Una cipoleña cuenta cómo se vive la pandemia en Australia

Micaela reside en Manly Beach desde hace más de un año y trabaja como asistente legal administrativa en un estudio de abogados. Australia es uno de los países menos afectados por el coronavirus y nunca estuvo en cuarentena total.

Katia Giacinti - giacintik@lmneuquen.com.ar

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Micaela Pierdominici, una cipoleña que reside en Australia desde hace más de un año, contó cómo es vivir en uno de los países del mundo menos afectados por la pandemia de coronavirus y en el que la palabra “cuarentena” pasó casi desapercibida en los últimos meses. En su relato también dejó al descubierto la crítica situación de los inmigrantes con visas temporales y de los argentinos varados que todavía no pueden ser repatriados a sus hogares.

En diálogo con LM Cipolletti, la joven de 28 años explicó que al finalizar la carrera de Abogacía en el año 2015 se propuso la ambiciosa meta de comenzar a viajar para conocer diferentes culturas y costumbres. En el 2017, finalmente, pudo emprender vuelvo a Nueva Zelanda con una visa de estudiante para hacer un curso de inglés y, al terminar, decidió que quería seguir experimentando dicha aventura.

“Me quedé como estudiante y luego obtuve la visa Working Holiday, que te permite trabajar y viajar por un año. En el 2018 volví a Argentina, pero estaba convencida de que quería seguir recorriendo el mundo. En ese momento tome la decisión de irme a Australia, que es muy parecido a Nueva Zelanda, y el sistema de visas es el mismo. El proceso de adaptación fue más sencillo, ya que no era la primera vez que viajaba y sabía cómo manejarme al llegar. Hoy, hace un año y dos meses que estoy en Manly Beach, en Sydney”, comentó Micaela.

Al respecto, remarcó que –en un país como Australia- adaptarse “no es para nada difícil”, ya que hay muchos argentinos en la misma situación. “Una vez que arrancás a trabajar, es muy fácil vivir, ya que el dinero alcanza no sólo para pagar una habitación y comer, sino también para ahorrar. Hoy yo estoy trabajando como asistente legal administrativa en un estudio de abogados, lo cual era impensado y estaba totalmente fuera de mis planes, porque siempre viajé con otros objetivos”, agregó.

La vida en Australia en el inicio de la pandemia

En cuanto a la vida en el otro extremo del mundo en plena pandemia de coronavirus, Micaela contó que actualmente se encuentran “muy bien” y que Australia es uno de los países del mundo que mejor la está llevando en cuanto a la situación económica y el número de fallecidos.

“Al principio, cuando todo comenzó, estábamos todos muy asustados y no podíamos creer que Australia era el único país que no había decretado la cuarentena total. Los argentinos queríamos volver a nuestro país porque –mientras el mundo estaba en pausa- acá mantenían un ritmo de vida casi normal, sin medidas estrictas de confinamiento”, reconoció.

Además, señaló que en marzo la gente seguía saliendo a la calle, el transporte público funcionaba con normalidad y que el primer ministro no tenía ninguna intención de frenar la economía. No obstante, aplicaron otras medidas como sólo salir a trabajar -en el caso de ser necesario y que la actividad no pudiera realizarse desde la casa- y hacer ejercicio manteniendo una distancia entre personas de 1,5 metros. A su vez, relató que las escuelas permanecieron abiertas para aquellos niños y niñas con padres que, por trabajar, necesitaban mandar a sus hijos al colegio.

Micaela
Una cipoleña en Australia cuenta cómo se vive la pandemia en el paraíso

Una cipoleña en Australia cuenta cómo se vive la pandemia en el paraíso

Medidas más estrictas

Por su parte, Micaela contó que con el correr de las semanas Australia decidió cerrar sus fronteras para prevenir el brote del virus y que se trató de la etapa más crítica en cuanto a las medidas tomadas en el país.

“En ese momento los restaurantes y bares cerraron y sólo permanecieron abiertos para take away (comida para llevar). Los gimnasios cerraron y permanecen así hasta el día de hoy. En la calle sólo se podía estar en movimiento; caminando, haciendo ejercicio y, si estabas en la playa, tenías que hacer algún deporte acuático. Los australianos que tenían un trabajo por contrato seguían cobrando su sueldo normalmente a pesar de no estar trabajando”, relató la cipoleña.

A su vez, indicó que los inmigrantes con visas temporales –incluida ella- tuvieron la posibilidad de sacar por adelantado la plata de la superannuation, una especie de jubilación que todos los empleadores les aportan, además del sueldo. “Muchos se quedaron sin trabajo y sin poder salir del país. Esa fue la etapa más dura”, expresó.

La flexibilización de las medidas preventivas

Como la gente respetó al pie de la letra las medidas de prevención comunicadas por el primer ministro, a mediados de abril comenzaron a flexibilizarlas. Se autorizaron juntadas de hasta cinco personas, colocaron puestos de testeo de Covid-19 en todas las zonas de Sydney y empezaron a abrir más negocios, tales como peluquerías, centros de estética y locales de ropa.

“Hoy ya se puede salir en grupos de a diez personas y hace una semana abrieron los restaurantes y bares, aunque sólo está permitido que ingresen al lugar hasta diez clientes. Cuando el clima lo permite, la gente va a la playa a tomar sol y ya no hay tanto control como antes. Hacemos vida normal. En mi caso, nunca dejé de ir a la oficina a trabajar”, remarcó Micaela.

La diferencia de las medidas aplicadas respecto de otros países

La joven profesional explicó que, a diferencia de otras partes del mundo, Australia nunca decretó la cuarentena total y la economía continuó funcionando, siendo este el objetivo principal del primer ministro.

“En mi opinión, en comparación con Argentina –donde la masa poblacional es mucho más alta y la cantidad de personas mayores también- la pandemia en Australia está causando menos daño y, por esa razón, los resultados son más favorables y hay menos muertes. Acá hay 25 millones de habitantes, donde el 30% somos inmigrantes y la mayoría tiene entre 20 y 35 años”, analizó.

En cuanto a las medidas tomadas en Argentina, comentó que –al no estar viviendo en el país desde hace más de un año- es casi imposible dar una opinión práctica al respecto. “Desde afuera creo que es bueno que hayan tomado medidas con tiempo para evitar que colapsara el sistema de salud, pero también están deteriorando al país a nivel educativo y económico. A largo plazo van a generar consecuencias irreversibles”, remarcó.

Argentinos varados en el exterior

Finalmente, Micaela hizo referencia al cierre de fronteras en Argentina y los varados en el exterior que, hasta el día de hoy, no pueden regresar a sus hogares. “Cerrar las fronteras para los propios argentinos fue una medida totalmente errónea y está causando mucho daño, ya que están poniendo en riesgo a miles de personas. Los que estamos viviendo en el exterior nos sentimos desprotegidos e ignorados por el gobierno de nuestro país”, sentenció.

En este sentido, contó que hay miles de argentinos en Australia que se quedaron sin trabajo y que se les está haciendo imposible vivir en un país donde un alquiler cuesta 200 dólares por semana.

“El costo de vida es altísimo, los ahorros a muchos no les alcanzaron para subsistir. Si no tenes trabajo, es muy complejo poder solventar tus gastos. Hoy en día muchos siguen luchando por volver a sus tierras, algunos están en situación de calle y gastando cientos de dólares en pasajes, sin obtener respuestas ni de las compañías aéreas”, concluyó.

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