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El dolor por la hermana desaparecida que nunca sanará: "Quiero saber toda la verdad"

María Isabel Salto recuerda a su hermana Mara, secuestrada y desaparecida en Córdoba, donde la llevaron a un centro de torturas. Aún busca determinar qué hicieron con ella.

María Luisa Salto, más conocida como Mara, desapareció el 28 de julio de 1976. Fue una de las 17 víctimas de Cipolletti que se llevó la dictadura militar impuesta pocos meses antes.

Hija del reconocido médico y ex intendente Julio Dante Salto, la joven entonces de 20 años militaba en Montoneros y estudiaba medicina en Córdoba, donde fue secuestrada y llevada a La Perla, uno de los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que utilizó el gobierno de facto.

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Para su familia fue un dolor que nunca encontró consuelo, como tampoco se apagó la necesidad de saber qué fue de la adolescente. Su hermana María Isabel lo recalcó en el acto por los 50 años del golpe que se realizó este martes en Cipolletti.

“Yo quiero saber toda la verdad”, expresó en una entrevista con LMCipolletti.

ECP DIA DE LA MEMORIA 50 AÑOS (81)

Isabel tenía 14 años y recuerda aquel 24 de marzo como si fuera ayer porque en su casa, donde se respiraba política, ya habían padecido la detención de otra de sus hermanas, María Emilia, más conocida como Beba, detenida a fines de 1975 en Bahía Blanca, donde apareció después en una Comisaría junto a otra compañera.

“Nosotros ya teníamos mucha conciencia de lo que estaba pasando. Cuando vino el golpe sabíamos que lo que se venía no era más bueno de lo que estaba sucediendo. De todos modos, nunca nos imaginamos que ese engranaje sistemático de terror se estaba gestando y se iba a implementar”, subrayó.

Para ella de ese tiempo oscuro aún hay mucho que revelar y saber qué fue de las víctimas que nunca más aparecieron con vida. “Hoy no lo sabemos del todo. Por eso es importante la memoria para que de una vez por todas sepamos toda la verdad y se haga verdaderamente justicia”, sostuvo.

Mara Salto

Cuando Mara desapareció la desazón fue desesperante. La buscaron, pero el régimen de terror que imperaba ponía límites a todo intento, y hasta se transformaba en riesgo.

Pero cuando la democracia alumbró la noche en 1983 y el velo se comenzó a descorrer, fueron accediendo a mayores datos. La investigación de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) creada en 1983 durante el gobierno de Raúl Alfonsín fue clave en esa línea. No obstante, ellos por su lado emprendieron averiguaciones entre sobrevivientes y otros testigos. Así lograron saber que María Luisa había sido llevada a La Perla, al oeste de la capital cordobesa, uno de los centros de torturas más terroríficos. Pero luego la pista se pierde.

De víctima a entregador

Entre los testimonios que consiguieron hubo uno que consideraron de suma relevancia, pero que se frustró. Fue el de un médico llamado Fermín de los Santos, quien también estuvo “chupado” en La Perla (hay medios que indican que integró Montoneros), pero terminó convirtiéndose en entregador.

“Cuando supimos eso mis, hermanos, entre ellos el Chato, lo fueron a ver a Chos Malal (provincia del Neuquén) donde ejercía la medicina, porque le habían dado permiso para que saliera de La Perla y pudiera rendir sus materias. Y él les dio un enorme testimonio. Lo confesó", resaltó.

También contó lo que sabía ante "monseñor De Nevares -Jaime, el obispo de Neuquén- porque lo convencieron para venir a declarar al obispado donde había un lugar donde tomaban declaraciones. Pero cuando tuvo que ir a declarar a la Conadep se desdijo de todo”, recordó. Presumen que el silencio del hombre se debió a “aprietes” de elementos militares que aún operaban.

Un solo demonio

María Isabel cuestiona la teoría de los dos demonios que en un tiempo se quiso imponer para repartir culpas.

“Estoy totalmente en contra. Acá no hubo dos demonios, acá hubo terrorismo de estado”, enfatizó.

Y amplió: “En todo caso si hubiese habido alguna cuestión que hubiese tenido que ser investigada por la Justicia, estaban todas las herramientas legales para hacerlo”.

“Que te chupen, te secuestren, te torturen, que te violen, que te fusilen y que te entierren, eso quiere decir que no hubo una teoría de los dos demonios”, agregó e insistió en que “fue un plan sistemático”.

“Cuando digo que tenemos que saber toda la verdad, digo que sepamos definitivamente lo que pasó. Porque los milicos son gente organizada y burócrata. Creo que debe haber material impreso con el destino que le dieron a nuestras compañeras y compañeros”, sostuvo.

"Mirá vos donde estamos"

Mara tenía un compromiso social enorme, propio de aquella época. María Isabel recuerda que era una adolescente y participaba en las jornadas de alfabetización de niños en los barrios de la costa del río Neuquén que organizaba la UES -Unión de Estudiantes Secundarios, la organización política juvenil creada en el gobierno peronista.

“Hoy escuchaba una sobreviviente decir que los años 60 y 70 eran tiempos en que acá y en toda América Latina, había mucha discusión política y mucho compromiso social, desde la época de estudiante. La escuché decir que el individualismo estaba mal visto”, expresó con tono de asombro.

“Verdaderamente es cierto. Y mirá vos donde estamos. Muchas veces me pregunto: todas nuestras luchas, nuestras reivindicaciones de derechos, todos nuestros muertos, y hoy lamentablemente estamos así…”, lamentó.

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