"Era muy violento y no quería verme con otro"
guadalupe maqueda
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Un día la tiró de la escalera. Ella lo denunció por violento, pero él violó la orden de restricción. Después, la cruzó en la calle y la golpeó en la cara. “Yo quise terminar la relación pero él no, y mucho menos quiso verme con otra persona”, contó Sabrina, de 29 años, la víctima.
Su ex, Pablo Peña, intentó varias veces meterse en su casa y someterla pero no pudo, y al enterarse de que había iniciado una relación con otro hombre, a quien conocía del barrio, se volvió aun más violento. “¿Vos estás con este, vos estás con este?”, le gritó desde el portón de su vivienda mientras ella intentaba proteger a uno de sus hijos.
Sabrina llamó a la Policía, pero llegaron tarde. Peña ya había huido, aunque el 7 de noviembre de 2015 ya no tuvo escapatoria. Esa noche sorprendió por la espalda a Sabrina y su novio, Pedro Antinao, y le asestó una puñalada. “¿Así que vos andás con mi señora?”, recordó la joven que les dijo antes de acuchillarlo. Ocurrió en las calles Julio De Caro y Scalabrini Ortiz, en las 1200.
Sabrina se imaginaba una pelea, pero nunca que llegara a tal extremo de violencia. Cuando Antinao cayó al suelo, indefenso, Peña lo ultimó de varias puñaladas. “Luego vino a mí con un cuchillo y un vecino que pasaba lo golpeó en la cabeza con un palo que encontró en la basura”, recordó la mujer.
Pedro murió en sus brazos y ella se tuvo que exiliar varios meses porque los amigos de la víctima la culparon por su muerte. Por el shock emocional que sufrió, estuvo internada y medicada en el hospital. Luego vivió 6 meses en La Pampa. Volvió y hoy camina por la ciudad, cuidándose de no andar sola ni de noche.
El crimen iba a ser juzgado la semana pasada bajo la figura de homicidio simple. Sabrina iba a declarar como primer testigo, pero el domingo el fiscal de Cámara Gustavo Herrera la citó para entrevistarla y al escucharla se dio cuenta de que no había sido una simple pelea con un desenlace fatal. Pidió entonces el cambio de carátula para acusar a Peña de homicidio doblemente calificado por alevosía y femicidio vinculado. Esto último, por hacer sufrir a Sabrina, su ex novia.
Aunque tarde, la Justicia asumió una mirada con perspectiva de género en un caso que al parecer tiene los condimentos necesarios para aplicar, por primera vez en Cipolletti, la figura de femicidio vinculado.
Esta semana el tribunal deberá resolver la petición del fiscal. “Esto no fue una pelea, empezó antes. Peña, en realidad, mató a Antinao con el único objetivo de ejercer dominio sobre su ex novia. La quería para él y quiso que sufra de esta manera. Por eso la hipótesis es más compleja”, consideró Herrera.
Al acusarlo en estos términos, la expectativa de pena es perpetua, y Sabrina teme que, si esa es la condena, él se escape y la vaya a buscar. “Llegué a soñarlo afuera del portón de mi casa”, confesó. No obstante, el miedo no la detiene. Posiblemente se constituya en querellante y declare como víctima, junto a la madre de Peña, aunque lejos de la mirada del presunto asesino.
“Yo quise terminar la relación pero él no, y mucho menos quiso verme con otra persona. Imaginé una pelea, pero nunca algo así de violento”. Sabrina. Víctima de violencia de género y ¿femicidio vinculado?
El primer caso de la Patagonia
El antecedente más cercano de femicidio vinculado está en la capital neuquina, donde hace poco un jurado popular declaró culpable a Juan Ernesto Calello por el crimen del cipoleño Patricio Escudero.
Se trató del primer caso bajo esa carátula en la Patagonia. El delito fue concebido en esos términos porque Calello apuñaló a Escudero para hacer sufrir a su ex, quien lo había denunciado anteriormente por violencia de género. Un jurado popular lo encontró culpable por homicidio calificado por 11 votos a 1. Para los querellantes, Nahuel Urra y Gustavo Lucero, quienes representaban una doble querella, por Daiana Benítez (ex del asesino y pareja de la víctima mortal) y la familia Escudero, indicaron que “lo complejo es poder probar las intenciones que hay detrás de un hecho, y en este caso se pudo acreditar que el propósito fue causar dolor”.
Saña: Le clavó un cuchillo en la espalda al novio de su ex y le siguió dando puñaladas en el piso.
“El caso se trató sin perspectiva de género”
Tal vez Sabrina nunca hubiese comprendido del todo lo que había vivido si una amiga y compañera de la escuela primaria, al enterarse del crimen, no la ayudaba. Mariana Chasco es abogada, especializada en perspectiva de género, y como no tiene matrícula en Río Negro, sólo la puede asesorar. Sin embargo, con eso bastó para que Sabrina despertara y viera con claridad todo lo que le pasó y se diera cuenta de que ella también fue víctima del accionar de Pablo Peña, su ex pareja.
“El caso se trató sin perspectiva de género y el Estado no la contuvo como víctima”, advirtió Mariana, pese a que el caso reunía todos los requisitos para ser considerado como un femicidio transversal, en el que subyace la frase reiterada “o vos sos mía o no sos de nadie”.
En ese marco, Mariana interpretó que el homicida “Peña, cuando se enteró de que Sabrina había rehecho su vida con otra persona, se puso mucho más violento todavía. Y lo que trató de hacer fue amedrentarla”.
Sin embargo, hasta que no tuvieron posibilidad de hablar con el fiscal de cámara Gustavo Herrera, la Justicia cipoleña no tuvo en cuenta esta situación. “Son defectos del proceso donde se descuida a la víctima. A Sabrina siempre se la trató como una testigo más”, cuestionó la letrada.
Se sintió descuidada
Sabrina, por su parte, admitió que era consciente de la violencia que sufría por parte de su ex pareja, pero no sabía calificar todo lo que vivió como femicidio vinculado. “Me duele y me molesta que la Justicia me haya descuidado”, concluyó la joven, aunque abriga todavía la esperanza de que eso cambie.
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