El ex novio le partió la cabeza de un ladrillazo

La joven víctima, de 20 años, llegó al hospital con la cara cubierta de sangre.

Una joven de 20 años llegó ayer al hospital con la cara llena de sangre producto de una salvaje agresión de su ex novio, quien la golpeó con un ladrillo y le provocó una profunda herida cerca del ojo. No habían pasado ni 24 horas de la multitudinaria marcha “Ni una menos” cuando la violencia de género volvió a marcar el cuerpo de una mujer cipoleña.

Personal médico informó que la chica, de 20 años, ingresó al centro asistencial producto de una agresión de su ex pareja. “Su ex novio le tiró un ladrillo por la cabeza, le hizo un cefalohematoma y una herida contusa cerca del ojo”, explicó la médica de guardia. La lesión, de todas maneras, no revistió gravedad ya que el corte provocado fue superficial, sin afectar órganos sensibles.

“La chica estaba muy angustiada, por lo que no dio muchos datos, pero la amiga con la que estaba dijo que este muchacho la ataca cada vez que la ve”, contó la doctora.

Luego de ser atendida por los trabajadores de salud, fue derivada al área de servicio social. Al momento de la revisión médica aún no había realizado la denuncia correspondiente, por lo que estaban tratando de impulsarla a que tome la iniciativa, según expresó la médica que la atendió.

Después del “miércoles negro”, el jueves amaneció un tanto gris, ya que la violencia machista parece no cesar. Pese a que este hecho en particular no pasó a mayores, Cipolletti se ubica como una de las ciudades con mayor cantidad de femicidios, crímenes que en su mayoría quedan impunes. Fue por esto que miles de mujeres se reunieron el miércoles en la plaza San Martín y exigieron a las autoridades que tomen cartas en el asunto para poner fin a la violencia contra las mujeres. Tendrán que gritar más fuerte para que los funcionarios reaccionen.

Más quejas de comerciantes

Al reclamo de “Ni una menos, vivas nos queremos” se sumaron pintadas en varios comercios del centro cipoleño. Lejos de disentir con el reclamo, los comerciantes avalaron la consigna pero desestimaron la forma. “Yo no tengo problema en que cuelguen carteles, lo que no entiendo son las frases con más violencia”, afirmó un vendedor afectado.

Ya el domingo pasado se habían reproducido mensajes en aerosol en la calle Fernández Oro. Los comerciantes que arreglaron sus locales tuvieron que hacerlo por segunda vez ayer por la tarde.

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