daba terror volver: un amparo fue rechazado pero le cambió la vida
La historia de un chico de 13 que quería dejar la escuela por miedo y su madre, quien recorrió todos los pasillos y golpeó puertas para que lo cambien de escuela y le garanticen educación. Cómo se resolvió el caso.
Una madre que, a pesar de su humilde condición y escasos recursos, se convirtió en una incansable peregrina por los pasillos de la burocracia estatal para garantizarle a su hijo el derecho básico a la educación. La historia de esta familia comenzó con un hecho de violencia: en los últimos días del ciclo lectivo anterior, el adolescente de 13 años fue asaltado mientras se dirigía a la escuela. Le robaron la mochila y el celular, pero lo más grave fue el impacto emocional que el episodio dejó en él. Con el inicio del nuevo año escolar, el chico se negó a volver a la escuela por miedo a que la agresión se repitiera.
Desesperada, su madre recurrió al Consejo Provincial de Educación para solicitar un cambio de escuela. Allí le informaron que la única opción para conseguir una vacante en segundo año era interponer una acción de amparo. Lo que siguió fue un periplo por distintas dependencias: primero el Juzgado de Paz de Cipolletti, luego la Fiscalía, la Oficina Judicial y finalmente la Defensoría.
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Sin embargo, solo su insistencia logró lo que parecía imposible: una audiencia con un fiscal, la defensora de menores y una jueza de garantías, se explicó.
La audiencia se llevó a cabo en un clima de empatía y comprensión. La jueza tomó la palabra y, en un tono accesible, le explicó a la madre que el amparo, desde el punto de vista estrictamente legal, no correspondía. No obstante, tanto el fiscal como la defensora de menores coincidieron en que la situación del adolescente debía resolverse con urgencia.
El diálogo con la madre dejó en evidencia las múltiples barreras que enfrentó en su intento de encontrar una solución: en los colegios a los que acudió no había vacantes para segundo año, y la falta de información jurídica la obligó a deambular de oficina en oficina. La defensora de menores fue categórica: se había vulnerado su derecho al acceso a la justicia.
Una situación que debía resolverse con urgencia
En un gesto por encontrar una solución, el fiscal pidió solicitar informes al Ministerio de Educación para verificar si había una vacante disponible en otro colegio. Fue esta gestión la que finalmente desbloqueó la situación: se encontró un cupo para el adolescente en la misma escuela donde asiste su hermana melliza.
El cierre de la audiencia marcó un cambio en la historia de esta familia. La madre, quien había recorrido todas las instancias posibles en busca de ayuda, finalmente encontró en el sistema judicial una respuesta efectiva. Aunque su trayecto estuvo lleno de obstáculos, este caso demuestra que, cuando el derecho se aplica con perspectiva humana, puede transformar realidades, destacaron en sede judicial.
El amparo fue finalmente rechazado, pero el pedido de informes al Consejo Provincial de Educación bastó para destrabar lo que la madre requería y así garantizar la educación de su hijo adolescente.
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