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El último doble amague del "Loco": adiós a Carlos Iglesias, el showman que transformó el básquet de Roca

La región despide a un artista del básquet, símbolo de una época dorada entre Roca y Del Progreso.

Hay jugadores de básquet que llenan planillas de estadísticas y otros que llenan las almas de quienes pagan una entrada. Carlos "El Loco" Iglesias, fallecido este sábado 5 de septiembre de 2026 a los 70 años en Temuco, pertenecía con orgullo a la segunda estirpe. Aunque cruzó la cordillera para convertirse en leyenda y técnico campeón en Chile, su mito se forjó con fuego, caños y fintas imposibles sobre el parqué del Alto Valle, especialmente en General Roca, Río Negro.

Para dimensionar quién fue el "Loco" en nuestra región, hay que viajar en el tiempo a la década de los 80. Eran los años dorados de los míticos y pasionales clásicos entre Deportivo Roca y Del Progreso. En una época donde el básquet regional se jugaba con el cuchillo entre los dientes, Iglesias aparecía como un "jugador de otra galaxia", un showman indomable que desafiaba la gravedad y las lógicas tácticas de los entrenadores.

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Quienes llenaban los gimnasios del Alto Valle recuerdan sus duelos individuales frente a los primeros norteamericanos que pisaron el suelo rionegrino —como Melvin Johnson o Charles Russell— y aquellas marcas personales e incesantes donde el "Negro" Sergio Tripollatti intentaba, muchas veces en vano, frenar su impredecible inventiva. El "Loco" no solo anotaba; te pintaba la cara con un doble amague, te dejaba en ridículo con una finta y, cuando parecía completamente incómodo y encimado, sacaba un latigazo con una puntería envidiable que terminaba dentro de la red.

Vestía la camiseta número 11, la misma que luego decenas de chicos de las inferiores de Roca y de toda la Patagonia eligieron usar para intentar imitar, al menos un poquito, su magia irreverente. No era un jugador dócil; su temperamento hacía honor a su apodo, pero su calidad técnica era de nivel de Selección Nacional.

Su fallecimiento en el sur de Chile, donde batallaba contra una dura enfermedad, generó de inmediato un eco de nostalgia y dolor en las calles de Roca. Aquel flaquito desfachatado que paraba en el Hotel Huemul y revolucionaba la ciudad cada fin de semana dejó una huella imborrable.

El recorrido de Carlos Iglesias en el básquet

A Chile arribó en 1977 y vistió las camisetas de clubes como Unión Deportiva Española (UDE), Salesianos de Valdivia y Universidad de Concepción en la liga Dimayor.

Como entrenador, se consagró campeón del principal torneo del vecino país en 1994 en la banca de la Universidad de Temuco. “El Loco” repetiría la gesta en la temporada 2012-2013, esta vez dirigiendo a Español de Talca.

Carlos Iglesias luego se radicó en la ciudad de Temuco, cuya municipalidad lamentó su fallecimiento.

Hoy el básquetbol se quedó sin uno de sus artistas más puros. Al "Loco" Iglesias no se lo va a recordar por los fríos números de un tablero electrónico, sino por las sonrisas, los aplausos de pie y los lagrimones que hoy se le caen a toda la vieja guardia del básquet.

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