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Quieren blanquear a verduleros callejeros

Modificarán una ordenanza para regular los puestos, que hoy están prohibidos.

El Concejo Deliberante quiere regular la venta informal en las calles para evitar el malestar que produce el decomiso de mercadería o la multa y el recelo que puede generar el desarrollo de distintas modalidades que aún no se incluyen en el circuito legal que siguen muchos comerciantes. El plan apunta principalmente a blanquear las verdulerías callejeras.

Para eso, primero se necesita introducir modificaciones a los códigos de Comercio y Edificación; y en eso están los concejales. “Es un proyecto muy ambicioso y hay que legislar sobre todas las materias. Nosotros estamos llamando a todos los actores para que la norma pueda ser aplicada”, indicó la concejal del Frente para la Victoria, María Eugenia Villarroel.

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El Ejecutivo municipal tiene apuro en que la norma sea convalidada por el conjunto de los ediles, porque ya no puede esperar más la necesidad de ofrecer un marco legal que dé sustento a la actividad de vendedores ambulantes, feriantes, productores, artesanos y familias que no tienen empleo formal.

Esto incluye la venta móvil que se lleva a cabo sobre la vereda a través de carros de tiro manual o mesas, aquella que se permiten únicamente en fechas o eventos extraordinarios, o ferias populares y artesanales desarrolladas en predios determinados, todas modalidades que deberán ser reglamentadas por la autoridad de aplicación, teniendo en cuenta la actividad comercial y las condiciones urbanísticas del lugar.

Controles
En diálogo con LM Cipolletti, la concejal Marcela Linhardo, del bloque oficialista, aclaró que el proyecto de modificación es una herramienta que necesita la Dirección de Comercio para regularizar la venta informal. “La idea no es acabar con su trabajo, sino ordenarlo y regularizarlo. Aquel que vende podrá seguir haciéndolo, pero con un marco legal”, sostuvo.

Esto significa que el feriante deberá respetar lugares, días y horarios establecidos por el Municipio, las medidas de los puestos, la infraestructura, los servicios, controles bromatológicos y otros requisitos que hoy no existen.

La venta en la calle, además, deberá respetar las condiciones de higiene, seguridad y salubridad, y no generar competencia a los comercios que desarrollan la actividad económica en locales privados. En ese sentido, no se autorizarán puestos cercanos a negocios del mismo rubro ni se permitirán los probadores de indumentaria.

Cuando salga la norma, Comercio podrá avanzar con un registro formal e inscribirlos como monotributistas. “El fin es regularizar la venta informal, y no eliminarla”, recalcó la edil, quien además advirtió: “Hoy los vendedores están expuestos a recibir una multa o que su mercadería sea decomisada, y eso es lo que no queremos que siga pasando. Queremos tener reglas claras”.

La vicepresidenta de la Cámara de Comercio e Industria, Natalia Chemor, dijo que aún no tienen el proyecto. No obstante, aclaró que la idea de la CIC también es facilitar a los vendedores el acceso a la formalidad. Vinculó tal dificultad a los altos costos y requerimientos que impone el circuito legal.

De acuerdo con el proyecto de modificación, el fin es ofrecer a los artesanos y emprendedores locales la posibilidad de comercializar sus productos en forma ordenada e itinerante.

“La comercialización en la vía pública fue creciendo de manera exponencial y nuestra ciudad no puede quedar exenta de esta realidad, por lo que es necesario tomar medidas orientadas a reglamentar las modalidades de venta móvil, ferias populares y artesanales”, contempla el proyecto.

EN TRES PASOS
Los cambios que busca el proyecto de ordenanza

1- El proyecto contempla la delimitación de espacios de reventa de productos debidamente fiscalizados bajo la figura de venta en la vía pública móvil o permanente.

2- Con el blanqueo de los verduleros se intentará además incentivar los puestos de expendio de comida saludable (sin TACC para celíacos, vegetariana, vegana, macrobiótica).

3- El punto más complejo será establecer lugares fijos, de fácil acceso para la población y cercanos a los recorridos del transporte público para que los puesteros trabajen diariamente. En la actualidad, cada uno defiende su “quintita”.

FRASE
“La idea no es acabar con su trabajo, sino ordenarlo y regularizarlo. Aquel que vende podrá seguir haciéndolo, pero con un marco legal”.
Marcela Linhardo Concejal cipoleña por el oficialismo

Los requisitos para conseguir el permiso de trabajo

Según el borrador, los vendedores deberán ser mayores de edad o emancipados, acreditar residencia en la ciudad, presentar constancia de monotributo social, no ser titular de una licencia comercial ni deudores alimentarios, tener certificado de buena conducta y libreta sanitaria, en caso de expender productos alimenticios, entre otros requisitos.

La autoridad de aplicación otorgará al beneficiario un permiso de uso y ocupación del espacio público con el carnet pertinente para vender en la calle por un año, de carácter revocable, renovable e intransferible.

El permiso indicará la modalidad de venta, el rubro, el lugar autorizado, y la tasa de uso y ocupación del espacio público que tendrá un valor fijo.

Los beneficiarios deberán respetar, además, el horario autorizado, comercializar solamente los productos establecidos y en buen estado, ser responsables del mantenimiento y la limpieza del lugar de venta y retirar el puesto diariamente.

Hay productos que son prohibidos, entre los cuales se mencionan los discos, herramientas, rodados, productos electrónicos, electrodomésticos, celulares, anteojos, bebidas alcohólicas (excepto las de producción artesanal autorizadas), chacinados y conservas sin rótulo habilitante y alimentos que no estén autorizados por la Dirección de Calidad Alimentaria.

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