La casa propia, el merecido premio al trabajo en equipo

Empleados de la Fundación Médica cumplen su mayor sueño.

Mañana, 48 familias cipoleñas que se asociaron en la cooperativa Viviendas del Sur cumplirán el sueño de tener la casa propia. Faltarán por entregar 11 que todavía no están terminadas, pero se espera que concluyan las obras en las próximas semanas, por lo que una de las cooperativas que dio pie al Distrito Vecinal Noreste al fin cumplirá con su objetivo. Ya se habían otorgado cinco viviendas a un grupo de socios, en un sector vecino del loteo Zoppi

La ilusión comenzó en 2006 cuando el doctor Alejandro Schroeder, de la Fundación Médica, les planteó a sus empleados la posibilidad de conformar una cooperativa para llegar a la vivienda propia. “Desde ahí se involucró y colaboró para que hoy muchos tengamos nuestra casa”, declaró Sebastián Honorio, vicepresidente de la organización. “La iniciativa partió de él y no tenía por qué hacerlo. Aunque tal vez podríamos haberlo hecho por nuestra cuenta, con su ayuda fue mucho más fácil”, explicó.

A pesar de ello, el camino fue largo y con altibajos. Pasaron más de diez años desde que se formó la agrupación hasta que finalmente el sueño se concretó. Por eso, el llanto interrumpió a Mirta Tiznado mientras contaba su historia. La emoción se contagió entre los otros trabajadores que compartieron su alegría con LM Cipolletti. “Estoy feliz, costó bastante pero ya la tenemos”, expresó intentando frenar las lágrimas. Pero ya no pudo aguantar más cuando agradeció a sus compañeros por el apoyo de tantos años: “Ellos son mi familia, siempre cuento con su ayuda”.

La mujer, de 42 años, hace 11 que trabaja en la clínica cipoleña. Empezó como mucama, pasó por la cocina, estuvo en la parte de la farmacia y ahora está en el lavadero. “Pasé por todos lados, me gusta aprender y preguntar”, describió. Terminó el secundario el año pasado cuando el doctor Schroeder impulsó a sus empleados a que terminaran el secundario. “Estudiábamos acá en la Fundación con los profesores, nosotros solamente teníamos que venir a estudiar. Ahora estoy estudiando para auxiliar de farmacia”.

Sandra Castro es de Chaco pero se quedó en Cipolletti cuando paseaba por la zona. Es enfermera en control de infecciones, pero también estuvo en el servicio de terapia intensiva, quirófano y hemodinamia. Terminó su licenciatura en enfermería este año y empezó un posgrado sobre infecciones: “Es el área que más me gusta”. A partir de mañana dejará de alquilar y se mudará a su casa para vivir con sus cuatro hijos.

“Estoy contenta porque por fin voy a tener mi casa”, dijo mientras intentaba no llorar Claudia Del Ciotto, de 34 años. Está casada, tiene dos niños pequeños y trabaja en la cínica desde hace 10 años: “Amo lo que hago y no todo el mundo tiene la suerte de trabajar de lo que le gusta”. Aunque estaba con mucho trabajo, porque en octubre fue el mes de la lucha contra el cáncer de mama y la Fundación lo extendió hasta noviembre por la demanda de mamografías, se tomó unos minutos para compartir su alegría con sus compañeros. “Hace siete años que alquilo con mi marido y por suerte este es el último mes que pagamos”, expresó con una sonrisa.

“Felicidad y tranquilidad”, esas fueron las palabras que dijeron una y otra vez los seis empleados que dejarán sus alquileres para mudarse a sus casas propias.

Mariana Agorreca, trabajadora administrativa de la clínica hace 17 años, enfatizó que para un empleado es muy difícil acceder a un crédito para adquirir una vivienda: “El doctor Alejandro nos ofreció la posibilidad de armar esta cooperativa y nosotros accedimos”. Agregó que los alquileres están alrededor de 7 mil pesos y que muchas veces llegar a fin de mes genera angustia. “Acá hay mucha gente que de verdad necesita su casa”, subrayó.

Buenos vecinos

A partir de mañana, los compañeros de trabajo se encontrarán en el barrio, ubicado entre Arenales, Esquiú, Circunvalación y Río Neuquén. “Va a ser lindo cruzarnos las caras todas las mañanas”, comentó Verónica Ledesma, técnica radióloga de la Fundación Médica. Declaró que al alivio de no tener que saldar el alquiler otro mes más, se le suma la tranquilidad de tener vecinos que son de confianza: “En Cipolletti está complicado el tema de la inseguridad y te despreocupa saber que siempre podés tener alguien que te cuida la casa”, remarcó. Destacó que la felicidad de ir todos los días a trabajar con gente de calidad humana se traslada al lugar de descanso.

Y el día tan esperado llegó. Mañana inaugurarán, junto al gobernador Alberto Weretilneck y el intendente Aníbal Tortoriello, un nuevo tramo de la urbanización del plan Zoppi, con las viviendas tan anheladas. El acto será a las 10 de la mañana y luego habrá una choripaneada entre compañeros de trabajo, ahora buenos vecinos.

Schroeder: “Siempre supe que era realizable, valió la pena desde el principio”

“La idea de la cooperativa surgió porque había un problema grande de viviendas, con los ingresos de los empleados no se cubrían los alquileres y hasta había cinco que vivían en tomas. También teníamos empleados con ingresos más altos, pero que no podían acceder a un crédito”, recordó el director de la Fundación Médica, Alejandro Schroeder, sobre los inicios de la cooperativa Viviendas del Sur.

Al principio sólo había un diagnóstico sobre la necesidad y la decisión de trabajar en conjunto. “Formamos un grupo chico y comenzamos a averiguar por tierras. Tuvimos reuniones con Zoppi, justo aparecieron los planes federales y Cipolletti fue un ejemplo a nivel país organizando cooperativas. En una reunión, (Alberto) Weretilneck, que era el intendente, nos empujó a formar la cooperativa”, detalló.

Schroeder aseguró que hace diez años “eran poquitos empleados porque se lo veía como algo muy lejano. Incluso pagamos algunas cuotas desde la empresa y teníamos la decisión de financiar la compra de las tierras. Después fuimos creciendo y llegamos al objetivo: hoy tenemos 120 personas en la cooperativa”.

La presión de los alquileres generaba impaciencia y las quejas recaían en Schroeder, pero él aseguró que nunca tuvo dudas: “Siempre supe que era realizable, pero no era fácil pedirles paciencia. Valió la pena desde el principio, pero mucho más cuando la gente entre a su casa”, destacó.

48 socios recibirán sus viviendas. Otros once esperan el fin de las obras.

La cooperativa sigue creciendo

Sebastián Honorio, vicepresidente de la institución, recordó que la primera idea fue acceder a un terreno. “Se presentó todo hasta que nos aprobaron la matrícula y tres años después le cedieron los terrenos al IPPV. Con el tiempo se fueron sumando más empleados y hoy somos 79 empleados los que nos vamos a ver beneficiados con la casa propia. Además, está en marcha la planificación de 37 viviendas más, atrás del parque industrial. En total son 106 familias las que llegarán a la casa propia, especificó Honorio.

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