Psitacosis: le dieron el alta a Meza, tras ocho días internado

El sindicalista enfrentó un cuadro de fiebre, mareos, debilitamiento y cefaleas.

Luego de siete días en cama en su casa, ocho más internado y habiendo empezado a alimentarse normalmente hace cuatro, le dieron ayer el alta en el hospital al líder del gremio Sitramuci, Omar Meza, enfermo de psitacosis. Con varios kilos de menos, el sindicalista tendrá que cuidarse un tiempo y su evolución será monitoreada hasta que no queden dudas de que se recuperó completamente.

Los últimos 15 días fueron un calvario absoluto para el dirigente, pero también para su esposa, que fue dada de alta ayer, y para uno de sus hijos, de 23 años, que padeció igualmente la dolencia pero que se curó más pronto, ya que salió del nosocomio días atrás.

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Todo indica que se trató de casos de psitacosis, por la sintomatología y porque lo único inusual en el último mes para la familia fue la aparición de un loro que le regalaron a una hija de la pareja. El ave, además, murió y se teme que haya sido el vector de la infección. De todos modos, en el centro de salud esperan todavía los resultados de los estudios encargados al Instituto Malbrán, de Buenos Aires.

Fiebre elevada, dolor de cabeza permanente, mareos, escalofríos, inestabilidad al caminar y un debilitamiento general muy intenso fueron la marca del infierno que atravesaron Meza y sus familiares. De los quince días en cama e internado, once no pudo ingerir nada y solamente se sostuvo, una vez hospitalizado, con el suero que le suministraron. Adelgazó en forma muy acentuada y recién hace cuatro días pudo volver a comer sin inconvenientes. La voz, cansina y lenta, aún revela cuando habla los signos del agotamiento físico.

El sindicalista mostró su pleno agradecimiento al personal del hospital, cuya atención y profesionalismo ponderó. Es en este tipo de circunstancias cuando se puede apreciar el gran trabajo y el cuidado que saben brindar los médicos y trabajadores del nosocomio, enfatizó.

“Gracias a Dios que nos estamos recuperando”, expresó y precisó que el loro que los habría contagiado alcanzó a estar una semana en la casa. En ese tiempo quedó como mascota de Máximo, su hijo de 6 años, quien, por fortuna, no ha tenido signos de la enfermedad. Como otros familiares, está recibiendo dosis de penicilina, para prevenir. Hoy por hoy, el seguimiento está puesto en dos yernos, que han presentado algunos síntomas y están en tratamiento. En este tipo de casos, no se puede bajar la guardia y hay que actuar con celeridad.

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