Uma y su familia ya tienen la casa soñada

Una carta de su mamá movilizó a los vecinos y el IPPV le dio un lugar.

Por Guadalupe Maqueda - maquedag@lmneuquen.com.ar

Hay cartas que golpean en el corazón y son la llave para encontrar la felicidad. Esta es la historia de Uma, la nena que hoy tiene 10 años y fue diagnosticada a los 6 meses con trastornos específicos mixtos del desarrollo y encefalopatía no específica. Un día, su mamá, Luciana Sifuentes, puso en palabras su dolor. Habló de ella, de la lucha incansable que libraba, de todas las vicisitudes que atravesaba sola con dos niñas y un trabajo.

Compartió una carta que en diciembre de 2018 movilizó a cientos de vecinos y tocó la puerta indicada. El derrotero que había transitado durante tantos años, con mucha dificultad y sin resultados, llegaba a su fin. Uma, su hija, por quien la peleó como una leona para que tuviese una mejor calidad de vida, iba a tener la casa que nunca tuvo. Ella, su hermana Carolina y su mamá.

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Mucha gente hoy la cruza en la calle y la reconoce por Uma, y ella no hace más que sorprenderse. Se sonríe y agradece. Es que no es para menos. El martes, recibió las llaves de su vivienda y comenzó a prepararse para hacer la mudanza lo más rápido posible.

Es una de las casas que entregó el gobierno provincial a familias que tienen integrantes con discapacidad. La ley 26182 otorga un cupo y ella fue una de las beneficiarias, como parte del plan de 24 viviendas, ubicado en el DVN.

“Estoy feliz, más que feliz, esto es un milagro”, expresó a LM Cipolletti.

Después de nueve años de pelearla, incluso con un recurso de amparo, no lograba hacerse escuchar, y de golpe, esa carta que hizo conocer a través de LM Cipolletti, y que a tantos movilizó, hacía posible lo que hasta ese momento resultaba inabordable. Llegó justo, porque este mes no había podido pagarlo completo a la dueña de la propiedad que alquilaba en las 1200 viviendas.

Si bien tiene trabajo como empleada administrativa de la Policía, todos sabemos lo que cuesta vivir y Luciana había comenzado 2019 con muchas deudas, por lo que el acceso a una vivienda resuelve buena parte de sus necesidades.

“Fue contar lo que vivo como madre soltera, día tras día, no es más que la verdad de lo que vivo”, manifestó, conmovida. La casa tiene cocina comedor, un baño y dos habitaciones. “Saber que no voy a tener que pagar más un alquiler, que tengo mi casa, es una emoción tremenda. Gracias a las personas que estuvieron, llegamos a esto. Muchas gracias”, concluyó la cipoleña.

Una cadena de ayuda desinteresada para hacer realidad lo que parecía imposible

Poder cumplir el sueño de la casa propia no parecía algo posible en el corto plazo, pero se consiguió gracias al acompañamiento clave de algunas personas que facilitaron el milagro. Luciana no se olvida y es agradecida con Noemí Bascur, de la Fundación Manos que Ayudan.

“Es enorme, me ayudó sin recibir nada a cambio”, sostuvo la mamá de Uma sin . También le dio las gracias a Patricia Fernández, del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, por “la paciencia infinita” que le tuvo, y al legislador Elbi Cides, quien intercedió para que el gobernador Alberto Weretilneck escuchara su historia y motorizara una solución.

Esta semana, esos esfuerzos mancomunados tuvieron el resultado que se esperaba con la entrega de la vivienda.

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