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A 20 años de la masacre del laboratorio: "Vivimos sin ella como pudimos"

Mauro Cejas Marcovecchio, hijo de Carmen, recordó a su madre. Una de las tres mujeres asesinadas en la esquina de Roca y 25 de Mayo. Junto a otros familiares, escribieron una carta abierta donde expresan su dolor y la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.

Mauro Cejas Marcovecchio tenía 9 años cuando su madre Carmen fue asesinada durante "la masacre del laboratorio" ocurrida en la esquina de Roca y 25 de Mayo, el 23 de mayo de 2002.

Hoy es un hombre de 29 años que trabaja y está a un paso de recibirse de licenciado en Economía. Milita en el Movimiento de Trabajadores Excluidos y vive en Buenos Aires. Pero no hay día que no recuerde a su madre, como su hermana Lara y toda la familia.

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"Nosotros perdimos a nuestra madre, pero siempre la tuvimos muy presente. Madre muy amorosa, muy trabajadora y solidaria. Hermana, hija, tía. Toda la familia se vio desgarrada", expresó Mauro.

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Carmen era la psicóloga de Alejandra Carbajales, y al momento del hecho se encontraba en el consultorio del edificio donde también estaba el laboratorio y fue asesinada la bioquímica Mónica García, y profesora del Cem 15.

A 20 años del segundo triple crimen en Cipolletti, la ausencia de su madre lo sacude más fuerte.

"Afrontamos el duelo y vivimos sin ella como pudimos. Haberla perdido significó una tragedia difícil de afrontar para toda la familia. Aún somos varios quienes sufrimos mucho dolor cada vez que mencionamos lo que pasó. Mi abuelo en particular se derrumbaba cada vez que hablaba de ella", confesó Mauro.

Es el dolor de todos los que ese día sufrieron una pérdida irreparable.

También los familiares de Carmen Marcovecchio, Mónica García y Alejandra Carbalajes se encuentran muy movilizados, y en una carta abierta que escribieron juntos y firmaron entrelazaron el dolor y la lucha por el recuerdo de las tres.

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Es que el segundo triple crimen que recuerda la ciudad sigue impune; y aunque el tiempo diluye muchas cosas, el reclamo de justicia no murió. "Nunca se deben perder las esperanzas. Persistimos en la búsqueda de la verdad", sostuvo Mauro.

En medio del dolor, advirtió que "fue sanador" sentarse con los familiares de las otras dos mujeres víctimas del triple crimen y poner en común algunas demandas.

"Aún en las particularidades de la tragedia que nos envolvió, entendemos que lo que sucedió es parte de un problema más general -el de la violencia de género- y podemos reclamar herramientas para que el Estado responda", consideró el hijo de Carmen, una de las víctimas.

En la carta que difunde con otros familiares no sólo repararon en las "horrorosas características que tuvo" el hecho conocido como "la masacre del laboratorio". Vale recordar que las mujeres víctimas sufrieron docena de puñaladas, quemaduras con ácido, balazos, ataduras y golpes. También sus familiares apuntaron hacia el flagelo que sufren las mujeres: los femicidios. En ese marco inscriben el hecho, una realidad insoslayable que nos atraviesa a todos.

"A partir del impulso del movimiento de mujeres y diversidades que se desarrolló durante los últimos años, (familiares de las víctimas) pudimos reinterpretar la tragedia particular que ocurrió en nuestras vidas como una causa colectiva. La violencia machista no sólo se cobra vidas: alimenta constantemente las desigualdades, la precarización, la pobreza", manifestaron.

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La falta de justicia, indicó Mauro, fue resultado de una falla estructural para buscar la verdad en los casos de violencia de género.

"La inoperancia y las innumerables dificultades que tuvo el Poder Judicial para intervenir en el caso es una muestra más de la carencia de instrumentos y falta de voluntad que tiene para dar cuenta de la realidad de nuestra sociedad y para dar solución a sus demandas", cuestionaron en la carta.

Aclararon que la solución no pasa por llenar las cárceles de pobres sino por facilitar la inclusión social, llevar a cabo mayores y mejores políticas públicas con perspectiva de género, aumentar los presupuestos municipales, fortalecer refugios y espacios de contención para las mujeres víctimas de violencia y garantizar un ingreso básico universal que morigere la desigualdad económica que sufren las más vulnerables.

Es por ello que a 20 años del segundo triple crimen en Cipolletti, invitaron a marchar a la movilización del 3 de junio que organiza Ni Una Menos por la memoria, la verdad y la justicia para Mónica, Carmen, Alejandra y por tantas otras mujeres que ya no están.

Hubo una cuarta mujer que fue atacada y logró sobrevivir: Ketty Karabatic de Bilbao, fallecida en 2018.

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