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Albañil perdió un dedo al limpiar una máquina mezcladora y lo indemnizarán

El hecho ocurrió en una obra particular de El Bolsón, en marzo de 2019.

El Juzgado Multifueros de El Bolsón falló a favor de un albañil, quien perdió uno de los dedos de su mano derecha, cuando enjuagaba la máquina mezcladora de cemento. El hombre se desempeñaba en una obra particular, por lo que los dueños de la propiedad y el contratista se deberán hacer cargo de la indemnización correspondiente.

Según se conoció, el siniestro ocurrió en marzo de 2019, al final de la jornada laboral. En ese momento, el hombre enjuagaba el “trompo” -máquina mezcladora de cemento-, pero terminó resbalando por el suelo húmedo y barroso. Fue así que al intentar aferrarse para amortiguar la caída, introdujo su mano derecha entre los engranajes de la máquina, la que literalmente “engulló” su dedo índice, provocándole múltiples fracturas en la primera, segunda y tercer falanges. Si bien el albañil se sometió a varios tratamientos, uno de sus dedos fue amputado.

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Con este contexto, la sentencia hizo hincapié en que "es bastante común, en el ámbito de la construcción la precariedad en la que se desarrollan las tareas, pero esta informalidad no puede ser achacada al accidentado, sino que es obligación de las personas que son responsables de las obras, tanto el contratista como el comitente, pues la vigilancia abarca también la claridad y sanidad contractual en la que se lleva a cabo”.

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Con esto, el falló detalla que “quien la dirige tiene el deber de evitar los accidentes, o en todo caso, tomar las medidas necesarias para paliar sus efectos".

En otro orden, el juez del Juzgado Multifueros de El Bolsón delineó cuales son las obligaciones que tiene un contratista de obra, que comienzan desde respetar las previsiones contractuales, los conocimientos razonablemente requeridos y también proveer los materiales adecuados que son necesarios para la ejecución de la obra o del servicio.

En primer término, el fallo mencionó que quedó demostrado el vínculo entre las partes, es decir que entre los dueños de la propiedad y el contratista existió un contrato de locación de obra. En este vínculo, señala la sentencia, "es relevante tener en cuenta que los propietarios del inmueble, como comitentes tienen el derecho a verificar el estado de avance, la calidad de los materiales utilizados y los trabajos efectuados. Este derecho y la contracara del mismo, comprende todo aquello concerniente a la ejecución de la obra, para el caso, también a que las obras se lleven de acuerdo con las normas administrativas, con el personal idóneo así como que se cumplan las normas legales sobre seguridad e higiene respecto del personal contratado para la obra. Si el comitente no procura un profesional experto que lo asista (distinto al constructor), será responsabilidad suya la negligencia".

Para la Justicia, tanto el contratista como los dueños de la propiedad deberían haber otorgado los elementos de seguridad correspondiente. Es por ello que ambos deberán hacerse cargo de la indemnización.

Con respecto a la responsabilidad del contratista, el fallo consideró que fue “acreditada” por tener a cargo la dirección de la obra. Es decir que no tomó las precauciones necesarias para prevenir los daños sufridos por el obrero, por caso, proveyéndoles de elementos de seguridad acordes con la entidad de la construcción y vigilando la efectiva utilización de los mismos. "Era su deber controlar que los obreros que trabajaban en la obra bajo su dirección utilizaran efectivamente los elementos de seguridad necesarios para las tareas encomendadas, cosa que no hizo", surge de la sentencia.

Con respecto a la responsabilidad civil, el fallo ha enfatizado que ha quedado claro que el accidente se produjo por la concurrencia de varias causas, el piso barroso y mojado; y la forma en la cual había ido a trabajar: sin elementos de seguridad indispensables para prevenir accidentes. Los rubros que deberán ser resarcidos contempla uno que abarca todos los gastos que este siniestro ocasionó mencionándolos como "gastos médicos", que incluye además gastos de farmacia, laboratorio, kinesiología y fisiatría.

Por último, la sentencia fijó sobre el rubro que corresponde a la incapacidad sobreviniente, que corresponde indemnizar además de las consecuencias físicas de la lesión sufrida la incapacidad psicológica parcial y transitoria.

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