Corazón gigante: regalaron a sus vecinos toda la ropa que les sobró en el local

Marcos y Valeria son dos jóvenes comerciantes de la calle Esquiú. Ayer por la tarde donaron toda la ropa y el calzado que les sobró de la temporada pasada. Una multitud copó la calle.

Dos jóvenes comerciantes tuvieron un gesto solidario con sus vecinos y dieron un ejemplo de humildad a todos los cipoleños. Ayer por la tarde repartieron toda la ropa de la temporada pasada para las familias más necesitadas de la zona norte. "No pedimos nada a cambio. Esto nos llenó el alma", dijeron.

Marcos Castellano y Valeria Pezo iniciaron con el emprendimiento hace un año, sobre la calle Esquiú al 1125. En su local Pascuale Moda venden indumentaria y calzado para hombres, mujeres y niños, pero ayer tuvieron un gesto solidario que emocionó a todos en la ciudad. Con toda la ropa que les había sobrado de las temporadas pasadas decidieron regalarla en la calle para quienes más lo necesitan.

"El sábado estábamos chalando con mi señora sobre las cosas que nos sobraron de la temporada pasado porque no pudimos vender, y que íbamos a ponerlo en liquidación. Salió la opción de regalarlo, y ayer a la tarde lo hicimos. Decidimos avisar a través de Facebook, y cerca de las 17:30 pusimos todas las prendas en la vereda y se llenó de gente. En menos de media hora ya se habían llevado todo", comentó Marcos en diálogo con LM Cipolletti.

Dijo que es la primera vez que hacen algo como esto, pero que siempre tuvieron la intención de colaborar. "Siempre que podemos llevamos la ropa en buen estado a San Cayetano o a barrios necesitamos. Preferimos no sacarle el precio de costo a una prenda y que la tenga quien más lo necesite. Hoy no somos nosotros los más necesitamos y está bueno poder dar una mano", expresó el joven.

Marcos y Valeria regalaron ropa

Una multitud copó la calle Esquiú

En la caja de una camioneta colocaron todas las prendas para regalar. Habían zapatillas, ropa de hombre, de mujer y de niños. Toda era ropa nueva que se podría haber vendido. En pocos minutos una multitud colmó el lugar, en su mayoría madres con hijos en brazos, y pudieron llevarse alguna prenda y sobre todo una sonrisa.

"No miramos quién lo necesitaba y quién no. No podemos poner el ojo acusador en nadie porque vemos caras, no corazones. Confiamos en que si se lo llevaron es porque lo necesitan", explicó el propietario del local.

Hace cinco meses, Marcos y Valeria fueron papás de Ramiro, y eso les cambió al forma de percibir la vida. "Criar un hijo te cambia la vida, y las prioridades. Si podemos hacerlo, vamos a seguir ayudando. Eso nos llena el alma a los dos", relató Marcos.

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