El Municipio no quiere barrenderas por la noche

Ante quejas de vecinos por su seguridad, pidió cambiarlas de turno.

Las mujeres que barrían las calles céntricas de esta ciudad en horario nocturno debieron ser reemplazadas por hombres. Por fortuna, la mayoría pudo reacomodarse en el turno diurno, aunque les servía más hacerlo de noche porque muchas de ellas son jefas de hogar y durante el día necesitaban estar en la casa con sus hijos, para poder llevarlos a la escuela y atender otras necesidades.

Es el caso de diez mujeres, las cuales realizaban el servicio en el área comprendida por las calles Fernández Oro, Alem, Mengelle y Brentana.

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Asociadas a la Cooperativa Eben Ezer, habían sido contratadas por la Municipalidad para el barrido de 600 calles junto a los varones que prestan este servicio. Puntualmente, ellas barrían las arterias del área céntrica.

Desde la cooperativa se informó que el problema no fue que realizaran mal su trabajo, todo lo contrario. Estaban muy conformes con su desempeño.

Pero hubo vecinos que consideraban peligroso que sean mujeres las que hagan este servicio en la calle por las noches; y se lo hicieron saber al Municipio varias veces.

Por eso, el Ejecutivo municipal trasladó el reclamo a la cooperativa para que reubique a las empleadas y, en su reemplazo, ponga hombres.

La medida se impulsó por seguridad y les costó el puesto a dos trabajadoras que no pudieron organizarse para trabajar durante el día.

“Nosotros no culpamos al Municipio, fueron algunos vecinos que no querían que trabajen de noche por su seguridad y se quejaron”, lamentó Mariela Martínez, secretaria de la cooperativa. “El centro ya no tendrá el sello de las mujeres. Pero nos reconforta saber que durante el día algunas si podrán seguir realizando su trabajo en alguna parte de la ciudad”, acotó.

Si bien es una realidad que el peligro se potencia por las noches, más aún si uno deambula solo por la vía pública, lo cierto es que las trabajadoras no habían sufrido en carne propia ningún ilícito. La situación más embarazosa que tuvieron que aguantar fue el acoso verbal de un hombre mientras ellas hacían su trabajo.

“Tenemos un supervisor, anda el mismo presidente de la cooperativa dando vueltas y la Policía hace rondines. Pero igual nos pidieron que las cambiemos y la mayoría se tuvo que amoldar para seguir teniendo un ingreso”, detalló Martínez.

Eran diez, y de ellas, dos no pudieron reacomodarse en el horario diurno. Se encuentran a la espera de que salga otro trabajo para la cooperativa, que se acople mejor a su rutina familiar.

--> Detalles de un cambio forzado

Nuevo horario. Desde esta semana, las trabajadoras realizan el servicio a partir de las 7 de la mañana (antes ingresaban a las 22.30, hasta que terminaran). En total, son aproximadamente 15 empleadas, y una cantidad similar de hombres, los que realizan el barrio de calles en la ciudad.

Sin antecedentes. Desde la cooperativa reconocieron que el turno nocturno puede resultar más peligroso, aunque informaron que ninguna de las trabajadoras fue víctima de un delito mientras barría las calles. Había un dispositivo de seguridad que incluía a dirigentes de Eben Ezer.

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