"No puedo pedir disculpas por un delito que no cometí": habló el anestesista condenado por la muerte de Valentín
La defensa pidió la absolución de Mauricio Krausse. Argumentó que la condena se basó en elementos no probados y que se trató de una muerte súbita.
La Justicia de Río Negro condenó al anestesista Mauricio Javier Atencio Krausse a la pena de tres años de prisión en suspenso y la inhabilitación especial de siete años y seis meses para ejercer la medicina por causar la muerte de Valentín Nahitan Mercado Toledo. El deceso tuvo tuvo lugar durante una cirugía de hernia diafragmática en una clínica de General Roca.
El condenado Javier Atencio Krausse realizó una intervención y afirmó: “Yo no acepto ser el culpable penal de este resultado. Pido que me escuchen como persona y como médico”.
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El condenado argumentó que no pudo evitar el trágico desenlace
El anestesista argumentó que hizo todo lo posible a su alcance en el momento de la intervención quirúrgica, donde Valentín sufrió un paro cardiorrespiratorio que derivó en su muerte una semana después.
Durante la audiencia de impugnación que tuvo lugar este jueves, la defensa del anestesiólogo pidió su absolución y argumentó que la condena se basó en un hecho distinto al que fue llevado al juicio y que no existe la certeza de haber evitado el trágico desenlace.
El abogado Juan Ignacio Scianca afirmó: “Se ha vulnerado el principio de congruencia, se ha valorado arbitrariamente la prueba y no existe certeza suficiente sobre el nexo de evitabilidad”.
El condenado se refirió al impacto del hecho y al dolor de la familia. “Yo lamento profundamente lo que ocurrió con Valentín y el dolor de la familia. Pero no puedo pedir disculpas de un delito que no cometí” indicó Krausse.
¿Cómo falleció Valentín?
La muerte sucedió durante una intervención quirúrgica programada en el Sanatorio Juan XXIII que se realizó el 11 de julio de 2024, el objetivo era corregir una hernia diafragmática que padecía el niño. La cirugía terminó con el fallecimiento del menor, siete días después debido a una encefalopatía hipóxico-isquémica causada por un incidente obstructivo del tubo endotraqueal.
La defensa del anestesista planteó que la acusación original describía una cadena causal específica, vinculada a una supuesta falta de registros, taquicardia y posterior hipoxia. Sin embargo, la sentencia se apoyó en otros elementos como el taponamiento del tubo endotraqueal, el funcionamiento del monitor y el control clínico del paciente.
Durante la operación, el tubo que suministraba oxígeno al niño se obstruyó con mucosidad y sangre. Esta situación interrumpió la respiración por un período prolongado y provocó un daño cerebral irreversible por la falta de oxígeno. El niño sufrió un paro cardíaco en el quirófano y falleció una semana después.
La función del monitor apagado y el uso del celular en el quirófano
En ese sentido, Scianca explicó: “No se puede condenar por una culpa genérica, sino por la cadena concreta por la que fue traído a juicio”. El abogado consideró que la valoración de estos elementos afectaron el derecho a defensa del imputado.
A partir de los testimonios de los profesionales de la salud que intervinieron en la cirugía, el juez Stadler determinó que Krausse actuó con negligencia y falta de profesionalismo. Ya que el anestesista no realizó un control constante de la respiración de Valentín, ni de los signos vitales.
Además, la negligencia también quedó demostrada al detectar que el monitor que debía alertar sobre la falta de oxígeno estaba desenchufado, lo que derivó en la obstrucción prolongada de la respiración del paciente.
La defensa cuestionó que no se pudo establecer con precisión cuánto tiempo estuvo apagado el monitor y señaló que los testimonios incorporados a la causa no permiten afirmar que existió una falta de atención prolongada.
La defensa del anestesista pidió la nulidad de la condena
Respecto al taponamiento del tubo endotraqueal que causó la muerte, afirmó que se trató de un evento súbito. Scianca planteó que no se probó que hubiera una instancia previa que permitiera anticiparlo o evitarlo.
En esa misma línea, remarcó que la prueba médica no permite afirmar con certeza que la intervención más temprana hubiera cambiado el resultado. “Sostener que una reacción más rápida habría evitado el daño es una conjetura”, indicó el abogado.
De esta forma, la defensa solicitó que se declare la nulidad del fallo o que se ejecute la reducción de la pena al mínimo legal, es decir que la condena se limite a la inhabilitación al ámbito pediátrico.
Luego de formular algunas consultas a las partes, los integrantes del Tribunal de Impugnación dieron por concluida la audiencia y pasaron a deliberar.
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