Dos tomas y un notorio contraste en la Isla Jordán

El asentamiento en torno al río tiene un sector A y otro B cada vez más distintos.

En la Isla Jordán, el asentamiento de vecinos ha dado lugar a un sector A y otro B muy diferentes y separados por la línea que perfila hacia el norte el puente sobre el río Negro. El lado A se ha ido decantando a lo largo del tiempo por familias de mayor ingreso que las del B, que tiene más habitantes y un promedio de hogares más pobres, aunque también hay presencia de algunas personas más acomodadas, incluidos apellidos conocidos en la vida social de Cipolletti.

Según afirman algunos residentes, el intendente Aníbal Tortoriello habría sido quien determinó la partición del núcleo poblacional. Y esta medida le habría rendido interesantes frutos políticos, puesto que la parte de mejor nivel de vida se habría convertido en un espacio más propicio para sus planes urbanos y para acordar algunas soluciones.

Alejandra Curinao Acevedo es referente del sector B y asegura que el Municipio poco y nada está haciendo por sus habitantes. El único servicio público con el que cuentan es el de la electricidad, pero enganchados de la red existente en la Isla. Las conexiones son muy precarias y propensas a los cortes. De la comuna, prácticamente no tienen ninguna atención. El agua la extraen de pozos, y si las perforaciones no son muy profundas, el líquido que surge viene contaminado con las deposiciones que van a parar a las napas superficiales. Por eso, se lo destina solamente para la higiene personal y el lavado de ropa, no para beber. Para la ingesta, los pobladores recurren al agua envasada y a bidones que cargan en casas de familiares en otros barrios de la ciudad.

“Acá se siguen radicando familias. Y la gran mayoría son personas pobres. Calculo que cada 10 ranchos hay una casa bien construida y hasta alguna con portón de hierro. Porque acá hay gente de buenos ingresos, algunas de apellidos conocidos”, enfatizó la vecina, que tiene una despensa y que hasta hace no mucho tiempo lideraba un comedor popular. Este emprendimiento comunitario lo tuvo que cerrar porque había días en que no conseguía carne, verdura ni alimentos básicos. “Tenía que poner yo de mi negocio para cocinar, usando una garrafa de gas también mía”, expresó. Hasta 150 personas por día llegaron a comer en el lugar.

Para Alejandra, el intendente Tortoriello hoy se ocupa solamente del sector A, más pudiente y esquivo a las necesidades de la otra zona. Allí están mejor organizados y hasta cuentan con un mejor servicio de electricidad. Las casas son de material y lucen bien construidas. Del sector B, en cambio, nadie se acuerda, pese a que cuenta con alrededor de 200 de las 300 familias que están afincadas en la zona de la Isla Jordán.

“En la Isla Jordán hay un sector A y otro B. El intendente Tortoriello sólo mantiene contactos con el A. Con nosotros, en el B, lo único que quieren es que achiquemos los , lotes”, dijo Alejandra Curinao, referente y ex encargada de un comedor popular

En el Municipio quieren reducir el tamaño de los lotes que están habitados

El Municipio está interesado en achicar los lotes del sector B de la Isla Jordán porque considera que son demasiado extensos. Pero los habitantes no quieren saber nada con esta alternativa, puesto que si bien algunos terrenos pueden alcanzar dimensiones significativas, es porque fueron pensados para actividades como la crianza de cerdos y el cultivo de hortalizas para el consumo familiar. En su momento, cuando se inició la radicación de personas, justamente se definieron parcelas grandes para este fin. Por otro lado, existe el temor de que, si se subdividieran los predios, se podría terminar propiciando la instalación de más grupos familiares, acrecentando la densidad demográfica sin necesidad de expandir hacia el entorno las tierras disponibles.

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