En el refugio se detectaron casos extremos de violencia machista

En el refugio de mujeres se ha comprobado el peligro de los agresores.

Amenazas de muerte, altos grados de violencia y hasta seguimientos hasta el lugar donde están protegidas. Es lo que sufren las víctimas que han acudido al refugio de mujeres inaugurado el 10 de agosto, donde han encontrado el amparo y la contención necesarios. Hay casos en los que los agresores son consumidores del algún tipo de droga, lo que torna aun más complejas las situaciones y su resolución.

El grado de perturbación psicológica de los violentos ha quedado demostrado en que algunos ya se las han arreglado para dar con la ubicación de la casa donde se albergan sus parejas, siempre con el propósito persecutorio que los anima. Por fortuna, la vigilancia que brinda la Comisaría de la Familia, otras unidades policiales y la Dirección de Seguridad Ciudadana del Municipio garantiza la prevención de cualquier intentona de ataque.

Ayer, Marisa Lazzaretti, titular del Deliberante y una de las responsables del funcionamiento del refugio, destacó la labor cumplida en el mes y medio de actividad y ponderó la labor con el Poder Judicial, la Policía, el hospital y el programa municipal Ruca Quimei de lucha contra la violencia de género.

La edil reveló que los casos resultan siempre muy difíciles de abordar y más, como ya ha pasado, en aquellos en que también están involucrados los hijos. En estos casos se han tomado medidas incluso para determinar si sufrieron abusos sexuales.

De la media docena de mujeres que han sido alojadas hasta ahora en las instalaciones, la mayoría ha recibido amenazas de muerte bastante categóricas, por lo que hay una necesidad imperiosa de apartarlas de sus parejas y darles seguridad. Hay víctimas que al poco tiempo, cuando ya están más tranquilas, se quieren marchar a los hogares de familiares e intentar retomar sus vidas, lo que pueden efectuar cuando lo deseen, aunque cumpliendo los requisitos de rigor. Que permanezcan en las dependencias es por voluntad propia, ya que no están encerradas.

A esta altura, la existencia de un amplio equipo de profesionales para la atención del refugio a diario, incluso los fines de semana, en que se trabaja en guardia, se ha revelado de enorme utilidad. Con dos trabajadores sociales, dos psicólogos, dos acompañantes terapéuticos y una abogada, se está pudiendo cumplir con las necesidades que se van presentando. Además, todas las noches una agente de policía se queda hasta el día siguiente.

“El nivel de violencia que hemos constatado es muy fuerte y, en ciertos casos, se ha comprobado que proviene de hombres que tienen alguna adicción”, enfatizó Lazzaretti, quien refirió que los violentos llegan al extremo de merodear el refugio y que se las han arreglado para ubicarlo, pese a que su dirección no es pública.

7 mujeres han pasado ya por las dependencias del refugio, algunas con hijos.

Un drama que exige atención

Qué hacer

Por la peligrosidad de algunos de los violentos, se torna muy difícil pensar que puedan recuperarse con tratamientos o programas de rehabilitación. Su agresividad se vuelve un problema mayúsculo.

Colaboración

Para su actividad, el refugio de mujeres contará con la ayuda en equipamiento y capacitación de la Fundación Conciencia.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario