Dos tragedias similares, una foto que conmueve: la madre de un jockey fallecido despidió a Robertito
En medio del dolor por la muerte de Ibáñez, el recuerdo de otro jockey que murió por una fatalidad. La imagen juntos y la sentida dedicatoria.
La imagen la subió a modo de homenaje la mamá de uno de ellos en estas horas de dolor por la muerte del jockey Roberto Ibáñez. Y conmueve hasta al más frío sabiendo de quién viene el recuerdo y por el triste y trágico desenlace que tuvieron ambos reconocidos y queridos jinetes.
Hablamos del que que falleció este lunes tras accidentarse en una carrera en Villa Regina y del inolvidable Sebastián Cares, que murió en 2008 en un fatal episodio ocurrido en el marco de la reunión más importante de ese año.
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Fue la progenitora de este último quien compartió la foto que hizo emocionar a todos, en la que se los ve juntos seguramente con un pingo del cuidador Vicente -no se aprecia bien si es en alguna cuadrera o en el stud La Chaira-. La misma pasión y lamentablemente también la peor de las coincidencias o punto en común: el cruel destino de estos dos jinetes tan queridos.
La publicación de Marcela Gómez en Facebook recibió numerosos comentarios, entre saludos, condolencias y el mejor recuerdo de los dos pilotos turfísticos.
“Seba y Robertito se juntaron a correr en el universo. Lito y chivo deben estar preparando sus caballos. Siempre en nuestros corazones”, publicó la mujer, amante de los caballos que jamás podrá digerir la temprana partida de Sebita de este mundo. Y previamente le dedicó otra emotiva despedida a Ibáñez: "Te fuiste a reencontrar con Sebita, vivirás siempre en nuestro corazón".
Entre las numerosas reacciones se destaca la de Javier Cares, otro de los hijos de la señora y hermano del malogrado jockey. “Que tristeza por Dios. Un hermano de sangre y otro de la vida -emoji de lágrimas-. Ojalá estén juntos contando historias”, fue su conmovedor mensaje.
Viviana, por citar otro, indicó: “Mucha fuerza para toda la familia, amigos... Besos al cielo Robertito y me quedo con tu linda sonrisa”.
Y al mismo tiempo la mayoría intento brindar consuelo a los allegados de Roberto y al stud que lo formó y donde conoció a Sebastián. Y también por supuesto a Marcela, que extraña horrores a su "fusta" favorita.
La historia de Sebastián Cares y el trágico final
Creer o reventar, justo el sábado se cumplieron 18 años de la muerte de Cares, acontecida el 23 de noviembre de 2008 en la tradicional jornada del Pellegrini neuquino -la más esperada del calendario hípico regional-.
El lamentable hecho se produjo en los partidores, previo a largar la séptima carrera, cuando la yegua "Tatiana" se levantó y se "tiró de espaldas", lo que provocó que el jockey golpeara fuertemente con su cabeza contra la estructura de las gateras. Fue trasladado a dos hospitales de la ciudad, pero poco tiempo después falleció.
"La entidad tomó todas las medidas que exige la ley. Había ambulancias, paramédicos y tenemos tanto el seguro para el espectador como para el jockey. Consideramos que es un accidente, una fatalidad que por más que hagas no se puede prevenir", argumentaron por entonces las autoridades del Jockey Club, organizaron de las carreras en el recinto neuquino oficial.
Al momento de su partida, Cares era un joven de 22 años, que estaba en pareja y tenía un hijo de corta edad y soñaba con llegar lejos en la actividad que tanto amaba.
Se comprobó que su deceso fue producto de un fuerte traumatismo de cráneo, con fractura en la base. En su momento los profesionales médicos desistieron de la autopsia porque de acuerdo a lo informado por fuentes judiciales las causas de la muerte eran muy claras. Igual se inició un expediente, con la actuación de oficio.
Quién era Roberto Ibáñez
Por su parte, el jinete que se accidentó en el club hípico "El Chiripa" de Villa Regina mientras conducía a “Pobre Jorgito" había nacido un 22 de Julio de 1992 en Cipoletti pero su vida "entre las patas de los caballos" transcurrió en Fernández Oro. Es discípulo de Vicente, uno de los hombres más renombrados en el ambiente hípico de la región que, en su juventud, también fue jockey y luego cuidador.
Como tantos otros jockeys, Roberto Ibáñez se acercó a los caballos de carrera con un primer oficio, como peón. Casi al mismo tiempo empezó a varear a los pingos y cuando supo que podía "volar" sobre el lomo de los pura sangre, se animó a correr con la fusta en mano y parado en los estribos de los equinos.
Robertito Ibáñez mostró condiciones desde las primeras montas y si bien tiene sobre sus espaldas tiene muchas victorias, su nombre ganó trascendencia en la zona cuando, en 2019, corrió y ganó el Gran Premio Carlos Pellegrini montando a Areco Run.
Lamentablemente se fue de este mundo cuando tenía mucho para dar dentro y fuera de las pistas.
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