Con naturalidad, Ulises Romero se calzó la 10 por primera vez en el Federal A, en lugar de Gabriel Chironi, una apuesta pesada por parte del técnico que salió bien.

“Era un partido bravo, pero el técnico me dijo que juegue, que sea yo. Me dio confianza en un momento difícil del equipo”, contó el chico de Mainqué que a los 20 años firmó contrato con el Albinegro.

Tras su salida a préstamo a Argentinos del Norte en el último Federal C, la promesa de la dirigencia era asegurarlo y la palabra se cumplió en Bariloche, previo al partido de la Copa Canal 10 ante Cruz del Sur. “Firmé hasta el 2021 y es un respaldo importante para mí, que siempre quise vivir del fútbol. Esto me da tranquilidad”, expresó el zurdo con pasado en Independiente de Avellaneda.

Pancho Sá, en una de las pruebas que hacen los grandes por el país, lo descubrió. Era mediados del 2015 cuando el ex jugador le dijo que debía viajar a Buenos Aires. Esta prueba tuvo final feliz y Romero se quedó en Avellaneda, cerca de la división que lideraba un tal Ezequiel Barco (“un crack”, confió el rionegrino), hasta que una neumonía se interpuso.

“Me enfermé mal. Volví a casa y cuando debía regresar, en inferiores de Independiente se fue Jorge Griffa, llegó Claudio Vivas y había que volver a empezar. A pesar de pertenecer al club, todos debíamos ser probados y no fui, pensé en largar todo”, recordó.

En el verano fue campeón del Federal C, en junio de la Liga y en septiembre debutó en el Federal A. Un 2018 inolvidable.

2017 el año en que Romero se incorporó a Cipo.

Ulises venía de estar un año y medio en el Rojo de Avellaneda, se probó en el Albinegro y arrancó desde la Confluencia.

Nexo con la utilería

Transcurría el verano del 2016, cuando el papá de Ulises tomó el teléfono y habló con Miguel Carrasco, el utilero del Capataz oriundo de Mainqué, para saber si había chances de que Cipo viera a su hijo. Miguelón tuvo la aceptación de Bruno Gorer, por entonces técnico de la primera local.

Rápidamente, Ulises se ganó un lugar y comenzó el periplo que lo llevó a viajar tres horas y media en colectivo para entrenar.

Su predilección por jugar de enganche lo llevó a tener que hacer el carril (cosas del fútbol moderno) y Germán Alecha lo terminó de explotar en el tramo final del Apertura liguista, el que conquistó Cipo. “El título fue importante para nosotros. No sólo para mí, también para el Aqua (Enzo Romero), que la rompió y llegó al Federal A”, confió el 10.

Una camiseta para la abuela Olga de Mainqué

La abuela Olga es la hincha número 1 del chico de Mainqué y el domingo estuvo en La Visera para ver el primer gol del Uli con la albinegra.

El fútbol del ascenso no da para algunos lujos, por eso el regalo de la primera camiseta para enmarcarla deberá esperar y guardar un lugar de honor en el living. “Cuando la tenga se la doy a ella. Le encanta el fútbol, me acompaña a todos lados”, dijo Ulises entre sonrisas, el pibe que ni se atrevió al mangazo en la utilería.

Con pilcha nueva para el plantel superior, no se pueden romper los juegos recién estrenados, pero a lo mejor el cariño de Olga por su nieto conmueve puertas adentro del vestuario local.

Ulises actualmente vive junto con varios de sus compañeros de plantel: Federico Izaguirre, Juan Noce, Lucas Comachi y Braian Bortolotti.

“Hay buena onda con los chicos, pero yo aproveché el día libre y me vine para Mainqué”, comentó riendo el menor de los habitantes del departamento.

Ajustado a un plan nutricional que le confeccionó el club, el enganche trata de respetar las recomendaciones al pie de la letra para seguir dando que hablar.

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