Brisa, el nombre de una luchadora por la vida

Nació a las 23 semanas de gestación, pesó 470 gramos y, a pesar de los peores pronósticos, salió adelante tras un año internada.

POR MARIEL RETEGUI / reteguim@lmneuquen.com.ar

Cuando Ángeles salió el viernes de Neonatología con su pequeña hija en brazos, tras 351 días de internación en una clínica de esta ciudad, la miró a los ojos y le dijo: “Estoy muy orgullosa de vos”.

Brisa Artyszuk Kronemberger nació el 26 de octubre del año pasado a las 23 semanas de gestación y con un peso de 470 gramos. A las 13 semanas, le encontraron un hematoma y tenía el 60 por ciento de la placenta desprendida. “Me plantearon interrumpir el embarazo porque era riesgoso, pero me opuse y ahí empezó la pelea. Estaba convencida como mamá de poder salir adelante”, dijo la mujer de 23 años que vive en el barrio Unión de Mayo.

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Continuó el embarazo con reposo absoluto. Los primeros días de octubre quedó internada por una hemorragia y tuvo complicaciones por anemia y arritmia cardíaca. Hasta que el 26 de octubre decidieron que naciera.

“A las 3:50 nació Bri. La jefa de Neonatología de la clínica me dijo: ‘Si llora, la intubamos; si no, no, porque para el proceso de reanimación es muy chiquita’. Fueron los minutos más largos. Desde quirófano a la habitación lloré todo”, relató.

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En el quirófano tuvo un ataque de pánico. El alivio llegó cuando la beba emitió un incipiente llanto que no superó los dos segundos y ahí la intubaron. Eso significaba que había una esperanza. La dejaron en incubadora. “Era hiperchiquita, más de lo que me imaginaba”, contó.

Luego tuvo anemia, llamaron al papá porque dijeron que no tenía más chance, que era cuestión de horas. Esa noche la pasaron a su lado. Se le presentó un problema del ductus arterioso, que es un pequeño vaso que comunica la aorta con la arteria, que se lo corrigió. Siguió una seguidilla de cirugías, todo por su prematurez extrema.

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Los médicos le advirtieron que no iba a sobrevivir. “Este puede ser su último día”, le decían. Meses después, tras revertir todos los pronósticos, afirmaban: “Aprendimos muchísimo con Brisa”.

Una vez que le retiraron el respirador, a las 24 horas Brisa casi entra en paro cardíaco.

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Ángeles tiene otra hija de cuatro años que conoció a su hermana cuando transitaba el séptimo mes de vida a través de un vidrio de la clínica.

El viernes pasado a Brisa le dieron el alta médica, pero seguirá con internación domiciliaria y la asistencia del personal de enfermería hasta que se recupere. Ahora pesa 8,200 kilogramos.

Brisa tiene, según los médicos, una edad corregida de 8 meses y cumplirá el año de vida el 26 de octubre en compañía de familiares y las “mamás del corazón”, como llama Ángeles a las enfermeras de Neonatología.

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