Con un mural, una artista cipoleña homenajea a los héroes de Malvinas
Sandra Rena, la artista de Cipolletti que homenajea a Malvinas con un mural en la ciudad y suma trayectoria internacional tras exponer en Croacia.
En la previa de un nuevo 2 de abril, fecha profundamente arraigada en la historia argentina, una intervención artística comenzó a transformar un espacio público de Cipolletti. En la plaza Islas Malvinas, un mural en mosaico creado por la artista local Sandra Rena se convirtió en un homenaje visible y permanente a los excombatientes, con el objetivo de mantener viva la memoria a 44 años del conflicto bélico.
El proyecto, íntegramente de su autoría, surgió de una inquietud personal que la acompañaba desde hace años. “Hice un mural en mosaico, lo instalé en la plaza Islas Malvinas. Es un espacio que yo veía abandonado, sin placas, sin referencias”, relató la artista en una entrevista con LM Cipolletti . Esa ausencia de señalización fue uno de los motores que la llevó a intervenir el lugar con una obra que, además de estética, tiene un fuerte contenido simbólico.
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El mural representa a un soldado anónimo con relieve, una decisión artística que, según explicó Rena, apunta a englobar a todos los combatientes. “Represento a todos los que fueron y a los que lamentablemente no pudieron volver”, sostuvo . La figura se integra con elementos que evocan el conflicto bélico: un casco trabajado en vitrofusión, la presencia de un barco argentino y dos aviones, además de la bandera argentina.
Una técnica con identidad y materiales recuperados
El proceso de creación combinó distintas técnicas y materiales. La artista utilizó cerámicos, espejos y piezas horneadas para lograr texturas y relieves. Uno de los aspectos más distintivos de la obra es el uso de materiales reciclados, que aportan no solo una estética particular, sino también un componente comunitario.
“La mayoría es material recuperado, me lo van donando y yo lo retiro”, explicó . Incluso, las venecitas utilizadas para la bandera fueron aportadas por una vecina que desarmó una pileta. El fondo del soldado, realizado con espejo, genera un efecto de reflexión de la luz que potencia el impacto visual del mural.
La elaboración del diseño también implicó un trabajo minucioso. Rena partió de una imagen de las Islas Malvinas, que cuadriculó y amplió para trasladarla a gran escala. “Ese centímetro lo pasé a seis centímetros para poder hacer todo el contorno”, detalló , en referencia a la técnica utilizada para lograr proporciones precisas.
Memoria, identidad y compromiso
Más allá de lo técnico, el mural está atravesado por una fuerte carga emocional. La artista recordó que la guerra de Malvinas marcó su infancia. “Yo era chica, iba a la escuela primaria, recuerdo que hacíamos donaciones, enviamos chocolates y ropa. Eso me quedó muy marcado”, expresó .
Ese recuerdo se transformó en una motivación que hoy se materializa en una obra pública. La intención, según explicó, es que el mural funcione como un punto de encuentro con la memoria. “Quiero que se cuide y que la gente sepa cómo se llama la plaza, porque muchos no lo saben”, afirmó .
En ese sentido, la intervención también incluyó la identificación del espacio como plaza Islas Malvinas, en un intento por recuperar su valor simbólico dentro de la ciudad.
Una artista que trascendió fronteras
El recorrido de Sandra Rena también tuvo un capítulo destacado fuera del país. En 2020, la artista cipoleña logró integrar un proyecto internacional vinculado al arte cerámico en Croacia, donde su obra quedó emplazada de manera permanente.
La iniciativa, impulsada por una asociación cultural europea, había comenzado en 2019 con la propuesta de reunir piezas de artistas de distintos puntos del mundo para generar un espacio común que reflejara la diversidad cultural a través del arte. En ese marco, más de 200 artistas participaron enviando sus trabajos desde 25 países, dando forma a una colección que reúne más de 230 azulejos.
A diferencia de otras convocatorias, el proyecto no establecía una temática obligatoria. Esa libertad permitió que cada obra funcionara como una especie de representación del lugar de origen de su autor. En ese sentido, la pieza de Rena incorporó elementos vinculados a la identidad argentina y rionegrina, logrando posicionarse dentro de una muestra que narra historias de culturas y miradas artísticas muy diversas.
Las obras encontraron su lugar definitivo en Kostrena, una localidad costera cercana a Rijeka en Croacia, donde fueron instaladas en un espacio público del paseo marítimo. Allí, en las inmediaciones de uno de los símbolos más representativos de la ciudad, se construyó una estructura especialmente diseñada para albergar los azulejos.
“Fue todo un trabajo, pero logré llegar y hoy la obra está allá plasmada junto a otros artistas del mundo”, contó .
De esta manera, el trabajo de la artista cipoleña no solo trascendió fronteras, sino que quedó integrado a un circuito cultural internacional, donde conviven expresiones artísticas de distintas partes del mundo en un mismo espacio abierto al público.
Arte público y participación comunitaria
Además del mural de Malvinas, Rena participó en diversas intervenciones urbanas en Cipolletti, como trabajos en jardines de infantes, escalinatas y espacios públicos. Actualmente, también impulsa su propio taller en el barrio Santa Clara, donde dicta clases de mosaico, cerámica y vitrofusión.
El mural de la plaza Malvinas, en este contexto, se inscribe en una línea de trabajo que busca acercar el arte a la comunidad y resignificar espacios urbanos.
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