Crearon respirador con un motor de limpiaparabrisas

Dos neuquinos armaron un prototipo a batería y de bajo costo.

Por Ana Laura Calducci - calduccia@lmneuquen.com.ar

Gustavo Zaldúa y Dardo Forestier apenas se conocían antes de la cuarentena, pero los unió una idea loca que pusieron en práctica juntos: con los recursos que tenían a mano, mucha maña y un poco de ayuda, fabricaron un respirador de emergencia automático que puede salvar vidas en medio de la pandemia. Funciona con un motor de limpiaparabrisas y cuesta mucho menos que cualquier aparato similar en el mercado. Tras 40 días intensos en el taller, esta semana terminaron el primer prototipo.

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El equipo es un resucitador de emergencia o ambu (por sus siglas en inglés), de los que se usan en las ambulancias con bombeo manual. Ellos le pusieron motor, una batería con autonomía para 20 horas y reguladores para el ritmo, volumen de aire y oxígeno. De esa manera, sirve como sustituto del respirador en un escenario de colapso de la terapia intensiva.

Como ninguno de los dos tenía conocimientos de medicina, consultaron con expertos del hospital Bouquet Roldán y hasta se comunicaron a distancia con especialistas de la fundación Favaloro, que están fabricando ventiladores similares para Buenos Aires.

Gustavo contó que se le ocurrió esta idea apenas empezó la cuarentena, cuando en España estalló el contagio de coronavirus. “Recibí un video de Barcelona donde enfocaban un ambu o globo manual de los que usan en las ambulancias, que ellos estaban mecanizando en una fábrica de automotores para tenerlo como alternativa, y vi que era algo sencillo que podía hacer acá”, relató.

La única traba para construirlo era que todos los negocios estaban cerrados. Gustavo habló con un secretario del gobernador para acceder a los materiales y ahí se enteró de que, casi en simultáneo, Dardo había hecho la misma consulta. De inmediato se pusieron a trabajar juntos. Provincia los ayudó a conseguir insumos en comercios restringidos y ellos compraron lo demás.

Gustavo se dedica de toda la vida a construir motores y bombas eléctricas. Dardo es metalúrgico y tenía cierta experiencia con equipos médicos, pero nunca había incursionado en aparatos de ventilación. “Fuimos al hospital y estuvimos mirando cómo funcionaba, hablamos con expertos y tardamos 40 días porque nos costó regular la velocidad, pero después es un motor de limpiaparabrisas como el de cualquier auto”, explicó Gustavo.

Dardo indicó que “la premisa era utilizar elementos asequibles en nuestro mercado y no depender de materiales importados”, para poder fabricarlo en cantidad si hace falta. Señaló que el visor digital para el ajuste de velocidad fue todo un desafío, “pero permitirá elegir con un dial la cantidad de pulsos por minuto y, si bien la idea no es reemplazar el respirador de una terapia, mantiene compensado al paciente y libera las manos al profesional”.

El aparato pesa unos cuatro kilos y lo puede cargar una persona sin problemas. Tras probar que funciona, están sacando cuentas del costo. “No tenemos un número fino porque algunos elementos los compramos y otros los proveyó el gobierno, pero sabemos que el valor es muy inferior al de otro aparato así en el mercado”, remarcó Dardo.

En unos días, se reunirán con funcionarios de Salud para mostrarles la obra terminada y ponerse a disposición. Para ellos, el ambu automático 100% neuquino es todo un orgullo. Con un toque de humildad y otro tanto de humor, ambos destacaron: “Fue la mejor manera de aprovechar el tiempo y no aburrirnos en cuarentena”.

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-> Cómo funciona el ambu automático

  • Regulación manual. El equipo que construyeron en Neuquén tiene un regulador de frecuencia de los pulsos o bombeos de aire por minuto. Ese fue uno de los accesorios más complejos al momento de fabricarlo, pero permite subir o bajar el ritmo según el peso y necesidad del paciente.
  • Control del oxígeno. Otra característica del ambu automático es que permite regular el aporte de oxígeno que se hace desde el tubo, para llevar un control de la asistencia que recibe el paciente. También se puede regular el caudal o volumen de aire por pulso de manera manual.
  • Autonomía. Una ventaja clave del invento es que lleva una batería que le permite funcionar casi un día entero sin conectarlo a una fuente eléctrica. Esta parte es la más pesada del equipo, pero es una herramienta fundamental durante un corte de luz.

-> Se puede usar en cualquier emergencia

Aunque nació en medio de la pandemia, el ambu automático neuquino se puede aprovechar en cualquier tipo de emergencia, cuando no es posible intubar al paciente en una sala de cuidados intensivos.

Uno de los fabricantes, Dardo Forestier, explicó que tiene la ventaja “de que no necesita enchufes, entonces podés tener una persona embestida por una moto y con este ambu lo entubás y lo tenés compensado sin usar cables”. Comentó que el invento todavía no tiene nombre porque estuvieron más ocupados en los detalles técnicos. Indicó que este tipo de aparatos hoy se fabrican en otros lugares por la pandemia, pero ellos diseñaron su propia versión. “Tomamos lo que servía y mejoramos lo que no nos convencía, así que de alguna manera hicimos un producto propio”, explicó

Los inventores esperan que sirva para equipar ambulancias y ampliar la atención en centros de salud. Por ahora, tienen la capacidad de fabricar diez por día en el taller, pero, como ellos mismos resaltan, “ojalá no lo necesitemos”.

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