Una tarde de playa a puro ritmo

El trío de Haltoke Percusión, un imán para los turistas en Las Grutas.

Un trío de percusionistas sorprende a los veraneantes de la playa de Las Grutas, donde brindan breves pero contagiosos shows.

Se pueden advertir entre el gentío por el rítmico golpeteo, y porque donde están enseguida los rodea un público que no dejará de menear las caderas e incentivarlos a continuar.

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Los tres jóvenes integran Haltoke Percusión, una formación que nació por la pasión de la música y que se amplía o se reduce de acuerdo a las circunstancias, pues está abierta a la incorporación de nuevos músicos que se quieran acoplar.

Ayer actuaban Julio Ayenao y Maxi Roldán, ambos de General Roca, y Facundo Molina, de San Antonio. En un momento se arrimó un muchacho con acento cuyano y se ofreció a tocar la trompeta. También es miembro de un grupo de ensamble en Mendoza, y andaba buscando compañía musical. Lo mismo sucedió con otro clarinetista, que también vio luz y pasó.

Así van por la playa sonando bombos, redoblantes, tambores, maracas, un cencerro y cada instrumento que aparezca.

La rutina es parar, presentarse e improvisar un par de temas. Después siguen. La gente los recibe con entusiasmo y se suman a la invitación para participar en cada interpretación.

Brindan un show de gran creatividad, algo poco habitual de encontrar en la playa.

Percusión con señas

El trío además practica percusión con señas, una disciplina en la que uno de los músicos realiza movimiento con las manos (como un director) para guiar al resto de sus compañeros, y permite incorporar al público con aplausos, gritos o movimientos.

La aprobación del espectáculo se nota en la retribución que les dejan en cada actuación.

Pero quienes más los disfrutan son los vendedores ambulantes, que suelen detenerse en su trajinar para alentar y festejar la batucada.

No es usual encontrar artistas en la playa. Ellos lo tomaron como alternativa para ganarse el sustento porque no les permiten estar en la peatonal dado que no hicieron el trámite para obtener un espacio fiscal. “Ya nos echaron”, reconocen.

De todos modos, acordaron recitales en bares y pubes, y también en uno de los patios cerveceros que tuvieron mucho éxito este verano.

Además, accedieron a dictar talleres de percusión en el Centro Cultural de la Segunda Bajada. La idea es disfrutar del verano, hacer amigos e interpretar música. Y lo vienen logrando.

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