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Un Montecino casi va preso por auto trucho que compró

Lo llevaron a juicio por un título automotor con firma falsa. Al final zafó por su "buena fe".

La Justicia federal tuvo que reconocerle a uno de los hijos de la cipoleña Ruth Montecino que había comprado de buena fe un auto y que el proceso en su contra por la presentación de papeles truchos no podía terminar con su condena. Tras el juicio, el Tribunal Oral de General Roca lo absolvió de culpa y cargo.

En esta oportunidad, el cuento del tío corrió por cuenta de un hombre que le vendió un Renault Clio a Pablo Mauricio Montecino, de 29 años, quien terminó procesado por uso de instrumento público falso. Todo comenzó con un control preventivo en el puesto caminero de Allen, cuando un amigo del acusado circulaba en el Clio. Como no presentó ningún tipo de documentación, el vehículo quedó secuestrado y motivó la intervención de Montecino, quien se acercó para exhibir los papeles.

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Para sorpresa del cipoleño, agentes de la Policía le indicaron que el título de propiedad del automotor tenía una denuncia de robo del 2005. El documento fue peritado en la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad Automotor y estableció que no presentaba adulteraciones aunque la firma atribuida al encargado del registro era falsa.

La investigación, que arrancó el 9 de junio de 2012, se hizo tediosa y por ejemplo, derivó en la consulta a la primera dueña, que lo compró cero kilómetro y desconoció la firma que figuraba en el Formulario 012.

“Otro indicador de la buena fe alegada es que mantuvo el vehículo un tiempo considerable en su poder hasta que fue secuestrado”. Alejandro Silva Presidente del Tribunal Oral Federal de General Roca

A la hora de la indagatoria, Montecino aseguró que lo compró de buena fe a un hombre que se llama Ricardo y que él le entregó el título, el Formulario 08 y una resolución de un juzgado cipoleño, donde constaba que “se habría devuelto el auto en calidad de depositario judicial”. Por otra parte, indicó que hizo dos pagos de 25 mil y 28 mil pesos.

En el debate, la fiscal Graciela Degrange no le tuvo piedad a Montecino y consideró que había suficientes pruebas para declararlo culpable del delito que se le atribuía y reclamó 3 años de prisión efectiva. Además, recordó sus antecedentes y lo responsabilizó por no realizar la verificación técnica obligatoria.

La defensa, a cargo del abogado particular Juan Luis Vincenty, remarcó que no hubo dolo y que no había elementos que probaran que su representado conocía la falsedad del documento público presentado.

En la sentencia, el TOF hizo un minucioso análisis de la exposición de las partes y prestó especial atención a la conducta del vendedor del auto, Ricardo, quien indicó que lo había comprado en la calle y que le entregaron el conjunto de la documentación. De igual modo, en su momento le iniciaron acciones legales y se vio beneficiado por un rápido sobreseimiento porque tanto la Justicia federal como la provincial le garantizaron que el vehículo no presentaba irregularidades en la documentación. Por esa razón, decidió vendérselo a Montecino.

Para el presidente del tribunal, el ex fiscal cipoleño Alejandro Silva, no se podía acusar a Montecino de hechos que no se le atribuyeron al vendedor del auto y tampoco podía dudarse de su buena fe en la operación comercial. “Reitero que pudo haber torpeza o ligereza en la concreción del negocio por parte del acusado, distinto es afirmar que sabía de la adulteración a que fue sometido el Título de Propiedad Automotor”, precisó el camarista federal.

Finalmente y a diferencia de otros procesos donde Montecino terminó condenado, el TOF se pronunció por su absolución. Silva apuntó que “no puedo restarle valor a los dichos de Montecino de haber comprado el vehículo de buena fe y no saber de la falsedad por ser condenado de la Justicia Federal y portar un penoso apellido”.

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