El clima en Cipolletti

icon
19° Temp
37% Hum
LMCipolletti feria

Feria del Trueque: cuánto se gana, cómo es un día allí y tres historias de vida

La Plaza de calle Perú explota de gente los sábados y otros días de la semana. Los adolescentes se suman a los históricos. Cómo funciona y la historia de un senegalés, un referente y una abuela vendedora.

Tres adolescentes arriban a la plaza a las 14 del sábado cargadas de bolsos y valijas. Con respeto y cierta tímidez, consultan a dos referentes dónde pueden ubicarse. “Ahí, al lado de mi puesto chicas”, le responde con amabilidad una de las mujeres con mucha historia en el lugar.

Allí entonces las jóvenes sacan a relucir su amplío stock de ropa usada en buen estado que trajeron de sus casas. Una de ellas despliega una mesita de madera que hará las veces de mostrador y enseguida improvisan un mini stand a espaldas de la calle Perú. Se les suma un amigo que ofrece pares de zapatillas Nike que ya le quedan chicas a unos “5 mil pesos”.

Te puede interesar...

Pasadas las 18 emprenden la vuelta a casa con $ 6 mil promedio que les permitirá costear los gastos de las salidas nocturna y evitar perdirle tanto a los padres que llegan con lo justo a fin de mes.

image.png

Son la nueva camada de feriantes en ese popular rincón cipoleño en el que frecuenta gente de todas las edades y generaciones.

Su origen y reglas

La Feria del Trueque nació en 2001 como paliativo a la crisis galopante, similar a la actual. Lo que comenzó con un par de puestitos de verduras y comida, se convirtió con el tiempo en una suerte de enorme centro comercial donde se estima que trabajan allí fijas unas 360 familias (entre 500 y 600 personas).

Es que al intercambio inicial de mercancía se agregó las más amplia y variada venta de un sinfín de productos. Todo lo que uno se pueda imaginar se consigue allí. Hay normas que cumplir y códigos de convivencia. Y también por supuesto historias de los personajes que son habitué del tradicional espacio.

“Acá no discriminamos a nadie pero exigimos que no tiren mantas al piso, la comida debe estar mínimo a 80 centímetros del suelo… A la vez se cobra 30 pesos para la limpieza a cada puestero. El cuaderno para pasar a cobrar se lo damos al que más lo necesita ese día y la recaudación es toda para esa persona. Lo que sí, el que no limpia bien no recibe más el cuaderno”, explica las reglas Antonio Santoro, uno de los históricos.

El compromiso del mantenimiento y la higiene del espacio verde, entre otras exigencias, fue asumido en su momento ante la Municipalidad, a cambio de los permisos.

Funciona como una gran comunidad. Hay bromas entre los “vendedores vecinos”, termos y mates por todos lados (los que se comercializan y los que se utilizan para amenizar y compartir el momento), música pegadiza. Clima cordial y festivo.

image.png

Se cuidan entre todos en materia seguridad aunque siempre hay que estar alertas... “Hemos logrado sacar a 4 ó 5 chorros, algunos alcoholizados, estamos viendo cómo sacar a 1 ó 2 más que dicen estar en situación de calle y por eso se complica legalmente. Está prohibida la venta del alcohol”, agrega Tony y, precavido, aquellos que venden calzados solo exhiben un zapato o zapatilla y no el par completo para no exponerse al robo. Y el resto adopta medidas de prevención similares.

En cuanto a los precios, también es difícil de precisar por su condición de multirubro (indumentaria, artículos de limpieza, comestibles, lentes, accesorios para celulares, etc, etc), pero se consiguen remeras desde $ 300 y hay bicicletas que superan los $10 mil, por citar solo algunos ejemplos. Y respecto a las ganancias "si bien es relativo, hay días que no vendés nada, otros que hacés $ 3 mil, $ 6 mil o más, pero en promedio te diría 6 mil", revela Santoro.

La feria en la actualidad funciona los sábados, lunes, miércoles y viernes de 9 a 18 y domingo de 9 a 15.

Tres historias de feriantes

El propio Antonio admite que su trabajo original estaba ligado a la construcción, pero por una lesión no pudo continuar. La Feria le posibilita “vivir de las empanadas, los sanguches de milanesas que elaboro…”.

image.png

Uno de los personajes más simpáticos y atractivos es Karim, el senegalés que junta el mango “para pagarme el viaje y volver a mi país”.

Como muchos de sus compatriotas se las rebusca por estas tierras y “vendo gorras, parlantes, auriculares y cargadores”.

Llegó hace 6 años y considera “muy buena” su breve experiencia en Argentina, “me gusta mucho acá y la gente de Cipolletti es muy agradable. La Municipalidad también, se puede trabajar tranquilo”, destaca quien primero recaló en Neuquén.

image.png

Elisa tiene 80 años y una vitalidad increíble. Con lluvia o sol, frío o calor, ella está firme en su banquito ofreciendo “dulces, berenjenas en escabeche, pollo”.

Más que por necesidad, en su caso reconoce que lo hace como una “distracción, me ayuda a despejarme porque tuve un ACV, no me quiero quedar en casa. Esto es mi motivación, los médicos ya mucho no pueden hacer conmigo”, comenta con una sonrisa.

image.png

Se pone seria, eso sí porque “algún robo hay, hace 23 años que estoy acá y hay gente buena y gente mala. No lo voy a esconder, por ejemplo mi lugar de siempre no me lo respetan, vienen antes y me lo sacan. Y yo no voy a andar peleando a esta altura”.

Cuesta un “Perú” llegar a fin de mes hoy en día. En la plaza de calle Perú, justamente, algunos encuentran un necesario alivio económico…

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario