Río Negro destina una millonaria inversión para los Bicipolicías, la Brigada inspirada por un oficial inquebrantable
Provincia llamó a licitación para comprar bicicletas y cascos. El equipamiento reforzará la presencia del equipo especial. La historia conmovedora de su gestor.
El gobierno de Río Negro llamó a licitación para adquirir equipamiento destinado al personal policial perteneciente la Brigada Operativa Ciclista de Acción Rápida (BOCAR), más conocidos como Bicipolicías.
El llamado fue publicado recientemente en el Boletín Oficial provincial y establece un presupuesto de 225.270.666 pesos para la adquisición de bicicletas y cascos protectores.
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La inversión significa un aporte de enorme relevancia para el cuerpo especial de la fuerza provincial, ya que no solo incorporarán material sumamente necesario para cumplir su función -la movilidad que les da razón de ser- sino que además consolida la importancia que adquirió el grupo en la misión de proteger a la ciudadanía.
El uso de bicicletas en materia de seguridad no es nuevo y se implementa en varias provincias argentinas como también en muchos países del mundo.
Entre otras virtudes se destaca la agilidad y velocidad que permite el rodado y la posibilidad de desplazarse por calles congestionadas o sectores de difícil acceso para vehículos a motor. Además, es ecológico, económico y un ejercicio saludable.
En Río Negro se conocen antecedentes de policías que antiguamente hacían patrullajes montados en bicicletas, pero no siguiendo un lineamiento institucional.
Fue recién en 2014 cuando comenzó a tomar forma el equipo específico de uniformados en “birrodados” y tuvo como principal impulsor al sargento Marcelo Andrés Rivera, quien actualmente lidera la Brigada con base en la Comisaría Cuarta, donde cuenta con un plantel de 10 efectivos que diariamente se los puede ver recorrer en pareja el sector céntrico de la ciudad con el impulso de sus piernas.
Rivera, cuya historia personal es tan dramática como conmovedora, es un fanático de la bici y ex competidor que puede recorrer decenas de kilómetros por día como si nada. Suele venirse pedaleando desde Allen, de donde es oriundo, y en ocasiones seguir hasta el lago Pellegrini.
Vocación y pasión
Su pasión por la disciplina deportiva y la vocación policial lo llevó a plantear oficialmente a través de un proyecto la ventaja de contar con un cuerpo de ciclistas para cumplir tareas de seguridad y prevención.
La idea, analizada tras un concienzudo estudio técnico y análisis del delito, fue bien recibida y en marzo de ese 2014 la jefatura de la Unidad del centro de Cipolletti le encomendó la misión de formar un grupo de Bicipolicías. Su gran aspiración comenzaba a verse cumplida.
El arranque fue austero, con solo tres integrantes, pero inauguró una nueva metodología de trabajo con “nuevos paradigmas de prevención”, que logró arraigarse y adquirir relevancia hasta lograr el rango de unidad especial, con logo y uniforme propio, lo que le otorgó identidad. Todo inspirado por el mismo Rivera.
Ese mismo año fue comisionado para participar en cursos de la especialidad dictados en Salta y Mendoza, lo que le permitió adquirir conocimientos que luego no solo transmitió al resto del personal a su cargo, sino que además recorrió la provincia llevando sus enseñanzas y la semilla que permitió que se fueran creando brigadas ciclísticas en distintas unidades, las que tomarán relevancia a partir de la inversión anunciada por el gobierno, más las que prevén crearse.
La obra escrita
Rivera no se conformó con la creación del cuerpo policial ciclista, sino que apelando al nervio literario que ejercita desde que era un niño, se abocó a darle sustento teórico a su iniciativa y escribió dos libros: el primero titulado “Ciclismo Policial, una noble función especial” se publicó en 2024 y en él aborda el desarrollo de su propuesta, la historia de la bici, el uso en sus orígenes como medio de movilidad militar y luego policial, los beneficios en el cuidado de la seguridad, aspectos técnicos de los rodados y una guía para los uniformados que deben cumplir la función.
Pero además la obra se erige como un manual para todo ciclista, dado que pone la mirada en aspectos que no todos los aficionados tienen en cuenta, como la postura que se debe llevar sobre el rodado, la altura del asiento y consejos para utilizar el adecuado que evite afectar a la próstata.
El segundo volumen fue impreso, aunque aún no fue editado en formato de libro. Se refiere a “Pensamientos de un Bici-Policía”, y contiene “anécdotas, reflexiones y poesía”. En este último punto el policía profundiza su veta artística matizada con reflexiones, estrategias de seguridad corroboradas por él mismo, relatos vividos en la calle y un marcado énfasis para acercar los bicipolicías con los vecinos.
La noticia devastadora
Habían pasado unos pocos meses desde que el policía había creado el nuevo cuerpo especial, cuando recibió una noticia inesperada que impactó dramáticamente en su vida: le declararon cáncer en los testículos. Fue en 2015. Recuerda que tuvo que atravesar un duro y extenso tratamiento de quimioterapia con los efectos conocidos, que el pronóstico que le dieron fue desalentador. Mucho menos tener hijos.
Sin embargo, no dejó de sostener la brigada y la siguió apuntalando a pesar de la severidad de la dolencia, que suele afectar además del ánimo, el físico. Iba seguido a la oficina ubicada al fondo de la Cuarta, a pesar de su reporte médico. Cuentan que lo veían entrar y salir seguido con un gorro que cubría la calvicie provocada por la quimio.
Firme en la convicción de la utilidad de su iniciativa, para darle mayor solvencia se dispuso a darle sustento teórico y llevó al papel el proyecto “que le permitiría transmitir los conocimientos adquiridos”. Ese es el material presentó oficialmente, y que luego se llevó a la práctica con los primeros cursos de la especialidad dictados en la fuerza rionegrina. Siguieron en 2016 en Cipolletti, Bariloche, Viedma, Choele Choel, Villa Regina, Los Menucos, Cinco Saltos y San Antonio Oeste, entre otras localidades. Aunque también el policía expandió el ámbito provincial y participó en una capacitación realizada en Córdoba y luego, en 2019, fueron anfitriones del Primer Curso Nacional Bici-Policías”. Ese contacto con otros colegas le permitió instalar al cuerpo rionegrino como un referente en el país.
Volver a nacer
Pero en medio de esa actividad que lo tenía tan ocupado como entusiasmado, dado que para él la instrucción y entrenamiento del personal es clave, le llegó el resultado que tanto esperaba: se había curado de la enfermedad.
“Volví a nacer”, le contó a LMCipolletti en la oficina de la Brigada ubicada en la Comisaría Cuarta, donde los emblemas e insignias de fuerzas de distintos puntos del país y el mundo resaltan en las paredes.
La vida, cuando lo creía todo perdido le volvía a sonreír. Estaba curado. Por si fuera poco, pese a que le habían dado escazas esperanzas, fue papá de Emma, que hoy tiene seis años y es la luz de sus ojos.
“Cuando hablamos de Bicipolicía tenemos que hablar de una especialidad”, sostuvo el uniformado. Porque afirma que el rol si bien buscan el mismo fin, es distinto al que cumplen otros policías.
“Por la agilidad del vehículo y la rapidez para moverse en distancias cortas somos la primera respuesta ante un hecho de inseguridad”, agrega con firmeza.
Qué debe tener el Bicipolicía
Para Rivera, todo policía puede incorporarse a la Brigada, aunque debe contar con ciertas aptitudes físicas y temperamento para transitar las calles sobre dos ruedas.
En la búsqueda de ese perfil reciben postulantes que son sometidos a una selección, para luego recibir capacitaciones acerca de la misión del grupo y su manejo sobre la bici, dado que además de vehículo puede prestar otras funciones, como defensa y contención. Para llevarlo a la práctica los efectivos reciben entrenamientos sobre conducción y destreza sobre la bici, que se suman al adiestramiento cumplido para entrar a la institución policial. También participan en clases técnicas sobre la bici, los desperfectos que suelen sufrir y la foma de solucionarlos. "El policía tiene que conocer su medio de movilidad", sostiene.
Aunque no solo esas condiciones se requieren, porque también talla la personalidad del bicipolicía. La gentileza con el vecino es básico y el estado de alerta permanente es una de las claves, como también la presencia en los puntos sensibles que ya tienen identificados, y que recorren aplicando diversas técnicas de cobertura. "Somos la primera respuesta, los primeros en llegar ante un evento o emergencia sucedida en nuestra área", destaca el uniformado.
Rivera está entusiasmado con la millonaria inversión que aprobó el gobierno provincial. Sus conocimientos fueron relevantes en la confección del proyecto. Espera ansioso su ejecución y poder ver en muchas unidades policiales de la provincia efectivos patrullar en bicicleta. Un anhelo que no lo hizo flaquear ni en las más duras de las batallas.
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