Temeraria persecución de vecinos y policías para recuperar un auto robado en el barrio Don Bosco

Los damnificados se preparaban para almorzar en familia y festejar la Navidad, cuando un conocido delincuente se llevó su Fiat Duna. Lo atraparon en Bolivia y Esmeralda. "Nos cagó el día", se lamentó su dueño.

En medio de un almuerzo navideño, le robaron el Fiat Duna color rojo a una familia cipoleña que vive en la calle Arenales al 700. Cerca de las 14.30 de ayer, los damnificados alcanzaron a escuchar el ruido de arranque del auto, salieron de la casa y comenzaron a perseguirlo. “Fue un segundo, había corrido el auto para sacar las mesas al garaje de mi casa, y aprovechó ese instante para robarme el auto”, relató su propietario, Marcelo Torres.

Dispuesto a recuperarlo, con su cuñado se subieron a una camioneta y fueron tras los pasos del delincuente. Cooperó con ellos un muchacho que vio al Duna doblar en la esquina, luego lo perdieron de vista, y al agarrar por calle Perú lo interceptaron. Justo se encontraron con un patrullero, a quien le entregaron la tarjeta verde del auto para que pueda dar aviso a todas las unidades policiales e iniciar una búsqueda.

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“En eso lo vemos venir por calle Perú, bajando hacia Primeros Pobladores, donde dobla hacia el Sur, como yendo para Bolivia. Salimos con mi cuñado y el patrullero, y lo alcanzamos en Esmeralda, donde le cruzamos la camioneta, lo bajamos del auto y la Policía lo redujo”, contó Torres a LMCipolletti.

Hasta ahí llegó el delincuente con su temeraria huida, pese a todas las excusas que dio a los gritos para que no se lo lleven detenido. “Empezó a gritar que no era culpa de él, que el auto se lo habían dado, puras pavadas decía. No sé si estaba drogado o qué”, recordó la víctima.

Muy agradecido con el accionar de la Policía, comentó que los agentes respondieron enseguida y se comunicaron entre ellos para evitar que el delincuente se escape.

Desde la Comisaría 24 se informó que el joven fue trasladado en un patrullero hasta esa unidad, donde quedó detenido por el hurto del automotor en grado de tentativa. Tiene 25 años, es oriundo del barrio Don Bosco y reincidió varias veces en el delito. Quedó a disposición de la fiscalía de turno.

De hecho, momentos antes del robo, otros vecinos lo habían visto merodear por algunas casas de la calle Esmeralda.

“Me cagó la Navidad”

Torres todavía se lamenta lo ocurrido: “Me cagó el día, la Navidad. La estábamos pasando lindo, en familia, y te da mucha bronca, impotencia y tristeza, porque el auto lo usamos para trabajar y llevar donaciones a los merenderos”.

Por eso, cuando vio que se lo llevaban, no pensó en las consecuencias de una persecución temeraria que podía terminar mal. “No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, cuántos eran, si estaban armados, pero no queríamos perder el auto, nos sirve muchísimo para mi trabajo de albañil y para realizar tareas solidarias”, sostuvo.

Por estas horas, arreglaba todo lo que el delincuente les destrozó para apoderarse del auto. Adentro estaba la butaca de su bebé, y en la desesperación, el ladrón pisó y rompió algunos juguetes; un espejo retrovisor y una puerta. "Un desastre", cerró.

detenidos tras un robo

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