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Dolor y bronca por la muerte de un joven pastor ligado al Municipio de Cipolletti

“Siempre que alguien lo necesitaba, él estaba”, destacó su pareja en medio del dolor. Contó qué le pasó y ¿con quién y por qué es su enojo?.

Un joven empleado municipal y a la vez pastor cipoleño falleció en las últimas horas de manera repentina producto de una cruel enfermedad que “no nos dio tiempo a nada” y sus restos serán velados desde las 19 en la Funeraria Don Bosco de nuestra ciudad.

Se trata de Ángel Humberto Figueroa, de apenas 36 años, que se desempeñaba como chofer en el área de Desarrollo Humano y Familia de la Municipalidad de Cipolletti.

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En ese ámbito laboral conoció a Marcela, su incondicional pareja que lo acompañó hasta último momento y con la que integraban la Corporación Misionera La Nueva Jerusalén. “Somos pastores, él era el presidente de los misioneros”, explicó la mujer a LM Cipolletti en horas sumamente dolorosas para ella y toda la familia.

Angel y Marcela, empleados municipales
Marcela junto a Angel, en tiempos felices. Hoy todo es dolor.

Marcela junto a Angel, en tiempos felices. Hoy todo es dolor.

Luego compartió detalles del drama que se desencadenó tan rápidamente y terminó con la vida de Angel, al tiempo que despotricó contra la obra social.

“El 7 de diciembre tuvo una primera convulsión y le diagnosticaron un tumor en la cabeza. Previamente no tuvo síntomas, nada. El 29 de enero sufrió la segunda convulsión, del Hospital de Cipolletti lo trasladaron al Juan XXIII de Roca donde estaba el neurocirujano que iba a operarlo. Se mandaron los papeles a Ipross. el tumor creció, se descompensó hace 2 días todo se complicó y esta madrugada falleció”, confió visiblemente angustiada.

"Hoy llegaban los materiales para operarlo"

Por esas ironías del destino, precisó que “Hoy llegaban los materiales para hacer todo el procedimiento… Creo que si se hubiesen movido más rápido los de Ipross podría haberse salvado”, denunció.

No obstante, la mujer agradeció la atención recibida en el centro de salud de la vecina ciudad.

Marcela, empleada del CITE (“soy cocinera y cuidadora”), se emocionó al definir a Ángel.

Fue la mejor persona que estuvo al lado mío. Persona que necesitaba nosotros estábamos para ayudar. Gran compañero, yo tengo una hija de 23 años que estuvo hasta último momento apoyando y él la adoptó como propia. Se lo va a extrañar”, reconoció. No es para menos. ¡Fuerzas!

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