Empate clásico en una noche para olvidar rápido

Cipolletti y Roca terminaron 0-0 y el Albinegro sigue en el fondo de la tabla.

En un clásico que terminó opacado en lo futbolístico por la falta de poder ofensivo en el local y el sistemático corte ensayado por el visitante, Cipolletti y Deportivo Roca repartieron escasos puntos tras el 0 a 0 que cerró la 12ª fecha de la zona 1 en el Federal A.

El balance termina siendo negativo para ambos porque el fondo de la tabla de posiciones es un fantasma cada vez más presente en la pelea por la permanencia, una frustración para los más de 3000 espectadores que acompañaron la el choque número 150 entre los equipos más representativos de Río Negro.

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La primera parte fue lo más vistoso en la cálida noche, cuando el Albinegro impuso durante algunos pasajes el buen pie de Gabriel Chironi, más allá de algunas imprecisiones por intentarlo siempre, sin compañía en muchas ocasiones

Justamente, el mediocampista protagonizó una de las más claras, con pelota en movimiento a la salida de un tiro libre mal ejecutado. Su remate combado fue despejado al córner por el arquero Lucas Di Grazia, a los 8 minutos.

La otra en los apuntes fue una tijera de Maxi Herrera en el área Naranja, aprovechando un centro de Gustavo Del Prete desde la izquierda que terminó saliendo ancha a los 17.

Roca generó la más peligrosa a su favor a los 44, desde la buena pegada de Guillermo Aguirre en pelota parada y un centro al segundo palo, envenenado, que fue anulado por posición adelantada.

Muy cortado

La segunda mitad se jugó con el cronómetro en la mano por parte de Mauro Laspada desde el banco visitante y la falta de criterio en muchas ocasiones del árbitro neuquino Luciano Julio para evitar las demoras.

Terminó siendo todo desesperación en Cipo que se hizo un poco más profundo a partir del ingreso de Pablo Vergara, demasiado poco como para merecer los tres puntos.

La polémica se instaló después de la media hora, en una avivada de Germán Weiner que casi intercepta un pase atrás de Juan Cifuentes. Di Grazia estuvo rápido de pies para tirarla de nuevo al tiro de esquina, más allá del reclamo de todo el estadio ante la caída del delantero, quien no protestó.

Punto final de una noche rápidamente olvidable, excepto por la realidad angustiante de los dos equipos en este camino sin luces ni brillos, que le da cada vez más espacio a los recuerdos de otras épocas que ya no son para ninguno, más allá del entusiasmo popular que no se resigna a presenciar un lindo espectáculo que otra vez no se dio.

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