“En situaciones de emergencia no tenemos dónde alojar a las mujeres que son víctimas de violencia y corren peligro”, sostuvo ayer la coordinadora de la red de prevención local, Milagros Lapuente. En diálogo con LM Cipolletti, reclamó a los gobiernos provincial y municipal que faciliten con urgencia un refugio para ellas y sus hijos, ya que en la actualidad no están dadas las condiciones para ofrecer una asistencia efectiva y evitar la revictimización.

Se lo pidieron por nota al gobernador Alberto Weretilneck y también hicieron el planteo a los concejales de la ciudad. Sin embargo, la red no obtiene aún respuestas a una situación crítica, donde lo que está en juego es la vida.

“Lo importante es que las mujeres se están animando a denunciar, pero no estamos dando la ayuda que necesitan”, advirtió.

En ese sentido, Lapuente aseguró que los organismos de competencia directa no cuentan con los recursos necesarios para garantizar el cese de la situación de riesgo y brindar medidas de protección ante la emergencia. “A veces ni siquiera tenemos vehículos para hacer los traslados y personal”, acotó.

Y, en ese contexto, mencionó que urge una casa-refugio en la localidad, que a nivel provincial concentra la mayor cantidad de denuncias por violencia familiar.

La falta de recursos para responder a la emergencia es más evidente cuando el incidente se desata durante las guardias, es decir, fuera de los horarios institucionales, y mientras transcurre el fin de semana, en cuyo caso, quien interviene no encuentra herramientas suficientes para acoger la demanda.

“La casa-refugio no va a erradicar la violencia, pero es un dispositivo que ayudará mucho”, sostuvo Lapuente. Allí, las mujeres y sus hijos pueden tener resguardo físico y el acompañamiento necesario. Se necesitan, además, técnicos y profesionales formados en el tema y movilidad.

Primero se intenta excluir al agresor de la vivienda. Dependiendo del caso, también se analiza el traslado de la víctima al hogar de un familiar, un amigo o vecino que lo pueda alojar en forma provisoria, incluso si esto significa salir de la ciudad. “El problema surge cuando la persona no cuenta con nada”, comentó Lapuente.

Cuando esto ocurre, dijo que pagan un albergue o un hostel por algunas noches, para que tenga resguardo junto a sus hijos. Sin embargo, no es la mejor opción, porque se trata de mujeres en crisis que necesitan un acompañamiento interdisciplinario, especialmente dentro de las 48 horas posteriores a la situación de violencia que vivieron. “Acá hablamos de riesgo de vida y de la necesidad de un espacio, porque de otra manera no se le puede dar una respuesta acorde a sus circunstancias”, concluyó.

Entre enero y octubre de este año ingresaron al Juzgado de Paz de Cipolletti 1053 denuncias por violencia familiar. Se estima que dos o más mujeres realizan denuncias a diario.

Trabajo conjunto

Una responsabilidad de varias entidades

La Red de Prevención de Violencia Familiar tiene casi 20 años de trayectoria y está integrada por distintas instituciones y organizaciones que están obligadas por ley a intervenir, como Servicio Social y Salud Mental del hospital, Ministerio de Salud, Ruca Quimey, Servicio de Atención de la Violencia Familiar, Secretaría Municipal de Desarrollo Humano y Familia, Consejo Provincial de la Mujer, Ministerio de Desarrollo Social de Río Negro, juzgados de Paz y Familia, el Organismo de Protección de niños/as y adolescentes, el Instituto de Atención de Presos y Liberados, la Oficina de Atención a la Víctima y el Equipo Técnico de Apoyo Pedagógico del Ministerio de Educación.

En este marco, sólo se espera una respuesta positiva para el refugio.

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