Violencia de género: hay dos denuncias por día

Cipolletti es la ciudad con la mayor cantidad de ataques de la provincia.

Guadalupe Maqueda
maquedag@lmneuquen.com.ar

Por día, en Cipolletti dos o más mujeres rompen el silencio y denuncian al violento que las golpea, amenaza, intimida, vigila o persigue. El dato promedio surge de analizar los números que maneja el Juzgado de Paz de esta ciudad sobre denuncias por violencia familiar desde enero al 20 de octubre.

El 75% de los expedientes que se inician en el Juzgado de Paz son por ataques hacia mujeres por parte de parejas o ex parejas. En muchos casos son reincidentes.

Son mujeres que denuncian para visibilizar el infierno que viven, para pedir auxilio. Lo hacen en la comisaría o ante el Juzgado de Paz, donde la jueza o el juez pueden ordenar la prohibición de acercamiento del denunciado, o excluirlo del hogar y disponer la asistencia obligatoria a distintos programas o servicios de atención o tratamientos psicoterapéuticos. Pueden, incluso, disponer otras medidas cautelares y hacer intervenir a otros organismos, pero nada de eso alcanza.

Para la jueza de Paz, Gabriela Lapuente, hace falta un trabajo de prevención articulado que llegue antes de los estallidos, otorgando a las víctimas herramientas que las empoderen y les permitan salir adelante.

“Si esa persona no tiene dónde ir y no sigue un tratamiento, vuelve a caer y a elegir mal. Hace falta todo un trabajo que la fortalezca, de manera que pueda ver que no es merecedora de esa violencia y que el amor pasa por otro lado”, advirtió.

Reconoció que hay mucha voluntad de parte de las organizaciones y organismos que integran la red de asistencia por casos de violencia, pero si no hay recursos, no se puede.

De enero al 20 de octubre, la funcionaria informó que ingresaron 1053 denuncias por situaciones de violencia familiar, tres más que el año pasado en ese mismo período.

De ese total, estimó que el 75 por ciento son mujeres agredidas por sus parejas o ex parejas, es decir, por personas con las que tuvieron vínculos directos. Después, hay padres denunciados por maltrato hacia los hijos, hijos que denuncian a sus padres por violentos, violencia entre hermanos, hacia adultos mayores y discapacitados, y mujeres que son denunciadas por hombres por violencia conyugal, aunque en un número muy bajo. Se denuncian golpes, amenazas, hostigamiento, persecución, intimidaciones.

“Ocurre también que la mujer denuncia varias veces, y entre denuncia y denuncia, capaz que ha tenido hijos. Eso también forma parte del círculo de la violencia. Y muchas veces denuncia al mismo hombre”, comentó la jueza de Paz de la ciudad.

En 2015 hubo 1519 denuncias, un número que superó las que ingresaron en 2014 (1266), posicionando a Cipolletti en el podio de uno de los ránkings más negros de la provincia. “Es la ciudad con más denuncias por violencia familiar y queremos creer que no es porque hay más violentos, sino porque la gente se anima a denunciar más”, confesó Lapuente.

CIFRA
1 En el país, todos los días hay un femicidio.
Lo reveló el Observatorio de Femicidios Marisel Zambrano de la Casa del Encuentro: en 2015 fueron asesinadas 275 mujeres, dejando a 317 personas sin madre.

FRASE
“La mujer que denuncia es de una vulnerabilidad extrema y viene de una relación enfermiza. Entre denuncia y denuncia, piensa que su victimario va a cambiar o que es la última vez”.
Gabriela Lapuente Jueza de Paz de Cipolletti

Juzgado
¿Quién puede ir a denunciar?

Las personas afectadas, parientes, representantes legales o el Ministerio Público, vecinos o amigos (si la víctima no puede hacerlo) y los técnicos o funcionarios de las áreas de familia, salud y educación. “Escuchamos a todos. Si viene una niña de 12 años, se anima y llega al juzgado, ¿cómo no la vamos a escuchar? Al que tiene el coraje hay que protegerlo y darle herramientas”, sostuvo la jueza de Paz cipoleña Graciela Lapuente.

OPINIÓN
Se naturalizan los actos abusivos al punto de no percibirlos como delitos

Milagros Lapuente
Psicóloga social, coordinadora del Consejo de la Mujer Alto Valle Oeste

Ejercer violencia es no respetar la dignidad de la otra persona, es avasallarla, como asimismo menospreciar su valía.

La violencia familiar es una de las modalidades de las violencias sufridas por las mujeres dentro de las distintas reconocidas en la Ley Nacional 26485 que nos protege, ya que el hecho de ser mujer nos coloca potencialmente como víctimas de maltrato.

La violencia familiar es la que se produce entre muros, oculta, pero está asociada a todas las formas de violencia. Es un problema en el que operan factores culturales y sociales que conspiran en perpetuar la desigualdad entre hombres y mujeres.

Es la aceptación de los valores transmitidos por el patriarcado, una estructura machista que sostiene que por naturaleza el hombre es superior a las mujeres. Es la misma que va configurando en las familias una naturalización de los actos abusivos al punto de llegar a no percibirlos como episodios delictivos.

La violencia hacia las mujeres cuenta con dos variables a su favor: la invisibilización y la naturalización. Pese a la frecuencia e intensidad de casos de violencia de género, la sociedad tiende a minimizar el problema.

Si reproducimos cotidianamente prácticas y acciones, en los distintos ámbitos en los cuales formamos parte, o estereotipos de género que provocan desigualdad y discriminación entre hombres y mujeres, estamos siendo cómplices de estos actos abusivos, obstaculizando aún más el camino que tiene que sortear una mujer que denuncia ser víctima de violencia.

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