El DT que enseña de fútbol y la vida a pibes de la toma

El conmovedor ejemplo de Miguel Valeria, fundador de Los Unidos.

Fabricio Abatte

abattef@lmneuquen.com.ar

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Ya se retiró la mayor parte de la multitud de chicos y familiares que coparon el Estadio Municipal por los 30 años de la Liga. Pero la bandera sigue ahí, a la vista de los pocos que quedan. Recién al final de todo, Miguel Valeria la guarda. De alguna forma, el hombre quería hacer partícipe de la celebración a uno de sus chicos que jugó la competencia y ya no está: Julián Pantoja, quien se quitó la vida en 2009, con apenas 14 años.

“Se la hicieron los compañeros de aquel entonces y la llevo a todos lados porque no quiero que pase al olvido. Se la muestro a los chicos que pasan por el club porque muchos pueden llegar a pensar en tomar una decisión así, pero les explico que de esas decisiones no se vuelve, la vida es lo único que tenemos… Y muchos vienen y me agradecen, reconocen que pensaron en esas cosas en momentos difíciles”, comenta el fundador del equipo situado en la calle 15 Bis, pegado al Obrero A.

La frase lo pinta de cuerpo entero. Así es Miguelito. Su rol va más allá de lo deportivo. Les enseña a los chicos de una zona carenciada de fútbol pero también de la vida y les muestra el camino correcto.

“La Liga Municipal festeja hoy 30 años y ojalá vengamos todos a celebrar los 50. El fútbol es un buen lugar para contener a los chicos, que estén a resguardo del flagelo de la droga”.Aníbal Tortoriello. Intendente de Cipolletti

“En el vestuario tengo colgadas una pala y una lapicera, siempre les pregunto, ¿qué es más liviano? y me responden, ‘Miguel, obvio, la lapicera’. ‘Bueno, úsenla ahora que son chicos porque, si no, cuando sean grandes…’, les explico. Tenemos que usar el fútbol como herramienta, la educación es la llave que les va a abrir las mejores puertas”, asegura el actual presidente y entrenador de este club de barrio.

Será porque él también viene de abajo y sufrió de chico. “Mi infancia no fue fácil. Nos criamos solo con mi viejo, fue duro. Mi mamá murió cuando tenía 8 años”, recuerda y se emociona. Ni siquiera los cuatro stents que le pusieron frenan su pasión y vocación. “A los casi 60 años y tras cuatro operaciones tendría que estar descansando, pero esto me gusta. Yo siempre les digo a los chicos ‘no importa la ropa que usen ni dónde les toque nacer. Lo importante es lo que decidan hacer’. Depende del mensaje que les damos. Si les decimos que solo sirve ganar, estamos equivocados”, culmina Miguel.

“Este año se armó fútbol femenino. Sueño mientras estén bien y sean felices y uno sea parte del crecimiento de ellos, que busquen consejo. Y volver a jugar la Confluencia me encantaría, pero es mucho sacrificio”, concluye.

1200 chicos cipoleños

Fueron distinguidos ayer en el Estadio Municipal por su participación en la última Liga municipal.

También hubo reconocimientos a pioneros del certamen y a delegados de los clubes.

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