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Vinieron por trabajo al valle, pero quedaron en la calle

Una familia formoseña llegó con el sueño de una vida mejor, pero la oferta laboral no se cumplió.

Francisco Javier Báez, de 24 años, llegó a Cipolletti desde Formosa junto con su esposa Natalia y su bebé de seis meses en busca de un futuro auspicioso en el Alto Valle, con una promesa de trabajo concreto que finalmente no se cumplió, ahogando sus sueños y esperanzas de progreso.

Hoy esta joven pareja y su pequeño bebé viven en una casilla construida íntegramente de nylon en la toma de Ferri, en un pequeño lotecito que los vecinos les ofrecieron.

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La situación de esta familia adquirió notoriedad pública a través de las redes sociales y el caso se viralizó con gran velocidad.

Muy pocos fueron los cipoleños a los que les pasó inadvertido el crudo relato de estos formoseños, por lo que organizaron una campaña solidaria que cosechó numerosas adhesiones. Así, ayer les acercaron colchones, camas, alimentos, garrafas, leña, chapas, pañales y agua, entre otros elementos indispensables para la vida cotidiana.

Francisco, el jefe de hogar, habló con LM Cipolletti y contó detalles de su llegada y lo que les tocó vivir durante los últimos meses.

“Somos de Formosa capital y vinimos al valle por una promesa de trabajo que no se cumplió y nos dejaron a la deriva. Llegamos a la zona el 25 de enero”, contó el joven.

Báez señaló que al quedar varado junto a su familia, comenzó rápidamente a buscar algún trabajo. “Conseguí en una chacra, en la zona de Puente 83, donde estuve un mes, pero no me pagaron todo. Entonces cambié de actividad, me fui a la construcción y también hubo problemas con el pago. Ahí me desanimé un poco por lo que nos estaba pasando”, indicó el formoseño.

Las necesidades iban en aumento, más aún con su bebé a cuestas, así que comenzó a buscar alguna alternativa que les permitiera subsistir en Cipolletti. “Publiqué que vendía una salamandra porque quería comprarme una heladera. Vino un hombre, me la compró y me dio una mano con el terreno donde estamos ahora, aquí en Ferri. Ahí hice la casilla de nylon y esta misma persona me regaló una estufa. Y hoy (por ayer) estamos con visitas constantemente, gente que viene a traernos donaciones, de todo, ropa, alimentos. Estamos muy agradecidos con todos”.

“Somos de Formosa y vinimos al valle por una promesa de trabajo que no se cumplió y nos dejaron a la deriva. Llegamos a la zona el 25 de enero”. “Conseguí en una chacra de Puente 83, donde estuve un mes, pero no me pagaron todo. Entonces me fui a la construcción y también hubo problemas con el pago”. Francisco Báez. Formoseño, actualmente vive en la toma de Ferri.

Pero la mejor noticia le llegó horas después, cuando los actos de caridad se convirtieron en una nueva promesa laboral. “Parece que me consiguieron un trabajo en La Anónima, así que veré si comienzo ahí”, remarcó el norteño, con una luz de esperanza en los ojos.

A partir de ahora, Francisco, su esposa (de 22 años) y su bebé comenzarán una nueva etapa en la zona, luego de la desilusión por la promesa incumplida de trabajo y vivienda con la que habían llegado.

De esta manera quedó demostrada una vez más la solidaridad de los cipoleños que, enterados de la situación de esta familia, unieron esfuerzos para que puedan superar este mal momento y logren salir a flote.

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