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Emilio Lino Gennari, fundador de la bodega Gennari cumple 101 años

Emilio lleva 66 años de fructífera tarea. Junto a su hijo y nietos forman un gran equipo de trabajo con sus empleados. Su suegro fue don Juan T. Fernández recordado hombre de Roca.

Ante la búsqueda de hechos históricos del Alto Valle de Río Negro y Neuquén nos encontramos con descendientes de pioneros que gentilmente acceden a ponernos en contacto con los protagonistas. Este fue el caso de don Emilio Gennari con el que pudimos conversar.

Don Emilio Lino nació el 23 de septiembre de 1922 en Colonia Rusa, localidad cercana a General Roca. Es hijo de padres italianos de Mandola, pueblo cercano a Nápoles. Julia y Nazareno Gennari tuvieron diez hijos. Vivieron con sus padres en Bahía Blanca y luego arribaron al valle, asentándose en Colonia Rusa. Don Lino cursó la escuela primaria en el Colegio San Miguel de la localidad de Stefenelli. Realizó el servicio militar en la Brigada 6ta. de Caballería en Neuquén.

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Se casó a los 23 años con Nélida Fernández hija de Juan T. Fernández de la localidad de Mainqué con la que tuvieron tres hijos. Hugo, papá de Marcela Gennari; Osvaldo y Ana.

Nos relató que en 1957 comenzó con su esposa el emprendimiento en Fernández Oro que en un principio se dedicó al secado de fruta. Fue muy curioso cómo encontró el predio donde comenzó con la empresa. En ese entonces vivía en Huergo, ya tenía unos ahorros para comprar una casita y un pedazo de tierra donde poder plasmar su sueño. Se subió al tren con la idea de encontrar en Neuquén lo que estaba buscando.

Por error se bajó en la estación de Ferrocarril de General Fernández Oro, cuando ya había partido el tren, tomó conocimiento que no estaba en Neuquén sino en “Parada 81”, así le decían a la localidad.

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Comenzó a caminar por las vías en dirección a Neuquén y vio un cartel que decía propiedad en venta. El lugar le gustó, tenía una casa, 3 hectáreas de tierra y sus ahorros le alcanzaban. Esa noche le comentó feliz a su esposa que había encontrado el lugar soñado. Así fue como a los pocos meses ya estaba instalado con su familia, en Fernández Oro.

Ya en la próxima temporada comenzó con el secado de fruta, fundamentalmente pera, que exportaba a Alemania. Llegó a tener 150 obreros trabajando de sol a sol, luego comenzó con el secado de ciruela y durazno. En 1969, comenzó a elaborar vinos, actividad que le gustó mucho siempre, los que recibieron importantes premios en la Fiesta de la Vendimia. La uva proviene de una chacra de Mainqué hasta el día de hoy. Una tierra especial para la plantación de vid ya que posee tierra arcillosa y es una zona con marcada amplitud térmica en verano.

Entre sus recuerdos aflora el hecho de que don Lino repartía él el vino en su camión a Neuquén, Plaza Huincul, Cipolletti, Roca y Villa Regina.

“Garrón de Piedra” era el nombre de sus primeros vinos debido al apodo del padre de Ceferino Namuncurá -santo al que le pedían ayuda para que el emprendimiento prosperara – que caminaba descalzo sobre las piedras.

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Gran labor comunitaria

El acompañamiento familiar fue muy importante: con su esposa vivieron en ese pequeño Fernández Oro que crecía a paso lento. El pueblo no tenía iglesia, por lo que se juntaron varios vecinos y levantaron la capilla “Santa María Goretti”. La imagen de la virgen la trajo la esposa de Gennari en tren desde Buenos Aires. Luego participaron activamente en el club, haciendo kermeses y rifas para ampliarlo. Sus hijos iban a la escuela en Cipolletti y en Neuquén, junto a familias amigas consiguieron a través del señor Koprio – que repartía leche- trasladar a los niños a la escuela. Ese fue el germen de la empresa KO-KO.

Gennari recuerda su vida como una vida de mucho trabajo y feliz “se podía trabajar y crecer”. Antes la palabra tenía valor, compraba y vendía sin necesidad de firmar ningún contrato. Cuando tuve necesidad de dinero para ampliar la bodega o el secadero iba al banco y siempre me otorgaban un crédito a plazo que podía devolver”.

Cuando Osvaldo fue más grande se incorporó a la empresa ayudándole en la producción de vinos y fruta. En el año 1996 se incorporó Ana en su carácter de contadora pública y se hizo cargo de la administración. En el año 2003 formaron la sociedad Gennari SA que sigue vigente hasta el día de hoy.

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En la bodega se puede ver hasta la fecha al hijo de don Lino, Osvaldo Gennari trabajando y a uno de sus nietos, como también a numerosos empleados. Después de 66 años, continúa el ejemplo de trabajo constante.

Muchos de los habitantes del Alto Valle recuerdan aún cuando Gennari repartía vino en almacenes barriales del Neuquén y Cipolletti. Hoy sus ojos continúan brillando, plagado de recuerdos. La tarea ha sido cumplida.

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